Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Zona Rock

Esto debe ser estar feliz

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Jose Fuño

26 de Agosto, 2011

Esto debe ser estar feliz

Andrés Ciro revalidó su vigencia convocante y demostró una vez más lo bien que se siente tocando con los virtuosos Persas. En la primer noche del Zona Rock 2011, agotó el Malvinas Argentinas junto con El Bordo y Salta La Banca.

Al igual que en 2010 para la edición estreno del Zona Rock, Salta La Banca y El Bordo fueron anfitriones de la primer noche del festival que se llevó a cabo en el microestadio de Argentinos Júniors, en el barrio de La Paternal. En primer término se presentó uno de los grupos jóvenes con más repercusión en los últimos dos años y parte de la saga de bandas que la pelean dentro del circuito del rock nacional con un mensaje sociopolítico anti-imperialista y un repertorio de historias cotidianas convertidas en canción. Salta La Banca, aquello que comenzó como un dúo acústico conformado por sus líderes, Santiago Aysine y Beto Grammatico, hoy es un ensamble rockero con mucha fuerza eléctrica e interesante mezcla de estilos que se afianzó como conjunto con la salida del último y flamante álbum Seremos, y el viernes por la noche dio una muestra de que el techo todavía no se divisa y ellos quieren seguir subiendo. El tema de título homónimo al disco fue el elegido para que el amigo gardelito Eli Suárez subiera a tocar con la banda en un pasaje muy aplaudido del show. Entre otras canciones, también sonaron y fueron agitadas por los enfermos -así es como se autodenomina un grupo de fieles seguidores-, “Somos”, “Búsqueda” y “Sueño”, sobre el final con una murga incluida, para cerrar la fiesta bien arriba.

Después de algunos meses apartado del circuito de shows en vivo, El Bordo volvió a presentarse en la capital porteña renovado de energía rockera, así como ansioso lo esperaba volver a ver su público siempre ruidoso e incansable, que con banderas y un trapo enorme los recibió el viernes en el Malvinas Argentinas. La banda liderada por Alejandro Kurz ha pagado hace tiempo con esfuerzo y rock el derecho de piso en el under y no tan under, y con cinco discos en el haber, a la fecha están a la altura de lo que su convocatoria les demanda: ser una de las atracciones principales de un festival que, con solo dos años de desarrollo, enfila a ser de los más importantes del país.

El repertorio elegido tuvo un poco del todo que significa El Bordo, o sea temas de cada uno de los discos y cada una de las épocas, que demuestran que no han perdido el espíritu barrial que los caracteriza. “Los perdidos”, que pertenece al primer álbum, es de hace más de diez años, y hoy es un himno infaltable en los shows bordolinos. “De regreso” sirvió para que Kurz saludara: “los extrañamos mucho, estamos muy contentos de volver a tocar en casa”, y también formaron parte de la lista “Noche extraña”, “Jazz barrial”, “Siento”, “De tanto en tanto” y “Puerto escondido”. Musicalmente, El Bordo es un ejemplo de calidad instrumental y al no haber sufrido muchos cambios en su formación desde que comenzaron en el 98, funcionan sincronizados y evolucionados grupalmente. Las individualidades se encuentran latentes y cuando cada uno tiene su momento se destaca, ya sea en cuerdas o en vientos. Para el final, las elegidas fueron “Cansado de ser” y “En la vereda de enfrente”, mezclada con “Smells like teen spirit” de Nirvana.

La trastienda del show de Ciro y los Persas en Argentinos Jrs. podría haber sido también la previa de un show de Los Piojos hace diez años. Viejos tatuajes iban llegando por las calles linderas, acoplados a las nuevas generaciones que surgieron tras la escisión piojosa, y rodeados de vendedores ambulantes con las mismas remeras de toda la vida, más las que exhiben el arte de Espejos, el único disco de la banda hasta la fecha. Lo cierto es que, pasadas las 22, las banderas flameaban dentro de un microestadio repleto que aguardaba por la personificación del infalible showman. Tras las proyecciones visuales, finalmente apareció con su “Banda de garage”, los Persas, los dueños del presente. Le siguió “Antes y después”, el tema insignia del álbum, con estribo comprador. “Que placer verte otra vez…”. El arranque fue idéntico al de los shows en el Luna Park, el año pasado.

Ya no sorprende ver a Andrés Ciro con una banda que no sea la que lideró por veinte años. Sus compañeros de aventuras han dejado atrás los controles de calidad dentro del estudio con Espejos, pero sobre todo se han ganado el cariño del público en las presentaciones en vivo gracias a su propio desempeño. Con el cantante arengándolos cada vez que alguno tomaba la posta de la individualidad, Los Persas se agrandaron cuando las luces les apuntaban. Hubo lugar para el solo de Broder Bastos en bajo, y de Dr. Lulo Isod en batería, mientras Ciro le tiraba agua sobre el parche del redoblante, ambos durante “El farolito”, clásico de Los Piojos. Juan Manuel “Escuela de rock” Abalos, señor guitarrista, se quedó a solas con la gente promediando al show, y con su modelo negro y plata fue grabando diferentes secuencias y superponiéndolas hasta lograr una melodía constante y creativa. Brillante. Por su parte, el joven y astuto Juanjo Gaspari se lució poniéndole la voz y la viola a “Happy”, hito de los Rolling Stones, cantado por Keith Richards. De Espejos, sonaron todos los temas excepto “Rockabilly para siempre”, “Malambo para Luca” y el que le da nombre.

Ese espejismo piojoso, como en las presentaciones anteriores de Ciro y los Persas, fue un elemento clave del show del viernes por la noche en Paternal. Hay que aclarar que solamente con los títulos del disco no podrían alcanzar una lista que supere los veinticinco temas, cantidad presupuesta para un artista del rango de Ciro, en este país.  Escenas donde todo se parecía a un ritual, conformaron “Te diría”, mezclada “Next Week” de Sumo, “Media caña”, “Dientes de cordero”, y “Desde lejos no se ve”, atemporales gemas del rock nuestro de cada día. De la mano virtuosa de Tavo Kupinski -que nunca olvidaremos- a los dedos endemoniados de Juan Abalos, los arreglos de guitarra para esas canciones les dan una inyección de musicalidad persa. También hubo una votación para que el público eligiera entre dos temas nacidos antes de la primera mitad de la década del noventa, “Buenos Tiempos” y “Pistolas”. La primera fue la elegida, pero como Ciro tenía ganas de hacer sonar su armónica y el referéndum había resultado reñido, tocaron los dos. Sobre el final de la jornada, cuando las agujas se posaban en la medianoche, también sonaron “Pacífico” y “Cruel”. 

Ciro y los Persas están en un momento de plenitud. Es al mismo tiempo una estrella de rock trabajando junto con un grupo de excelentes músicos, y una banda de garage con un líder masivo. La capacidad creadora de Andrés es insoslayable, y para reforzar la teoría están “Similar”, tema no incluido en el disco pero que estuvo presente en los shows pasados, y el tema nuevo presentado en esta ocasión, regalito para los que estuvieron ahí, al que se le prevé el mismo futuro. La del viernes fue una noche caliente, con mucho de los Persas, mucho de los Piojos, y todo de un showman que agiganta su propia historia a cada paso.

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