Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Las Pelotas

Un teatro lleno de Pelotas

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

24 de Agosto, 2005

Un teatro lleno de Pelotas

Con una larga lista de temas y un show de tres horas, Las pelotas volvieron al viejo y querido Teatro para presentar Show, su último trabajo. Un recital con mucho pogo, mucha fiesta, y una crónica que te cuenta cómo fue todo



Los espacios vacíos a pocos minutos de empezar el recital adelantaban un show íntimo y con poca gente. En total, y creo no exagerar, éramos 500 personas. ¿Pero acaso importa eso?… ¡son Las Pelotas che!

Nos citaron a las 19, pero el show empezó a las nueve de la noche, a pesar del poco público, los primeros acordes de Corderos en la noche hizo que esas 500 personas parecieran miles. Sokol salió decidido y con todas las ganas de regalarnos un maratónico show de tres horas.

Si bien presentaban su último disco Show, temas como Veoyover, El fantasma y Rompiendo la puerta nos daban una idea de la lista de temas que se venia: con muchas sorpresas y esos clásicos que se olvidaban de tocar.

Después de una versión lenta pero hermosa de Para que?, y el descontrolado La clave del éxito, se vino…si, si, “El reggae nuestro de cada recital”. El aroma a verde ya se empezaba a sentir cuando Daffunchio tocó los primeros acordes de Solito vas. Le siguieron Saltando y Me fui. Una fiesta descontrolada.

Como siempre todos sus shows, se vino el momento acústico: se calzaron las guitarras y empezaron con Sombras, Rio gris y dos extrañas pero excelentes versiones de Combate y Escaleras.

Después del clásico Cuando podrás amar, se vino Blanca nieves, pero en su version, lenta, con una batería que hizo vibrar al teatro entero, sobretodo por que le siguió La mirada del amo, ¿quien puede quedarse parado con estos temas? Nadie, los peloteros siguieron alentando hasta el final, ese final mentiroso que sirvió para descansar un poco.

En una de las tantas vueltas a escena, tres en total, volvieron con Esperando el milagro. La pequeña ronda en medio del escenario empezaba a nacer esperando…esa explosión. Se vino todo abajo: el milagro y el teatro entero. Las remeras volaron y los peloteros aplaudían conformes.

“Les presento a Axel de Operación Triunfo, un cantante romántico…” presentó Daffunchio a Sokol que entraba tímidamente al escenario para cantar Ella está muerta, pero en una versión con voz de tenor. “No pasa nada…y el turno se termina, no se me para” bromeaba Sokol mientras la banda moría de risa.

La noche siguió, parecía que no se querían ir. Los temas siguieron y el público no se rendía. El fiestero y macanudo Hawai deliró a todos. “¡Esto es una banda loco, que me vienen a joder!” gritó uno.

El telón se cerró por segunda vez, pero los peloteros no se iban. Las Pelotas tuvieron que volver, tocaron Hoy me desperté y…se fueron de vuelta. “¿Otra vez?” gritó otro. Si, pero la gente no se movió, todos saben que nunca se van sin un tema de SUMO.

Y así fue, volvieron y tocaron el poderoso Astroboy y cerraron con White Trash, con Ismael Sokol como invitado en la guitarra, el hijo del bocha. La fiesta pelotera es la gente, el sonido y esa magia que mueve un show de Las Pelotas. Más que un recital, un ritual, una reunión de amigos que se juntan para festejar cada tema que toquen. Sean treinta o diez mil, la fiesta se arma igual.
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