Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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James Blake

El chico dub que nunca quiso rastas

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Gentileza prensa

05 de Mayo, 2012

El chico dub que nunca quiso rastas

James Blake se presentó por primera vez en Argentina ante un público que sabe acompañar las nuevas propuestas que ofrece la música.

No sé qué tan consciente es el público argentino de la cantidad de shows que está ofreciendo la ciudad en los últimos años. Mejor aún, no sé qué tan conscientes son aquellos que le esquivan al recital de estadio y festivales de bandas gigantes, que tienen el placer de participar de distintos movimientos que nacen en todas partes del mundo y que incluyen a Buenos Aires en sus giras para presentar sus primeros trabajos.

Es lindo ver a Waters con semejante show en River, o a Pearl Jam ofreciendo tan buena música en La Plata, pero mejor es ver a Pink Floyd o a los de Seattle presentando Ten. Lindo también es ver a James Blake tocando entero su primer disco y rellenando el show con canciones de sus cinco EPs a un público que agradece la visita y llena un lugar como La Trastienda, que no será enorme, pero es un buen número para un músico que tiene apenas dos años en el circuito y veinticuatro de edad.

James Blake no será el primero, pero es parte de un movimiento que incorpora el dubstep y lo mezcla con sintetizadores y melodías para ofrecer canciones de cuatro minutos lentas y de clima espacial, gracias a una batería repetitiva, punteos de guitarras y un teclado que guía en todo momento. Blake emplea el auto-tune para transformar su voz y convertirla en un instrumento más.

El londinense es parte de un movimiento que incluye a músicos como Hot Chip, How to Dress Well, y The Weeknd, que utilizaron el género jamaiquino y le agregaron melodías. Prueba de eso son las reversiones de canciones de Feist ("Limit to your Love") o de Joni Mitchell ("A Case of You") que tocó Blake en La Trastienda. El vivo suena al disco pero como buen productor que es, lo modifica agregando mucho más drum‘n‘bass y electrónica para ir y venir en los climas que tan bien sabe controlar.

Apenas hora y cuarto de show que si no fue más largo fue porque simplemente no tiene más canciones. No hay reproches ante algo así, sino agradecimientos por venir a esta nueva ciudad tan globalizada gracias a un público tan abierto a nuevas propuestas.

Fotos: Victoria Lagos

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