Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Zona Rock

Para no dejar de saltar

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Anabella Reggiani

28 de Agosto, 2011

Para no dejar de saltar

La Vela Puerca cerró la última jornada del Zona Rock, regalándole a toda su gente lo que siempre va a buscar, además nuevas canciones. También subieron a escena Las Manos de Filippi, Brancaleone, Eruca Sativa y Play Shodaka.

La noche del domingo se hizo completa cuando ante tanta algarabía, Sebastián Teysera, cantante de La Vela Puerca, trajo la frutilla del postre y volvió por última vez al escenario para tocar con su guitarra “José sabía”, acompañado de las miles de voces presentes en el Estadio Malvinas Argentinas. Casi dos horas antes, el plato principal de la jornada traía a los uruguayos con su combo característico de rock comandando por las melodías de los vientos que influye a tantas bandas de sus tierras.

Los primeros agites llegan rápidamente con “Mañana” y “El ojo moro”, dos canciones de aquel De Bichos y Flores (2001), disco bisagra de la banda. Sin parar casi un instante, todo fue catarata de canciones para que el público no deje de saltar un segundo. Como siempre, la banda fue ofreciendo piezas de sus diferentes discos, primero “De atar” y “Caldo precoz” de A Contraluz (2004), luego “Colabore” o “La sin razón” de El Impulso (2007) entre otras.

Algunos segundos cantantes (o coristas) muchas veces puede parecer que pasan desapercibidos, o que alguien se pregunta para qué están arriba de las tablas. Todo lo contrario pasa con Sebastián “Cebolla” Cebreiro, cuyo rol es fundamental para complementar el sonido vocal de la banda, y también por la energía que ofrece constantemente. Su momento llega cuando suenan “Clones” y “Rebuscado”; dos grandes temas que lo tienen con su voz como el protagonista principal.

“Perdón por la demora, el disco nuevo sale en octubre”, explicó Teysera antes de brindarle a su gente tres nuevas canciones y contando el nombre de la primera de ellas, “Y así vivir”. Todos en el campo se sentaron para escuchar y cantar “Mi semilla” y el final fue fiesta constante con los clásicos “Vuelan Palos”, “El viejo” y “Llenos de magia” haciendo extasiar a la multitud. Pero la banda volvió con esa gran composición que es “Zafar”, al tiempo que “El profeta” marcó otro falso final que antecedió a esa frutilla de la que hablamos en un principio.

Un rato antes habían pasado Las Manos de Filippi, entre la crudeza de letras y músicas en temas como “I.P.H.G.” y “Organización”, y el cachengue que ofrece su última placa La Calesita de Mamanis (2011), con “Mountain Bike” y “La canaleta” a la cabeza. Luego giraron los clásicos del grupo, como “El himno del cucumelo”, “La puntera Rosa” o “Ballenas” (grandioso manifiesto antiecologista).

Con el 2001 como eje, continuaron los temas que muestran el costado más radical del grupo, con un antes, un durante y un después de esa fecha, sonando respectivamente “Cutral-Co” pidiendo magnicido, “Los métodos piqueteros” reivindicando esta propuesta de lucha, y el anti kirchnerista “Sr. Esperanza”, en su título una especie de continuación de lo que fue el cierre del set con “Sr. Cobranza” donde varios despistados corearon la melodía del teclado que sale de la versión de Bersuit Vergarabat pero que de ninguna manera aparece aquí. A su favor hay que decir que la versión en vivo de Las Manos de Filippi se parece cada vez más a su cover que a su versión original.

Vamos para atrás en el tiempo unos minutos, con el muy buen set de Brancaleone, comandados por la voz y el carisma del cantante Martín Dufou. Desde el principio con la canción “No voy a parar de buscar” la banda le muestra a los presentes de qué se trata la cosa: una mezcla constante entre el rock urbano con ritmos folklóricos de distintas partes del país. La furiosa versión de “Balada para un loco” lo muestra al cantante recorriendo todo el campo del Malvinas entre la gente que se iba acercando de a poco al lugar. Los silbidos retumban cuando se escucha ese nefasto audio que comunicaba el comienzo de la última dictadura militar precediendo a “Viejos de mierda”, y luego “Pelota” es un divertido tema que resalta una anécdota vivida por la banda en Córdoba en la que terminaron presos. “Volveré” y “Milonga” se destacan también en un más que agradable show de esta banda en pleno ascenso.

No tan emparentado con el estilo del resto de las bandas del día, el power trío cordobés Eruca Sativa salió a volar las pelucas de los pocos presentes tempraneros, con su potente rock de la mano de buenas canciones como “Paraíso retro”, “Para que sigamos siendo” y “Magoo”. La rabiosa voz de la también guitarrista Lula Bertoldi marca un sonido que se envalentona con la gran pared que arman Brenda Martin en bajo y Gabriel Pedernera en batería. Minutos antes, Play Shodaka inauguraba la jornada a puro ska y frenesí, emanando mucha energía arriba del escenario y metiendo también el tema “Abarajame” de Illya Kuryaki and The Valderramas.

Desde las cinco y pico de la tarde hasta pasadas las once de la noche, transcurrieron seis horas de un rock matizado con diferentes ritmos. El que fue desde temprano tendrá en algún momento algo de hambre, pero se topará con desorbitantes precios a la hora de querer comerse una simple hamburguesa o comprar un pequeño vaso de gaseosa. Detalles que deberían ser mejor tratados en este tipo de eventos; no hay que aprovecharse de la gente que va, paga la entrada y hace posible que todo esto sea un éxito.

El último día del Zona Rock tuvo a La Vela Puerca como el grupo responsable de agotar los tickets, en una jornada donde todas las bandas participantes pudieron mostrar buenas apostillas de sus respectivas propuestas.

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