Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Pier

Bienvenidos a esta fiesta

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Beto Landoni

17 de Septiembre, 2011

Bienvenidos a esta fiesta

Los hermanos Cerezo se presentaron el sábado en La Trastienda para desplegar toda su energía en una fiesta de rock and roll.

La noche empezó temprano. Los controles policiales que invaden las calles de la Capital estaban a la espera de algún desprevenido y los turistas caían en micros para ver espectáculos de tango en los restaurantes de la zona. Mientras tanto, las clásicas remeras del Indio, los Redondos y Pier también merodeaban por San Telmo. El lugar se fue llenando rápido y el calor aumentaba a cada segundo. Pasadas las 21, se abrió el telón y Pier apareció en escena. Sin mediar palabras, la fiesta se inauguró con “El barco fantasía”, mientras unos globos negros con el nombre de la banda iban y venían entre la gente del público y el escenario.

Pero la multitud recién reaccionó cuando Pier hizo sonar los acordes de “Fervor de los sueños”, ahí sí la energía se sintió en todos los rincones de La Trastienda. “Pier, Rock and Roll”, gritó el cantante Ramiro Cerezo para despertar a los que recién entraban y continuaron con “El mar de sangre” y “Al filo del peligro”.

Antes de “El Comodín”, hicieron una pausa para saludar y agradecer al público presente. Ramiro les llamó la atención, “a ver a todos los pibes atentos”, y provocó el primer desborde de la noche. Las banderas y las remeras flameaban en dirección a la banda y los coros de la gente redondeaban lo que significa “El ritual de los pibes atentos”, uno de los clásicos de Pier.

Con la noche en llamas, el humo invadió el escenario. Sólo se veían las siluetas de los músicos a través de la niebla (como desde las sombras); la alegría de la gente se hacía notar y la fiesta continuó con “De andar elegante”. El rock se hizo sentir en el solo de Agustín Cerezo en “Mística popular” y después se desató el carnaval de la gente con el clásico “Llegando a la felicidad”.

El público se apoderó de la voz y todos se convirtieron en protagonistas cuando entonaron “Instinto salvaje”, “Los dejo, me gusta más como la cantan ustedes”, dijo quien dirigía el ritual a modo de arenga y, de inmediato, “La ilusión que me condena” hizo explotar a los fanáticos. La gente no paró de saltar, cantar y poguear durante toda la canción, la energía se apoderó del lugar y le permitió al frontman asegurar que “hinchada hay una sola”, digno elogio para sus fanáticos.

Mientras interpretaban “Juego mufado”, empezaron a despedirse. “Nos apuran para que nos vayamos de acá, ¡de acá nos vamos a ir!”, aseguró el líder entre risas. “Sacrificio y Rock and Roll”, el tema que les abrió tantas puertas, sacudió a todos los presentes y los dejó expectantes a lo que estaba por venir.

Con algún improvisado que tiraba papelitos entre la gente, la banda volvió al escenario para concluir la noche. “Conmovidos” y “Sabe que vuelve”, sonaron acompañados por una guitarra acústica. Los globos ahora eran rojos y blancos, que según Agustín eran por “algún fanático de Morón”. “¡Qué Dios los bendiga y el diablo también!”, gritó Ramiro para despedirse. Pero aún con ganas de saltar, el público volvió a desbordarse con “El narigón del barranco”, un clásico de la banda que sirve como cierre para semejante espectáculo. “Gracias por invitarnos a esta fiesta”, exclamó Ramiro para agradecer a su gente. Por último, “Jaque mate” y “Lunares” concluyeron una velada a puro rock and roll.

Con un variado repertorio, la banda de los hermanos Cerezo entiende lo que su gente quiere: un show prolijo y potente que te mantiene al palo del primer al último tema. Ya consolidados como una de las bandas importantes a nivel local, Pier hizo vibrar a una Trastienda colmada de fanáticos.

TXT: Francisco Diez

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