Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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11 Tiros

Una balacera que arrasó con Arlequines...

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

14 de Septiembre, 2005

Una balacera que arrasó con Arlequines...

La banda uruguaya OnceTiros hizo su debut en solitario de este lado del charco, con el escenario del Teatro Arlequines para ellos solos, destilaron todo su rock rioplatense

No es la primera vez que se presentan en Buenos Aires, pero esta vez, la historia es distinta, Once Tiros llenó el cargador porque la noche del jueves los hallaría sin compartir el escenario con otras bandas, como las ocasiones anteirores. El show en el Teatro Arlequines fue un desafío que los pondría frente a frente con sus seguidores. Un termómetro para la banda que se afianza más allá de las fronteras.

Y para hablar de termómetro, la temperatura se sintió desde la apertura del show con temas como “Salsatómica” , “Caliente” o “Calaverita culón” . No sin antes, la previa aclaración expresa de los dueños del lugar que remarcaron la prohibición de saltar por tratarse de una sala ubicada en un primer piso. Los chiflidos se hicieron oir. Y el desconcierto fue patente. Estamos hablando de rock, de adrenalina, de energía, pero no se puede saltar.

Desde el primer tema el contraste fue patente, sobre el escenario, Pablo y su legión de músicos arrasaron con todo su rock, ska, punk y reggae bien a los a los saltos, si ... a los saltos. Abajo, el publico practicaba un extraño revuelo más bien contenido, la lucha entre quebrar la prohibición o dejar que el agite se desate, era patente.

Sin dudas tuvo sus picos y en temas como “Caliente”, “Un nuevo día” y “Drogado” ya no importó nada y a saltar..!!! que todo se venga abajo (una posibilidad literal según la advertencia).

La noche contó la sorpresa de un anuncio en la voz del cantante: “Nos enteramos de algo muy bueno cuando veníamos para acá. En Uruguay somos Disco de Oro, así que lo estamos festejando con ustedes” . Se refería a “Glamour y Violencia” , la última placa que la banda viene presentando por estos lares y que la gente no dejó de corear hasta el final del recital. Pero antes, Pablo tuvo su impas, y el micrófono quedó en mano de uno de los guitarristas que anunció: “Este es el momento en el que le dedicamos una canción a las chicas. ¿alguna candidata?” preguntó y con gesto invitó a compartir el escenario. Y hubo una dama que accedió, y se entregó a sus brazos mientras él interpretó el bolero “Sabor a mi” sin quitarle los ojos, y luego, los labios de encima, ella claro, no se negó.

Prueba superada para Once Tiros en Buenos Aires. La recepción a las bandas uruguayas entre los porteños es innegable. El público saborea sus canciones y concurre a sus recitales con el mismo espíritu de fidelidad que le prodigan a las bandas locales. Ellos, claro hacen mérito al reflejo, suenan sanguíneos y eso se transmite.
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