Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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The Wailers

La esencia no murió

Cronista: Gentileza: Francisco Andres Anselmi | Fotos: Jose Fuño

17 de Septiembre, 2011

La esencia no murió

The Wailers se presentó en Capital Federal en Groove, el pasado sábado 17 de septiembre ante unas tres mil personas.

“El Rey se ha muerto, pero no se ha olvidado, ésa es la historia del pobre rastaman”. ¡ATENCIÓN! Lo que se vio el sábado en Groove es sólo un grupo de músicos que se juntaron a revivir los grandes momentos que The Wailers tuvieron durante los setenta con una banda que poco tiene que ver con aquella gloria efímera del reggae, exceptuando al gran Aston “Family Man” Barret (lo de hombre de familia viene porque dicen que sólo tiene sesenta hijos, reconocidos, claro está). Sin embargo, los sesionistas amigos de Barret, parece que estudiaron correctamente y dieron un show digno, correcto y lleno de problemas de sonido.

En los aledaños del Jardín Japonés, los animales del zoológico y las familias se refugiaron en el lugar más cercano en vista a la tormenta que se avecinaba; en cambio, todas las personas jóvenes enfilaron derecho hacia las tierras centroamericanas de Jamaica, o mejor dicho, Groove, donde los esperaba, aunque sea por dos horas, un rato de calor, fiesta y  una ajustada banda de reggae.

Indudablemente, el público del reggae es el más equilibrado de todos. En Argentina, Babasónicos lleva un 90 por ciento de mujeres y Divididos un 97% de hombres. El reggae vendría a ser como el Ying Yang, algo equilibrado que no hace mal a nadie. Para las 21, la hora estipulada para el show, el recinto estaba completo y no entraba un alfiler más: alrededor de 3000 personas ansiosas de la llegada del heredero de las raíces originarias de Bob Marley y su banda de sesionistas. Media hora más tarde, la banda comenzó el show.

La consigna de la noche era repasar completo el último disco de Marley en vida, Uprising, editado en 1980. Pero la correlación de canciones se vio interrumpida por los constantes desperfectos técnicos contra los que debió luchar Barret durante toda la velada. “Redemption song” se adelantó hacia los comienzos del show y brilló en una versión conmovedoramente acústica del guitarrista y el cantante que la banda tiene desde 2010, Koolant.

“¡Buena, Marley!”, gritó un surfer rubio y alto, que perdió el pelo pero no así el amor por la juventud.  Se escucharon aplausos para cuando Barret recobró la voz del bajo, y el show continuó. “Pimper’s Paradise”, “Could you be loved” y “Forever loving’s Jah” cerraron la modalidad Uprising, la banda se tomó un bis tempranero y la gente deliró de aplausos y desconcierto. Parecía realmente el final, pero no; volvieron junto al cantante invitado de la gira, Duane Stephenson, e hicieron dos de las canciones de la nueva etapa de The Wailers: “Shining star” y “A step for mankind”.

Lo demás fueron sólo éxitos. Uno tras otro se sucedieron cada una de las canciones que tiene el disco Legend, el mejor Greatest Hits de la historia, de Bob Marley. “Jammin’”, “Three little birds”, “Is this love”, “No woman, no cry” y “Stir it up” completaron el set list.

La consigna justiciera de “Get Up, Stand Up” parece ser la elegida siempre por el clan Marley y relacionados para terminar los shows (Ziggy Marley hizo lo mismo a principio de año en su show en el país). En un inglés cerrado como lo es el jamaiquino, Koolant pidió a las masas que alcen su puño en signo de rebelarse y que no se dejen dominar nunca. El público atendió correctamente y el cantante repitió hacia el final la improvisación de voces que hacía Marley en sus recitales.

Cuando se encendieron las luces, la banda huyó rápidamente, a excepción del baterista que, vestido con una camiseta de Argentina, se acercó a repartir toallas y listas de temas a la gente que se acercó hasta las vallas. Aston Barret saludó desde el cuadrado que ocupó durante toda la noche y se fue sin decir ni una palabra.

 Un año más, y un show más de The Wailers en nuestro territorio. El año que viene, esperen el nuevo DVD: “Bob Marley está vivo, y está en Córdoba: The Wailers en Chateau Carreras”.

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