Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Quilmes Rock

Prohibido no bailar

Cronista: Gentileza: Francisco Andres Anselmi | Fotos: Jose Fuño

20 de Mayo, 2011

Prohibido no bailar

Jay Kay y sus muchachos hicieron nuevamente escala en Buenos Aires en el marco de la gira presentación de su último disco Rock dust light star.

Libera tu mente y tu trasero te seguirá.  Cuando George Clinton, un hombre negro nacido en la costa este de Estados Unidos, inmortalizó esta frase con la salida de su segundo disco homónimo con Funkadelic, allá por los 70’s, poco se habrá imaginado que, 20 años después, pudiera surgir una nueva ola de Funk liderada por un inglés, y encima blanco. En los 90’s la escena mundial la ganó el grunge y Kurt Cobain con su muerte, pero detrás de eso el funk rock ganó muchos adeptos gracias a los californianos Red Hot Chili Peppers y los Rage Against The Machine, que representaban una veta más combativa y agresiva del género ya conocido.  Sin embargo, el funk más puro y bailable se lo debe atribuir a un blanco inglés, a Jason Kay, alma madre de Jamiroquai, y a su disco que lo lanzó a conocer al mundo, Travelling without moving, en 1996. El viernes 20 de mayo, Jamiroquai aterrizó de su nave espacial cósmica en G.E.B.A para llevar de paseo a treinta mil personas hacia una galaxia donde, por dos horas, el funk les hizo mover sus caderas.

Aproximadamente a las 16 se abrió la puerta y comenzó a congregarse un grupo de gente bastante definido: chicas lindas palermitanas, raperos con ropa grande y una gran cantidad de padres en calidad de acompañantes de sus pequeñas hijas adolescentes. Los puestos de venta de Cd´s, que tenía precios muy baratos de discos clásicos y, por supuesto, de Jamiroquai, fueron abordados rápidamente por las masas que entraron al lugar, mientras que los de vestimenta tenían a la venta las clásicas remeras souvenirs con el logo del auspiciante.

A pesar la grilla bastante disímil que prepararon los organizadores del Quilmes Rock, el día se centró en bandas que se nutren de ritmos más suaves, dejando la potencia del rock relegada para los días posteriores. Corto Plazo, la banda ganadora del concurso que organiza anualmente Quilmes; Enzimática Soul Band; Nairobi; El Chávez; No lo soporto y la gran banda de reggae Holy Piby se encargaron de hacer la de teloneros en el segundo escenario.

Cuando llegó el turno de Dante, la platea ya estaba llena, el campo vip ardía de fans con sombreros de plumas y gorros collas; mientras que en el campo de los mortales, todos pensaban en como derribar esa barrera de 400 pesos de diferencia. Su set se centró en su tercer disco solista, Pyramide, incluyendo su último single “Pa tras”, con una banda notoriamente influenciada por los puertorriqueños Calle 13.

Preanunciando la llegada de Jay Kay y su pandilla, sonó una introducción electrónica que inundó el campo con llantos de alegría y saltos cual si fuera una fiesta electrónica. Con un set bastante variado, Jamiroquai presentó una gran cantidad de temas de su último disco,  Rock Dust Light star, lanzado en 2010.

Lo fundamental en un show de esta magnitud es tener un sonido que justifique las canciones, y haga destacar a la gran banda que hay detrás del brillante cantante, y el encargado del sonido se eximió y con creces. El sonido estuvo en todo momento en un nivel justo, ni atronador ni bajo, cada instrumento estuvo bien nivelado con el objetivo de no perder el groove.

Hit tras hit, fueron pasando durante la primer parte del recital “Cosmic Girl”, “You give me something”, “Lifeline”, “Little L” y “Canned Heat”. Sí, la canción de los desfiles, aquella que todos conocen y se pensaban que se llamaba Dance. Justo en el instante que la nubla se destapó de la niebla que la cubría, “Space cowboy” le puso unos segundos de tranquilidad a la noche, antes de sobrecargar de octavas la guitarra de Rob Harris, un hombre con un delicioso gusto para las seis cuerdas, para “Feel just like it should”.

Luego de elogiar al público argentino donde más les gusta, Kay dijo que “estamos entre las cinco mejores del mundo”. Seguramente haya sido porque no se cansó de escuchar los cantos eufóricos de “¡OLÉ OLÉ OLÉ OLÉ JA-MI-RO-QUEI!”, inevitablemente se le debe haber piantao’ un lagrimón.
“Deeper Underground”, del soundtrack de Godzilla antecedió al primer y único bis de la noche, “White knuckle ride”, mientras que Kay nos prometía hacernos sentir mejores.

Jamiroquai pasó por Argentina por cuarta vez, y nuevamente la noche fue una fiesta. Dos horas de baile que seguramente va a quedar en la retina y la memoria de todas las personas que estuvieron ahí.
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