Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Black Veil Brides

Huele a espíritu emo

Cronista: Gentileza: Paula Claro | Fotos: Gentileza prensa

14 de Enero, 2012

Huele a espíritu emo

Black Veil Brides, la banda oriunda de Ohio, Estados Unidos, pisó suelo argentino el pasado sábado en Groove. “Los Angeles Caídos”, como les gusta llamarlos a algunos de sus fans, vinieron a presentar su reciente trabajo Set The World On Fire, editado en junio del 2011.

Sobre el pucho hubo un cambio de planes: los maquillados americanos tenían todo previsto para el Teatro de Colegiales, pero se modificó por Groove, el boliche de Palermo; y el cambio fue beneficioso, ya que el teatro les podría haber quedado un poco grande.

La cosa arrancó temprano, para mejor de algunos padres que llevaban a sus adolescentes hijos al recital. La edad promedio era entre 14 y 17 años, además de algunos descolgados que rasguñaban los 20. Alrededor de las 20:40 ya estaba todo el público que BVB podía convocar, y ante cualquier tipo de movimiento sobre el escenario, los/as presentes aullaban como ganado a punto de ser carneado.

Cerca de las 21hs los cinco fantásticos, Andy Biersack (voz), Jeremy Ferguson (guitarra rítmica), Jake Pitts (guitarra líder), Christian Coma (batería) y Ashley Purdy (bajo), ya estaban en sus puestos para felicidad de sus leales fans. Estéticamente, si ponemos en una licuadora a Kiss, Moderatto y un condimento Marylinmansoneano, sale BVB. Su frontman tiene una línea dibujada en la mejilla derecha que le llega hasta la comisura del labio que simula una cicatriz, y obviamente sus adeptos se hacen religiosamente la misma línea. El atuendo restante es un tsunami de tachas, mucho color negro, pantalones rasgados y cabello abultado.

 Sobre el escenario cada uno hace la suya, subiendo la libido de las bombachitas negras entre sacadas de lengua y arengas al público. Lo clave de BVB está en su baterista Christian Coma, a quien dejaron solo en el escenario en un intervalo y pudo mostrar durante más de diez minutos que con el doble bombo y redobles le da la mayor parte de la fuerza a la canciones y el toque perturbador, mientras que el resto de la banda musicalmente casi no aporta. El bajista pasa más tiempo lamiendo el mástil de su bajo que tocándolo, y los dos guitarritas tocan tan pocas notas que parecen aburridos.
 
Las perlitas fueron cuando el Biersack  recibió de algún fan un sobre de papel madera con una carta y maquillaje, y se lo notaba feliz. Otro momento fue un pequeño inconveniente técnico que tuvo Ashley Purdy con su bajo, lo que llevó a tener unos minutos al cantante hablándole al público para salvar la situación. Biersack se mostró relajado, hablando mucho entre tema y tema y a una velocidad que hizo pensar que no recuerda que aquí no hablamos su idioma natal. Perdimos la cuenta de la cantidad de veces que repitió “motherfuckers”, e hizo gritar al público las palabras ¨Whisky¨ y ¨Si¨, todavía no sabemos el objetivo, pero lo hizo permanentemente.
  
Tocaron en su mayoría temas de su ultima placa, pero también algunos de su disco del 2010 We Stitch These Wounds, incluido el hit que les dio el primer empujón, “Knives and Pens”. Para el cierre dejaron “Fallen Angels”, y con esto quedaron todos felices, exhaustos y transpirados. No faltó que los BVB tiraran toallas, botellitas y palillos a los fans que se sumían en peleas para poder alcanzarlos.
 
Una hora de show bastó para dejar a todos contentos, y poco después de las 22, Groove ya había prendido las luces para sacar a todos los adeptos que, extasiados, daban vueltas por ahí.

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