Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Viejos Komodines

Este viaje recién comienza

Cronista: Gentileza: Francisco Andres Anselmi | Fotos: Beto Landoni

08 de Julio, 2011

Este viaje recién comienza

Los Viejos Komodines se presentaron en un Niceto Club a media asta presentando temas de su viejo repertorio y alguna perlita que puede integrar su nueva placa. 

Cuando todo parecía indicar que el invierno había llegado para arremolonar a una gran mayoría de la población porteña en sus casas junto a un kilo de helado, el viernes 8 de julio el frío dio tregua y por un rato volvió la alegría del verano. Coincidencia o no, Viejos Komodines se presentó ese viernes en Niceto Club, en un show que, casi como cualquiera de sus canciones, pasó por todos los estados: excitación, calma, actitud rockera y sorpresas.

Quince minutos después de lo pactado, una luz que apuntaba el nombre de la banda frente al telón se iluminó ante el boliche entero, mientras que el resabio de la banda telonera se encontraba en la encrucijada de quedarse a escuchar algo nuevo o irse. “No estás solo” fue la encargada de inaugurar la noche, seguida de “Dame algo” y “Sansón”, un rock con aires funk en la que acompañaron los dos saxos invitados de la velada.

“La mejor banda de rocanrol son los Komodines, la puta que lo parió”. Al mismo tiempo que los globos iban y venían, los cantos no se hacían esperar y los fans nerviosos de la valla no se callaron sus opiniones. Juan Arrayanes, un pibe de unos 23 años, al ser encuestado acerca de la banda, dice no saber los nombres de los temas, sin embargo, tiene un claro concepto acerca de lo que ella significa para él: “Loco, son lo mejor, son increíbles, estos pibes la remaron siempre desde abajo y mira ahora hacen un Niceto, son lo mejor, vieja”.  Claro, un discurso de alcohol, y, a medida que pasa la noche, las palabras se vuelven inflamables. 

El primer momento dulce llegó con “Soñador”, para la que la banda sumó otra guitarra acústica acompañada del piano. El papel de la voz principal quedó repartido entre los dos guitarristas, Javier Arránz y Facundo Parini, mientras que el zurdo bajista Fernando Martín se encargó de su instrumento en el lado izquierdo del escenario. Cada uno de los movimientos que la banda dio parecía ser coreografiado más que una postura natural, todo parecía –o pretendía- ser muy rockero, en exceso. Sin embargo, vale la pena destacar el intento de las dos guitarras por distribuir correctamente los roles de rítmicas y el egocéntrico momento de los solos, que no se interpusieron en ningún momento. “El fin” y “Un millón de agujeros” continuaron con el formato de balada increscendo que el cuarteto usa en muchas de sus composiciones.

Luego de que sonara el último acorde de “Tempestad” se apagaron todas las luces del lugar al mismo tiempo que la banda huía hacia los camarines. En ese interín, una especie de mimo bailarín salió al escenario a mostrar su arte desarmado acompañado sólo de la presencia de un violín y un piano. Pero eso no iba a ser todo. Un grupo de payasos, más cercanos a los diseñados por Tim Burton para Batman que del Cirque du Soleil, se acercaron al público a asustarlo, mientras otros se colgaban del entrepiso del lugar en una demencia sincronizada perfectamente. Luego la banda retomó sus puestos para reiniciar con “Cuentos de Terror” con los malvados clowns circulando por el escenario.

Si existen palabras para definir un show como el del viernes, se quedan cortas. Los Komodines, ninguna asociación política ni nada por el estilo, es sólo la manera en que le llaman sus seguidores; son extraños. Durante la primera parte del recital, que se la podría tomar hasta el momento en que se apagaron las luces y entraron los payasos, la banda mantuvo una postura rockera como si fueran The Rolling Stones, mientras que durante la segunda mitad se los vio a los cuatro integrantes más distendidos a la hora de tomar sus instrumentos. Claro que compararlos con los Stones podría ser absurdo, pero es así. Juzgando por el setlist que la banda desplegó, sumado al impresionante juego de luces, daba la sensación de estar en un pequeño gran estadio viendo un digno espectáculo de música.

Gustavo Cerati, víctima de un Ataque Cerebro Vascular en el año 2010, tuvo su homenaje con el cover de “Crimen”, mientras que el video original se reproducía detrás de ellos en una pantalla gigante. Ya en la recta final del show, la banda debió acortar la lista de temas, cosa que no se hizo callar y lo confesó ante su público. “Tuvimos que acortar la lista porque nos hicieron empezar tarde”, asestó Arránz, claro que las devoluciones por parte del sonidista no se hicieron esperar, aunque el ruido no los dejó expresarse claramente.

Junto a “Buen día”, y a la promesa de volver a encontrarse nuevamente, Viejos Komodines festejó su paso por Niceto y el cumpleaños de la voz principal Facundo Parini con un show hormonal que promedió las dos horas, y parecía tener cuerda para rato.

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