Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Cultura Profética

Somos militantes de la vida

Cronista: Gentileza: Pablo Rios | Fotos: Gentileza: Leandro Baglietto

15 de Septiembre, 2011

Somos militantes de la vida

Cultura Profética volvió a Buenos Aires a seguir festejando sus 15 años el jueves pasado con un Luna Park lleno. Los puertorriqueños brillaron repasando todo su repertorio, dejando frases y reflexiones para el recuerdo y mostrando la realidad de su país y el valor de los poetas que dejaron la vida por la paz, la libertad y la igualdad.

El público esperaba expectante a la llegada de los boricuas, las luces empezaron a bajar y la banda se acomodó en el escenario para dar rienda suelta a la introducción que llevaría a la fiesta en el Palacio de los Deportes. Cuando todos pensaban que el bajo de Willy Rodríguez iba a darle el primer acorde de “Rimas pa’ seducir”, la canción con la que abrieron todas las presentaciones del último disco La Dulzura, se equivocaron: otra vez la banda sorprendió desde el comienzo, con “Baja la tensión”. Los aplausos y los gritos de algunas chicas excitadas no dejaban apreciar el comienzo de “Sube el humo”, que se lució con los efectos y con la letra profunda que Cultura compartía desde su disco M.O.T.A. (2005).

Los acordes suaves habían dado tiempo de acomodarle el micrófono a Boris Bilbraut que desde la batería le ponía la voz a “Somos muchos”. “Rimas pa’ seducir” llegó en otra versión, algún tempo más rápido y sin tanta emoción, pero con la firmeza que la letra implica. Al finalizar, Willy se paró con el bajo colgado y saludó a su gente: “ya es hora de decir buenas noches, estamos súper halagados de volver tan pronto, han pasado sólo tres meses de la ultima vez que estuvimos acá. Como bien saben todos los presentes, estamos celebrando nuestros 15 años, una bonita forma de celebrar acá en el Luna Park, para esto hemos elegido un lugar súper importante para ustedes y también para nosotros. Además elegimos escoger esos temas que teníamos un poco rezagados que habían pedido en otras presentaciones y no habíamos podido complacerlos”.

Manteniendo una línea en acordes y mientras las pantallas mostraban videos de los comienzos de Cultura en la música, la banda se lucía con “Ideas nuevas”. Desde La dulzura llegaba la delicada “Para estar”, con efectos que te hacían sentir en alguna tierra parecida a Star Wars. “De Antes” tenía ese algo especial, esa frescura oscura que le dio el estilo dubstep. Y otra vez Willy tomó la palabra: “en Puerto Rico no estamos bien, como siempre se han vivido esta vez un poco mas descaradamente nos quieren quitar viviendas los espacios que ya han sido ocupados por gente por muchos años espacios históricos diría yo especialmente hay una barriada que se llama La Perla que es una  barriada de resistencia viven entre la muralla y el mar, en algún principio fue algún tipo de invasión, pero ya después de tantos años esas tierras les pertenecen a esa gente, hay intereses extranjeros como por ejemplo Donald Trump, que quiere desarrollar ese area y hay funcionarios en Puerto Rico que quieren que eso pase, y le tratan de facilitar algunas cosas, pero  hay gente que insiste en la lucha por eso a veces terminan en el lugar que no debería y terminan teniendo que hacer este ‘Canto en la prisión’”.

Después de “La complicidad” la banda siguió innovando, incursionando en diferentes ritmos. La fusión de la noche llegó con el medley que incluyó “Que será”, “Ritmo que pesa”, “Suelta los amarres”, “Revolución en estereo” y “Lo de más”, canción de Silvio Rodríguez, maestro de la trova cubana. “Saben que es bonito poder mirar así y reconocer caras, así que ya estamos como en familia son bastantes caras las que se reconocen” fueron las palabras de Willy antes de “Donde no alcanza mi verso” seguida de “De tope al fondo” acompañada del bandoneón y los violines, hasta que llegó un arpa enorme para darle destellos de sonido a “En la oscuridad”.

Tocándose la ropa, Willy volvió a dirigirse a la audiencia: “hay mucha gente que piensa que todo esto es facha, que hemos cambiado mucho, que somos comerciales, pueden pensar mil cosas de nosotros pero la verdad que no saben todo lo que hay detrás de este sentimiento, nosotros venimos de una isla donde hay una tradición musical muy bonita y la respetamos muchísimo, a veces sentimos que se olvida un poco y queremos hacerla valer para que no se olvide en el tiempo, hasta con la facha tratamos de devolverle ese respeto, eso que esos grandes artistas le daban al público. Cuando un tal Tito Rodríguez se paraba con su fusil, se trata de respeto, vamos a ver como sale”. Así presentaron “En la oscuridad”, del legendario músico boricua.

La banda siguió con un segmento acústico, y temas como “La espera”, “Días Intensos” y “Árboles”, letras hechas para cantar así, con una acústica, una voz afinada y con sentimiento por sobre todas las cosas. Si algo llamó la atención, fue el respeto del público escuchando, expectante y ovacionando al finalizar cada poema. 

Los momentos especiales seguían pasando pero quedaban más. La combinación de voces llego con “No me interesa”, la fiesta la puso el ska de “Mr swing y los tres pasitos”, la emotividad llego con el homenaje a Gustavo Cerati con su canción  “Bocanada” reversionada con el sello propio de Cultura Profética. Siguieron “Ilegal” y “Amante luz”, hasta que Omar Silva en guitarra y Juanqui Sulsona en piano y teclados le dieron comienzo a “Por qué cantamos”, el histórico poema de Mario Benedetti que tomó forma cuando la última dictadura obligaba a los músicos a exiliarse fuera del país, una canción que Cultura reversión en los comienzos y que el público argentino desesperaba por escuchan en vivo. 

Después de un parate de unos pocos minutos, la banda regresó para rematar la noche con los pocos clásicos que le quedaban por tocar. “Nadie se atreve”, casi enganchado con “Verso terso” en una versión bien arriba con buenos riffs de la guitarra de Eliut González.  El órgano  de  Santiago Egui indicaba que “Un deseo” en versión dub iba a ser de las últimas de la extensa noche de Cultura en el Luna. La banda tiene la particularidad de normalmente cerrar con “Inspiración” y “Fruto de la tierra”, dos temas bien up para dejar la fiesta bien caliente, y la noche del Luna no fue la excepción, para terminar casi tres horas de show y afirmar su localía en Buenos Aires.

El público argentino siente una tracción extra en cuanto a bandas extranjeras pero en este caso está justificado. Cultura Profética, con el estandarte de la música consciente, se ganó a su público. El momento cultural que la Argentina vive hoy está ligado a esa realidad que los boricuas cantan desde hace 15 años, por eso la popularidad. Además cabe destacar que la banda también brinda un espectáculo musical en vivo: no son sólo letras bonitas y combativas.

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