Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Richie Kotzen

Un virtuoso con clase

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

17 de Junio, 2012

Un virtuoso con clase

El ex guitarrista de Mr. Big y Poison regresó al país para repasar su carrera solista en formato de trío.

Cuando Paul Gilbert decidió irse de Mr. Big, quedó en el grupo un vacío muy grande, infinito. Billy Sheehan se quedaba sin su ladero, nada fácil de reemplazar. Pero el bajista terminó dando en la tecla a la hora de llamar a Richie Kotzen, un jovencito que poseía todas las cualidades para ponerse las botas de otro guitar hero como Gilbert: talento, técnica y mucho potencial a la hora de componer. El mismo que también pasó por Poison dejando su marca, pero por un problema de polleras, sumado a su ambición, que iba más allá, decidió encaminarse en busca de su destino en solitario, y hoy tiene en su haber más de 20 discos editados.

La primera aparición de Richie Kotzen en el Teatro Vorterix es en versión 2.0, camarita en mano filmando al público, para subirlo, inmediatamente, a su cuenta de Twitter. Y después directo a lo que realmente es lo suyo: el micrófono, su amada Telescaster y su wah wah para hacer “Bad Situation”.

Kotzen tiene varias cosas para destacar. Primero, el rango de sus cuerdas vocales, que lanzan notas altísimas (siempre con resto) como lo hace en su hit “Shine” escrito para Mr. Big. Segundo, su versatilidad para pasar de un tema mid-tempo, al más despiadado y refinado hard rock como hace en “24 hours”, que le da nombre a su último álbum.

Dylan Wilson en bajo y Mike Bennett en batería conforman el trío que acompaña a Richie, con papeles secundarios para el lucimiento del guitarrista, y aunque el volumen de Wilson a veces copa la escena, en el instante de los solos todo se nivela y la magia aparece.

Kotzen es un virtuoso, de eso no hay duda, pero uno con mucha elegancia. A la hora de elegir que notas debe ejecutar, se vuelve minucioso. Sabe cuando ir a 220 km/h, cuando blusear y cuando callarse. Manejando estas facetas lograr crear climas románticos como con “My angel”y “Love is blind”, climas intensos como con “Fear”, relatando sus miedos e inseguridades y los más oscuros con “You can’t save me” y sus frases directas: “Al carajo tu dinero, al carajo tu fama, al carajo mi vida…no puedes salvarme”.

“Fooled again” produce la primera ebullición de la noche y con su versión extendida, marca tendencia, ya que la mayoría de los solos del set list (basándose en los originales) fueron improvisados. Una vuelta más para solear siempre es bienvenida y más si es con jam incluida.

Pero Kotzen tiene un secreto, una clave para lograr su sonido característico e irrepetible, que es la ausencia de púa. Richie toca con los dedos, y así logra mayor sensibilidad con su guitarra, y jugando con los volúmenes, se asegura una mayor gama de sonidos.

Para el final llega “Stand” el tema que compuso para Poison en la etapa más glam de su carrera, la súper técnica “Paying Dues”, “Remember” y el poderoso “Go Master” donde Richie durante una larga zapada se pasa haciendo un tapping a seis dedos descomunal.

Richie Kotzen pasó por la Argentina una vez más, desplegó toda su capacidad instrumental y vocal, y ratificó que por sobre todas las cosas…tiene mucha clase.

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