Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Quilmes Rock

“Haciendo lo que más me gusta”

Cronista: Gentileza: Pablo Rios | Fotos: Anabella Reggiani

21 de Mayo, 2011

“Haciendo lo que más me gusta”

En el supuesto día del juicio final, donde los mentirosos de siempre decían que se acababa el mundo, lo único que se terminó fue la espera para volver a ver a los Babasónicos, luego de dos años de no tocar en Buenos Aires y la vuelta de los puertorriqueños de Cultura Profética a los grandes festivales de Argentina.

Con las máscaras de perros, Jauría arrancó su set con una puntualidad a la europea: a las 16:45 la batería de Ray Fajardo le ponía tempo a “Guerra en las galaxias”, y pegada llegó “Indios kilme”. Ciro Pertusi presentó “Ascenso”, seguida de “Adiós adiós” y   “Austin”.  Con las palmas, el público presente acompañaba “Morgue corazón”, mientras la tarde de sol empezaba a perderse y aparecían las primeras nubes, desde arriba del escenario la banda proponía “Astros” y “Religionare”, para que el Quilmes rock, sea verdaderamente rock.  

Dedicada a los que alguna vez tuvieron un niño en sus manos, “Shangri-la”, “Océano anárquico” y  “Tosco” imponían la diferencia en los acordes y marcaban un ritmo que no iba a sonar en toda la jornada. Con cambio de guitarra incluida y las  filmadoras en el aire, sonó “Donde las águilas se atreven”, el superclásico de Attaque 77, cerrando con la pantalla principal regalando información de la asociación “La jauría”.

A continuación se hizo sentir el sonido reggae con Los Cafres y los acordes de “Hace falta” arrancaban con un set bien arriba, con la llegada de un canción con un par de años de historia, “Lúcido” y sorprendieron con “¿Quién da más?”, que no suele formar parte de los sets. Guillermo Bonetto dejó ver su pelo cortito y canoso, mientras levantaba a la multitud con “No puedo sacarte de mi mente”. El sol empezaba a bajar y las luces se apagaron para un “Momento de intimidad” y siguieron con “Gran sequía”.
 
La banda se mostraba sólida y Guille bailaba sobre el escenario con “Es la música”, un tema que identifica a quien tiene enfrente, por ese sentimiento particular que es la música en cada ser humano. La ola de clásicos empezaba a llegar y desfilaron “A pesar”, “Aire” e “Hijo”, dedicada a los todos los padres presentes. Los sets en los festivales son cortos, y se habían pasado los 45 minutos, entonces Los Cafres terminaron su participación con “El romano” y “Sin semilla”, enganchada con un medley tributo al gran Dennis Brown.

Luego llegó el turno de Las Pelotas, la banda encargada de entender la fusión del rock con el reggae, como si el día fuera pensado especialmente para ellos. Desde el comienzo marcaron territorio con “Orugas”, seguida de “Saben” y “Basta”, un poder significativo para romper el hielo. “Esta va dedicada para Ale”, dijo Germán Daffunchio antes de “Es sentir”, y para seguir recordándolo al Bocha Sokol, siguió “Ya no estas”, que lo encontró al Pelado de frente al público cantando con el alma en sus manos.

El rumbo de Las Pelotas cambio notablemente con la aparición de la trompeta y los sonidos más cercanos al reggae. Entonces sonaron “Pasajeros”, “Una tregua”, “Si supieras”, la hermosa “Que estés sonriendo” y “Personalmente”, que se distinguieron, como un set aparte dentro del set de Las Pelotas.

Los graves acordes de rock volvieron con las letras denunciantes, de la mano “Corderos en la noche”, “Que podes dar” y “Bombachitas rosas”. Luego subió Fernando Ruiz Díaz, como siempre derrochando energía en cada paso, para cantar “Si quisiste ver” y para terminar la voz de Fer unida a la de Germán interpretando “El ojo blindado”. Algo para destacar de la lista pelotera fue la ausencia de “Capitán América”, un clásico de todos sus conciertos.

Los puertorriqueños de Cultura Profética arrancaron igual que su último trabajo discográfico, con las “Rimas pa’ seducir”, un show que duraría sólo 55 minutos. El amor flotaba como el humo, mientras la dulce melodía de “La complicidad” se ganaba el público presente en G.E.B.A. Le siguió “Nadie se atreve” contó con un gran rapeo de Willy Rodríguez, quien esta vez no lució sus clásicos lentes de lectura, antes que la instrumental “Mr Swing” pusiera a la gente a bailar.
 
“Esta va dedicada para ustedes, nos inspiramos en su cultura” dijo Willy antes de un tango, con una declaración de desamor importante: “De tope al fondo” mostraba los sentimientos de Cultura. Con Guille Bonetto siguiendo el concierto, tocaron “Baja la tensión”, y luego obligadamente tuvieron que improvisar para que el publico coree el “Soy Cultura, es un sentimiento, no puedo parar”… porque la producción se había olvidado de ponerle el micrófono a Boris, el baterista y encargado de homenajear al rey Bob Marley con “Iron, Lion, Zion”, con una voz exquisita y un profesionalismo  admirable.

“Ilegal” era escuchada por los presentes que se impacientaban con la llegada de los Babasónicos, pero manteniendo un respeto por los centroamericanos. “Ritmo que pesa” y “Un deseo” fueron las canciones más festejadas del set de Cultura, eso que la gente estaba esperando, los clásicos de la era pre La dulzura, su reciente disco, para el delirio de los amantes del buen reggae, Willy decía que no tenían más tiempo y que sólo quedaba una canción, que era “Verso terso”, antes que los boricuas partieran para Chile.

El plato fuerte de la noche eran los Babasónicos. Hacia dos años que no se presentaban en Capital, y la presentación de "A Propósito", su último disco lanzado hace pocos días, era la excusa perfecta. Los acordes de “Fiesta popular” hicieron caer el telón blanco que cubría totalmente el escenario. “Así se habla” y “Pijamas” completaron el inicio del show.
 
La fresca noche de Buenos Aires traía varios clásicos desde otras épocas, como “Y que”, enganchado con “Egocripta” y seguido de “Curtis”, que ponían a las chicas como locas. Adrián Dárgelos jugaba con el pie del micrófono y “Microdancig” vistió de fiesta al viejo G.E.B.A.

Aunque ya habían paseado por varios de sus discos, la noche tenía mucho por delante: “Flora y fauno, “El colmo”, la poderosa “Soy rock”, la fiesta de “Demoniomanía”, “El loco”, “Cuello rojo”  y para terminar bien al palo, “El ídolo”.  Son las 23.10 y los Baba dejaron a la gente a punto para ir del Quilmes al boliche a seguir la fiesta.
 
Las grandes mezclas muchas veces son explosivas, la mezcla de Jauría, una banda de rock, con Cultura Profética, una banda de reggae suave de Puerto Rico, sumado a Babasónicos, Los Cafres y Las Pelotas arman una gran ensalada de condimentos. Tiempo atrás estas mezclas no se podían hacer, sin que alguna sufriera algún tipo de maltrato. Hoy podemos compartir bien, en paz y alegría, dándole batalla al sistema con buena música y felicidad; por eso brindo con el Quilmes Rock.
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