Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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John Zorn

El día que New York e Israel se fusionaron

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

15 de Marzo, 2012

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El saxofonista, compositor y arreglador llegó por primera vez a la Argentina con su superbanda.

Miles de kilómetros separan la ciudad de New York de Israel, pero existe una persona capaz de juntarlos, culturalmente y musicalmente, es un solo lugar…y ese es John Zorn.

El músico nacido en Queens, fue formado con la influencia directa de la Gran Manzana y de sus antepasados judíos, dándole el armamento necesario para enfrentar la cultura visual que rige en estos tiempos, y convertirla en sonora. Integrar el movimiento “Downtown Music”, el cual fue semillero de artistas como Yoko Ono, John Cale y Philip Glass, le siguió abriendo sus horizontes, a la hora de componer.

Con todo este bagaje, definir la música de Zorn solamente como jazz, sería llevarla a su mínima expresión, y nos quedaríamos cortos. Ya que su carrera supo pasar por el jazz metal, el free jazz, el avant garde, la música de cámara, el hardcore y varios soundtracks de películas y dibujos animados. Todo esto, impregnado en sus más de 100 discos y su sello discográfico: Tzadik

La historia de Zorn refleja su status de provocador,  adelantando lo que le esperaba al público argentino en su primera visita, acompañado con 3 músicos de primerísima calidad: Dave Douglas –elegido varias veces trompetista del año- Greg Cohen contrabajista virtuoso e integrante de la banda de Tom waits y Boey Baron en la batería.


 “Tharsis” da comienzo al show con la imbatible base rítmica formada por Cohen y Baron. Zorn vestido con pantalones camuflados – seguramente para combatir los límites –  comienza un contra punto feroz con Douglas. El Coliseo se llena de notas vertiginosas, casi lanzadas al azar.

Es increíble la facilidad del cuarteto para maneja los ambientes, Baron comienza tomando suavemente con escobillas, pasa a tocar con palos de madera como si estuviese en una banda de thrash metal, para terminar tocando su batería con las manos, sobre las melodías de los vientos.

En “Sippur”, Zorn  se encarga de mostrar que es capaz de llevar su instrumento al extremo. ¿Cómo es posible que un saxo imite la estira de cuerda de una guitarra?  El estadounidense lo hace realidad; tapando la campana del saxo con la rodilla, para generar ese sonido, mientras ejecuta notas imposibles de plasmar en un pentagrama -
Algo comparable a lo que hace Steve Vai con las seis cuerdas- .

La influencia del free jazz de Ornette Coleman se hace presente en “Rahtiel” y en “Beeroth” donde el dúo Zorn/Douglas ejecuta links híper veloces, también influenciados por el Bebop de Charlie Parker. “Tagriel” muestra a los 4 músicos en trance, compenetrados, sus cuerpos están en el teatro, sus mentes vaya a saber uno donde…

“Haamiah” y “Tagriel” mantienen la misma tónica de toda la noche, melodías sefaradíes, mezcladas con la esencia misma del jazz. Es por eso que ninguno de los dos vientos tiene miedo a la hora de entrar en el laberinto de la improvisación, de donde salen siempre airosos, con la ovación como resultado. 

“Psisya” y "Piram"cierran la noche como bises, mientras Zorn “guía la orquesta” como lo hizo durante gran parte la velada, moviendo las manos, dando pie a los solos, mientras toca el saxo con la otra. Sólo queda agradecer su mágica interpretación y la inolvidable experiencia.

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