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Carajo

Pasión de las almas

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Anabella Reggiani

01 de Julio, 2011

Pasión de las almas

Carajo llegó al Luna Park para festejar sus diez años de vida. Entre clásicos infaltables y con El mar de las Almas en pleno éxito, disfrutaron una noche llena de emociones y alegría. Un show imperdible, que prometía pero superó cualquier tipo de predicción.

Pura vida. Energía, furia, recuerdos, emoción, alegría y fin. Demasiados estados para dos horas, pero no es imposible. En septiembre del 2010, cuando salió El Mar de las almas, seguramente Carajo no imaginaba la magnitud de las buenas repercusiones que le iba a traer un disco. Que en Argentina, el álbum de una banda de Nu Metal llegue a ser reconocido como uno de los mejores del año, es un paso enorme para la música nacional. Que ese reconocimiento coincida con el festejo de los 10 años de la banda que integran Marcelo Corvata Covalán (voz y bajo), Andrés Vilanova (batería y percusión), y Hernán Tery Langer (guitarra y voz) y traiga debajo del brazo una fecha en el Luna Park, hace un combo perfecto.

Una de las primeras noches más frías del año llegaba a la ciudad de Buenos Aires. En los alrededores de la Estación Leandro N. Alem, las remeras, banderas y stickers tenían como único protagonista a la banda que por primera vez iba a tocar en el Luna Park: CARAJO. A partir las 20, el público comenzó a caer a la fiesta, con la ansiedad acumulada desde el día que se enteraron de esta fecha en uno de los escenarios más importantes de la Ciudad. Crestas, tachas, pelos de colores, bandanas cual Corvata, y el negro como común denominador en la ropa de sus fans. Sobre edades, sólo se puede decir que los adolescentes y adultos son la mayoría, pero que el team de los chicos de 4 a 10 años, a caballito de sus padres, eran lo más heavy.

Los gritos eran cada vez más fuertes, las luces se apagaron y se escuchó el llanto de un bebé, que se podía ver en la pantalla gigante principal y a oscuras iba entrando la banda. Así fue como, en un par de segundos, explotó el Luna con el demoledor “Ácido”. El resplandor de los reflectores impactaba con los acordes más potentes, y arriba de las tablas la mezcla entre alegría y euforia invadían a Tery, Andy y Corvata.

“Luna Herida” dejo a todos con las emociones a flor de piel. En los televisores gigantes se podían ver las imágenes de los fans apretados contra las vallas, demostrando la energía y pasión que emana este tema que nace del dolor. Al terminar, el tema el guitarrista se lo dedicó a su vieja y a la familia, con la voz entrecortada, tal vez debido a todo lo que significa este tema para él que habla de la partida de su mamá.

}“Buenas noches gente ¡Esto es increíble! Hace 10 años sólo pensábamos, tímidamente, tocar acá”, esas fueron las primeras palabras de Corvata antes de ir por uno de los temas del pimer disco, “Ironía”, mechado los riff más exitosos de Pantera, “Cowboys From Hell”, “Five minutes Alone”, “Primal Concrete Sledge” y “Walk”. Es casi inexplicable cómo podían seguir después de esa conjunción increíble de temas. Demostraban que en cada acorde dejaban el alma.

“Chico Granada” siguió la misma línea de un pogo prolijo, que no duró mucho, pero que cada vez se hacía más intenso y violento, con la llegada de las luces que se veían en la pantalla y traían el “Virus antiamo”. En fin, un pogo en el que volaban papeles higiénicos, y hasta hombres. “¿De dónde salen tantos? Esto dejó de ser un show de música, pasó a ser una gran familia”, dijo Corvata sorprendido por tanto cariño de parte del público. “¡Feliz cumple Carajo! Lo bueno de estar acá es que la gente del Luna conozca nuestro género, la música pesada, que sepan que existimos”, siguió orgulloso el cantante, antes de dedicar “El llanto espiritual” a todas las carajeras.

El fin del estereotipo del hombre malo del metal. Así se podría titular el momento en el que Tery se quebró luego de ver la emoción que provocaban los temas, al punto de la lágrima, entre su público; porque los entiende, porque él también lloró cuando tocó “Luna Herida”. La respuesta de la gente fueron aplausos en forma de aliento al guitarrista, ese que controla al público y los hace volar, pero que también es humano y se deja llevar por los sentimientos.

Después de “Humildad”, sonó un tema dedicado a los que hacen el aguante a la banda desde sus comienzos: “Salvaje”. De ahí en más, llegaron un tras otro los clásicos más ovacionados y pogueados: “Histeria TV”, “Pura vida”, “Resistiendo con ideas” e “Inocencia Perdida”, entre otros. “Ha llegado el momento de festejar. No tenemos torta ni velita para soplar, pero tenemos esta canción para que nadie se quede quieto”, de esa forma Corvata presentó  “Joder”.

El fin se iba acercando, nadie se podía quejar con el show que se estaban mandando. No dieron ni un respiro. El primer bis, “El mar de las almas”, como decidieron nombrar a su disco más actual ya estaba sonando. Dos canciones de las más viejitas, “Sacate la mierda” y “El vago” marcaban los últimos minutos de la fiesta en el Luna. Ya se estaban despidiendo, lanzando al público discos, cuerdas y púas. La gente pidió más, sí, todavía querían más. De la voz de Tery se escuchó: “Sus deseos son órdenes” y el cover de Nirvana, “Smells Like Teen Spirit”, dejó sorprendido a más de uno. La ronda más grande de la noche, el salto más apasionado, salieron con ese tema. El momento clímax, fue el fin. El abrazo final fue entre los tres líderes de la banda: no hay uno, son los tres. Saludaron al público transpirado y más que satisfecho, después de tremendo recital.

El virtuosismo de Carajo está en su momento de esplendor. Los tres son la combinación perfecta para el Nu metal, con la misma pasión por lo que hacen. La gira que vienen haciendo desde el 2007, esa noche recopiló a miles de personas que asistieron a una fiesta. La energía, el power, el metal estuvo en escena, sin respiro, para ponerse de pie y aplaudir.

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