Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Malón

No callaré, porque me sobra aguante

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

18 de Diciembre, 2011

No callaré, porque me sobra aguante

El emblemático grupo de heavy metal volvió a juntarse después de 14 años con todos sus miembros originales.

La separación de Hermética en 1995 fue traumática: Ricardo Iorio siguió su camino en solitario fundando Almafuerte, mientras que Claudio O’Connor, Antonio Romano y Claudio Strunz crearon Malón junto a Carlos Cuadrado. Con éste lograron redefinir su estilo, llevando su thrash a niveles más altos, casi bordeando el groove metal.

Sus dos discos, más la rotación de sus videos en la cadena MTV, los habían posicionado en un lugar de privilegio, no sólo en el metal argento, sino de cara a toda Latinoamérica. Pero las inquietudes creativas de O’Connor, quien comenzó su carrera solista, serían el principio del fin de Malón. En 2001 se intentó una vuelta con Eduardo Ezcurra en voces, pero no resultó, la gente quería a los cuatro o nada. 14 años después de su último show en Villa Gesell, el grupo vuelve para demostrar su espíritu combativo.

“¿A dónde están, a dónde están, los que decían, que Malón no existe más?” gritaban los maloneros eufóricos, de cara a la reunión de sus ídolos. Un problema con el escenario hizo que las puertas se abrieran casi sobre la hora del show, lo que generaba más expectativa aún.

A las 21:45, “Síntoma de la infección” fue el tema encargado de desatar el primer pogo, y las primeras imágenes registradas para un futuro DVD. La gente era un hervidero, a tal punto que O’Connor se vio obligado a frenar dos veces la interpretación de “Culto siniestro” para que la publico diera un par de pasos para atrás, y de esa forma, evitar heridos. El grupo abandonó el escenario por 10 minutos, se reforzó la valla y el Tano Romano dedicó unas palabras: “Esto es una fiesta, ningún grupo de metal argentino pudo llenar un lugar así como lo hicimos nosotros, pero si alguien se lastima, no vamos a poder tocar de nuevo acá”.

La banda suena brutal, los riffs de “Nido de almas” y “Sobaco ilustrado” son pruebas más que suficientes, pero la decisión de Malón de parar varios minutos entre tema y tema, le sacó dinamismo y continuidad al show, además de tener que enfrentar  también varios problemas con la proyección de video en las pantallas. Pero estos detalles no logran opacar una cita histórica, y más cuando la muñeca del Tano recrea el himno de Hermética “Evitando el ablande”. El Malvinas se convierte en un infierno lleno de sentimiento y comunión metalera, entonando las estrofas, y ya a nadie le importan las pantallas y los parates.

 O’Connor pregunta: “¿Suena bien? Porque dicen que el Malvinas suena mal”. Si le preguntan a los fanáticos de Megadeth que lo vieron en 2011 dirán una cosa y los fanáticos de Mötley Crüe dirán otra, pero Claudio sabe que están pateando culos, con temas como “Judas de oficio” y “Grito de Pilaga”.

“30.000 plegarias” dedicada a los desaparecidos, aportó el momento intimista guiado por la guitarra acústica del Tano, junto a la potente frase: “Hoy no me dejes caer,
en las sombras que ayer, truncaron mi destino”.

La nostalgia volvió a tomar protagonismo, casi a pedido del público que con su “yeah, yeah, yeah, yeah, ya” “obligó” a tocar “Vientos de poder”, “Malón mestizo” se colaba en el recuerdo cuando “Masa anestesiada/ Tu eres su seguridad” y “Soy de esquina” retomaban el homenaje a Hermética, la banda más grande de la historia del heavy metal nacional. El grito de “La H no murió” puso la piel de gallina, porque todos los allí presentes saben que es verdad. Un dato curioso: Malón no tocó “La fábula del avestruz y el jabalí” dedicada a su ex compañero Ricardo Iorio y al ex manager de Hermética, vaya a saber uno por qué, quizás, para esquivar la polémica y tener la celebración en paz.

Malón volvió después de 14 años, demostró que sigue más vigente que nunca, regaló 26 temas y ahora mira hacia el futuro, donde lo espera el Cosquín Rock y un nuevo disco.

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