Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Dimmu Borgir

Desde las puertas del infierno

Cronista: Gentileza: Paula Claro | Fotos: Jose Fuño

04 de Marzo, 2012

Desde las puertas del infierno

La banda legendaria de black metal noruego tocó por primera vez en la Argentina en el boliche rockero Groove, para presentar algunos temas de su último disco Abrahadabra y canciones de sus placas mas importantes.

Eran las 19 de un domingo caluroso, uno más para muchos, pero para los amantes del metal extremo se trataba de un día épico: Dimmu Borgir, una de las bandas más importantes del género, estaba por tocar y una extensa fila se había formado sobre la Avenida Santa Fe para ver su show, anunciado a las 21.

Casi como un ejército, el público es homogéneo. El 80% son hombres, entre los ventilargos y pasados los 30. Remeras en riguroso negro que ponen de manifiesto a la banda de la que son adeptos (Gorgoroth, Burzum, Testament, Arcturus, Emperor, y, por supuesto a la cabeza Dimmu Borgir). La fila era larga, pero la espera tranquila. Birra en botella de plástico, puchito, el tiempo pasaba sin problemas.
Adentro le daban la bienvenida al público dos bandas soporte: Exterminio e Hijos de la Aurora. Todos empezaron a prender motores para que lleguen los hijos del infierno, pero ahí sí la espera se hizo larga, y para amenizar pasaron canciones de Pantera y Black Sabbath entre otros.

Pasadas las 22 por fin todo empezó a oscurecer, y sólo algunas luces en tonos de azul quedaron dando vueltas, sonó la batería en seco y un clima se generó con la intro de Crowley. Primero apareció en escena el baterista Daray, le siguieron los guitarristas Silenoz y Galder quienes lentamente se fueron ubicando mientras el público no paraba de ovacionarlos.

El comienzo lo dieron con “Mourning Palace”, de su tercer disco Enthrone Darkness Triumphant de 1997, siguieron con “Spellbound” y ahí por primera vez se dirigió el cantante Shagrath a los presentes: “Dimmu Borgir por primera vez en la Argentina, gracias por venir, esta es una noche para recordar”. El comienzo fue un tanto inesperado, ya que hasta “Tormentor of Christian Souls” tocaron todos temas de “Enthrone…” y en el orden original.

 La performance del grupo es impecable, y el exuberante maquillaje y las poses por momentos sobreactuadas no opacan en ningún momento la ejecución de los instrumentos. Se suben al escenario como aquél que ya sabe lo que hace, como diablos que saben por diablos pero más saben por viejos. Conocen el paño, y aunque son parte de una historia única como lo es la del Black Metal, no se la creen, simplemente hacen las cosas bien.

El único que se dirige al público es Shagrath: por momentos habla limpio y luego le agrega crudeza y un estilo gutural, para sonar más oscuro hacia su público fiel. Galder hace caras todo el tiempo, canta sin micrófono, se apoya la guitarra en la panza, mientras que los demás, aunque no son explícitos, se nota que la están pasando bien, y todos tocan con la velocidad de quien está corriendo una maratón.
Al promediar el show, los musicos se retiran y durante 15 minutos suena una música que busca crear climas, pero no pasa nada. Cuando el público se terminó de impacientar, comenzaron los cánticos de cancha “ole, ole cada día te quiero más, Dimmu Borgir, es un sentimiento...¨ y en ese preciso momento entró el baterista que sobre la canción improvisó unos minutos, luego tras un corte en seco, tocó un solo y demostró que la tiene atada.

Tras la pausa, el cantante gritó “Dimmu Borgir” y la masa empezó a cantar el coro de la canción homónima, incluida en el reciente Abrahadabra y que está en camino de convertirse en himno. Pasada la hora y media de show, los noruegos se prepararon para los bises que contaron con la increíble “The Serpentine Offerign” de su disco In Sorte Diaboli (2007), canción que le saca una lágrima hasta el más duro de los metaleros, y por último “Progenies Of The Great Apocalypse”, de su disco Death Cult Armageddon (2003).

Todo valió la pena, el calor y la espera, no sólo la demora en el recital, sino también el tiempo que tardaron en pisar suelo argentino, ya que es una banda que desde Puritanical Euphoric Misanthropia, su disco del 2001, tiene un grupo de adeptos fieles. Como perlitas, se puede decir que varios extrañaron la voz limpia que aportaba Vortex y también hay que destacar la rareza del setlist, se esperaba una mayor presencia de Puritanical… y de In Sorte…, sin embargo la mayor parte del recital fue dedicado a  Enthrone Darkness Triumphant.

Así, sin más, y ya habiendo pasado la medianoche todo terminó. Groove se puso la camiseta del metal y les salió bien; así que ya saben que pueden repetirlo.

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