Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Skay Beilinson

El golem de Paternal

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Jose Fuño

16 de Junio, 2012

El golem de Paternal

El ex guitarrista de los Redonditos de Ricota tocó junto a su banda el sábado 16 de junio y llenó el Microestadio de Argentinos Juniors, dando un recital potente, prolijo y saciador.

El frío acecha la ciudad, pero un rincón de Buenos Aires tiene calor propio: el fuego ricotero. Por donde se lo mire, la pasión es el único motor de ese sentimiento tan cálido y movilizador. Esta vez ocupa las calles que rodean el Estadio Cubierto de Malvinas Argentinas, en los autos de los que se escucha “El pibe de los astilleros”, en el típico puesto de comida en la vereda, y el grupo  de amigos que cantan con un fernet en la mano  “esta hinchada está re loca, somos todos Redonditos, Redonditos de Ricota”. ¿Quién puede incentivar esa porción del fuego? Sir Skay Bellinson y los Fakires.

La banda líderada por Bellinson (voz y guitarra), el “Topo” Espíndola (batería), Claudio Quartero (bajo), Oscar Reyna (guitarra), y Javier Lecumberry (teclados) entró a las 22, con las luces bajas acompañada por imágenes de aviones y explosiones como el Big Bang y una intro tenebrosa de "La Bestia Pop", seguida por el punteo original en manos de su creador. Fue sólo un amague, porque el primer tema que se escuchó fue "Gengis Khan", tal como empieza su primer disco A través del mar de los sargazos (2002), terminando con el saludo infaltable de esa voz ronca diciendo “¡Bienvenidos al show!”.

Vestido de negro, con el típico pañuelo rojo en la cabeza y los antejos de sol, se pudo ver a un Skay vital, lleno de energía, que no paró de moverse por el escenario, ni de hacer caras extrañas, mostrando todo su carisma hacia el público, besando púas y regalándolas a la gente.

El recital se dividió en dos bloques, en el primero se escucharon “En el Camino”  o “La rueda de las vanidades”, temas de su último disco Dónde vas? (2010) y clásicos como “Tal vez mañana” (Tren a Katmandú) o “Flores secas".

La segunda parte vino más candente y con las esperadas canciones ricoteras. Luego de “La luna en fez”, Skay  dijo: “Otra rareza, ¿a ver si se acuerdan de ésta?”, instantáneamente comenzaron los primeros acordes de “Semen up” y el público explotó, tal como lo volvió a hacer cuando sonó “Criminal mambo”, mechado con la intro de “La bestia pop”.

“Mis queridos, llegamos al último tema espero que lo hayan disfrutado, ha sido muy lindo tocar para ustedes.”
, así presentó el ex redondito “Oda a la sin nombre”, aunque nadie creyó que ese fuese el fin del recital, e hicieron bien en no creerle.

Llegaron los bises con “Aves migratorias” y el tradicional “Jijiji”, dónde las personas que se encontraban en el campo, realmente, eran “bombas pequeñitas”, saltaron, gritaron y calmaron esa sed del pogo más más grande del mundo.

Para el cierre de una noche bien agitada y disfrutada, tanto para el público como para la banda, sonó "Ángeles caídos". Un recital esperado, como siempre prolijo, con buen sonido y emocionante. Sí, porque ver a Skay con la guitarra encima en un escenario sintiendo cada acorde es conmovedor.
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