Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Quilmes Rock

Puro rock nacional

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Anabella Reggiani

22 de Mayo, 2011

Puro rock nacional

Ciro cerró el Quilmes Rock confirmando su masividad post piojosa de la mano de viejas canciones y de su presencia sobre el escenario, Kapanga mostró una vez más sus dotes festivaleros, pero la nota de la noche se la llevó el regreso de Bersuit Vergarabat sin Gustavo Cordera, y con la sorpresiva presencia de Cabra de Las Manos de Filippi para cantar “Sr. Cobranza”.

La historia es harto conocida en el rock nacional, y tuvo varios capítulos desde su concepción, cuando, Santaolalla de por medio, Las Manos de Filippi y Bersuit Vergarabat cortaban su relación con graves acusaciones de los primeros en cuanto a manejos turbios de la canción “Sr. Cobranza” (compuesta por Hernán “Cabra” de Vega), que sería luego popularizada por Bersuit. Un nuevo capítulo se forjó en la noche del domingo pasado en GEBA, cuando casi finalizando su set, sorpresivamente el tecladista Juan Subirá presentó al cantante de Las Manos de Filippi para interpretar su propio tema. Entre aplausos, fiel a su estilo el Cabra sentenció un contundente  “recuperamos a una banda” (¿Bandas sin patrones?), como para que quede claro cuál (o quién) era el problema.

Una hora antes, Bersuit arrancaba su set con la vuelta de los pijamas, y con el gigantesco desafío de no contar en sus filas nada menos que con su cantante, que como todos sabemos, no es otro que Gustavo Cordera. La banda empezó tímidamente con “Desconexión sideral” y “La soledad”, con los ex coristas y ahora cantantes Dani Suárez y Cóndor Sbarbati en el centro de la escena. De a poco todo se fue soltando, el sonido empezó a ajustarse, y las grandes canciones hicieron lo suyo: “Negra murguera” en la voz de Subirá y “Vuelos” con Javier Casalla en violín se encargaron de conmover, mientras que “Porteño de ley” (con Tito Verenzuela imitando irónicamente la expresividad actual del Indio Solari), “Yo tomo” y “El viejo de arriba” provocaron el baile obligado de todos los presentes.

Entre saltos y arengas, “La argentinidad al palo” ofreció el momento picante de la noche, cuando Suárez parafraseó sarcásticamente a los dichos de Cordera al enterarse de este regreso, al tiempo que, como dato de color, entre todas las atrocidades que se nombran en la revisión histórica del país coló, pidiendo un aplauso, un “Néstor ordena quitar los cuadros de los asesinos”. El final llegaría luego a todo trapo con “La bolsa” para redondear así un correcto show que de todas formas tendrá que ir aceitándose para lograr aquel gran clímax que supo regalar la banda en su auge.

Por la lluvia, el escenario 2 suspendió sus actividades, y Mario Pergolini se encargó de comunicarlo a su manera diciéndole “Chaqui de Paola” al ex Piojos Chucky de Ípola. Estelares inauguró el escenario principal, y luego La Mancha de Rolando convidó sus mejores canciones en un lindo set, con el momento perfecto para tocar “Mago de la lluvia” mientras cruzaban al costado dos trenes de la línea Mitre. “Chino” y “Calavera” se entremezclaron con el gran cover “Mis primeras páginas” de Bob Dylan, y Manu Quieto mostró su postura crítica ante la nueva tragedia que sufrió el rock nacional cuando entrometió la frase “trajeron mil bengalas hoy” dentro de la cruda letra de “Arde la ciudad”.

Con la música de X-Files como intro, Kapanga le puso fiesta a la noche (aunque no tanta como es costumbre) en un show muy corto, que se caracterizó por la continua preocupación del Mono por la seguridad del público, tanto en un momento en el cual casi cede una valla como cuando algún rastrero se llevó algo que no le pertenecía. No es la primera vez que la banda lo hace, y es algo a imitar por parte de los demás músicos, ya que Kapanga demuestra que algo se puede hacer desde arriba del escenario para ayudar a que todo funcione mejor. Uno tras otro sonaron los hits, desde “El universal” hasta “El mono relojero”, pasando por “Me mata” o “Ramón”, pero dejando de lado los constantes gritos de guerra “Kapanga”, o el potpurrí bizarro que surge de “La taberna”. Hubo tiempo para imitaciones de Iorio, chistes negros con Walter Olmos e ironías con el cachet de Los Auténticos Decadentes cuando tuvieron que parar el show por el problema de la valla. El Mono pidió tiempo de descuento por el inconveniente, pero el árbitro no dio ni un solo minuto.

El final fue todo para Ciro y para la gran cantidad de público que lo fue a ver. Rockeando con “El viejo” de Pappo, la cosa siguió con el nuevo hit solista “Antes y después”. Pero la lista se iba a caracterizar por la interminable presencia de temas de su banda anterior, desde “Ximenita” al comienzo hasta “Tan solo” casi al cierre del recital. La gente va a buscar canciones que los remitan a viejas épocas y el cantante lo sabe, y devuelve gentilezas sin dudarlo.

Todo el estadio se puso con la piel de gallina y corea “Ando ganas (llora, llora)” y “Luz de marfil”, y luego deliró con “Genius” (con Jimmy Rip de invitado) o “Cruel”. Varios invitados subieron a escena además del guitarrista de Mick Jagger: La Chilinga a puros tambores en “San Jauretche” y “Malambo para Luca”, Chucky de Ípola se lució en el gran tema “Blues de la ventana”, y Omar Mollo le puso voz arrabalera al rockeado tango “Yira yira”. El momento de Los Persas sin dudas se lo llevó el guitarrista Juan Ábalos, cuando deleitó con su guitarra, loopeando sonidos de la misma para crear una canción con ritmos, melodías, armonías, yeites y riffs que se iban sumando.

Sobre el final, luego de otro tema solista que se entrometió dentro de la lista piojosa (“Chucu-chu”), el gran frontman terminó de satisfacer a su gente con tres grandes piezas de su banda anterior: “Pacífico”, “Cruel” y “El balneario de los doctores crotos”. El cierre se coronó con el tándem “Noche de hoy / Aguanten los trapos” que es ideal para seguir con la consigna de los viejos rituales, enumerando los barrios de todas las banderas que se acercaron a la sede de Palermo del club GEBA.

Día nacional para el cierre del Quilmes Rock 2011, con bandas que juegan bien de locales, especialmente si nos referimos a su relación con la productora en cuestión. Ciro se encargó de llenar el recinto, y Bersuit dio la nota con su vuelta a las pistas sin su líder vocal y carismático.
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