Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Miguel Mateos

Miguel Mateos hay UNO solo...

Cronista: | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

21 de Agosto, 2005

Miguel Mateos hay UNO solo...

Miguel Mateos presentó a lo largo de tres noches su último disco “Uno”, y como bonus track temas de su viejo repertorio. El ND Ateneo fue testigo del excelente show del ex Zas donde hubo muchas sorpresas y ¡muchos recuerdos!

Un Ateneo a pleno esperaba más que ansioso a Miguel Mateos que presentaba su noveno disco como solista titulado Uno. Nueve y media en punto se apagaron las luces del teatro, los gritos y aplausos sobrevinieron de todas las direcciones. De pronto, en plena oscuridad, una voz anunciaba por los altavoces que el show se iba a dividir en dos partes: la primera, con los temas de Uno, y la segunda con los mejores temas de la carrera de Mateos como solista y de su mítica ex banda Zas.

El show tuvo varias particularidades (léase ideas originales). Una de ellas fue la incorporación de una mini obra teatral donde los únicos protagonistas eran Mateos y una niña disfrazada de duende que, desde uno de los palcos, daba pie a cada tema de Miguel con alguna frase relacionada con la canción siguiente. Esto al principio era interesante, y hasta a veces divertido, pero después de las reiteradas apariciones de la niña duende se tornó aburrido y además el show se estancaba, perdía su continuidad. De todos modos, no desestima la originalidad de la idea.

Mateos presentó todos los temas que forman parte de Uno. El disco es otra gran obra del ex Zas que derrocha un excelente pop por doquier. Las letras, otro punto a favor de Mateos, demuestran el significado que el cantautor le ha encontrado al amor, a la soledad y a la vida misma. Para este trabajo Miguel contó con la colaboración de varios artistas como Javier Malosetti, Guillermo Vadalá, Ciro Fogliatta y Las Blacanblues, que fueron invitadas al Ateneo para hacer coros en temas como Amo.

Mateos interpretó varios temas en su piano, sin el resto de la banda. Uno de ellos fue Incondicional, de Uno. El tema lo escribió luego de que en México dos personas no videntes se le acercaron y le pidieron si lo podían tocar. Esa secuencia le dejó a Mateos una moraleja: el amor es ciego, por eso te toca.

Finalizada la primera parte del show, la banda se fue a camarines a hacer un cambio de ropa y de aire. Como separador entre ambas partes, se proyectó en la pantalla del escenario un ensayo del tema Listo.

Mateos y los suyos volvieron con todo para la segunda parte. El Ateneo no se quedó atrás: esta vez todo el mundo recibió de pie a la banda para la última dosis de su pop ochentoso. Para muchos este show fue un revival a esos viejos buenos tiempos (musicalmente hablando, claro). Era tanta la emoción que el personal de seguridad tuvo que parar a aquellos que se querían acercar al escenario para que no se amontonen (muchos lanzaron al aire el grito de: ¡ortibas!).

El tema elegido para abrir la esperada segunda parte fue Tómame mientras puedas, aquella legendaria canción que Zas tocaba en 1984. El Ateneo saltaba y explotaba en gritos y aplausos. Para no perder el hilo Mateos continuó con el hitazo Un poco de satisfacción. Luego siguieron Será tu amor, Perdiendo el control y Pisanlov. Después de esta catarata de temazos, Mateos decidió bajar un poco los decibeles. Para eso interpretó con su piano No quiero tu amor y Crac. Cuando parecía que todo había terminado, el ex de Zas salió de nuevo al escenario para tocar algunos temas más. Uno de ellos fue Caprichos Blues, donde las Blacanblues aportaron sus exquisitos coros. Luego una extensa versión de Listo, de su último disco; y Encuentra un lugar, de su disco Bar Imperio. Como era de esperarse Mateos eligió un tema emblemático de su carrera para cerrar la noche. Tira para arriba empezó a sonar y todo el Ateneo se volvió loco. El público revoleaba para arriba toda prenda que se le cruzase (¡como en aquellos buenos viejos tiempos!).
En casi tres horas y media de show, Miguel Mateos dio todo de sí y dejó, una vez más, todo en el escenario. Luego de siete años sin editar un álbum de estudio, el ex Zas resurgió de las cenizas con Uno. Este disco merece respeto (y ser escuchado) como sus anteriores trabajos que dan cuenta a un gran artista con una extensa y sobresaliente carrera bajo el brazo.
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