Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Holy Piby

¡Hay vida en este sonido!

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Redaccion El Bondi

14 de Junio, 2012

¡Hay vida en este sonido!

El último disco de Holy Piby demuestra el proceso de una banda que suena perfecto.

No estoy descubriendo la pólvora si digo que al reggae nacional le faltan siempre 90 centavos para el peso. No hay tutía en esto y es una verdadera pena por la cantidad de público que convoca cada vez que se realiza un festival o se organiza un show en algún estadio grande. La falta de ideas lleva a copiar sonidos y limitarse a ver al reggae jamaiquino como única salida al realizar una canción.

Son pocas las bandas que se olvidan por dos segundos que el reggae vino de Jamaica y se animan a variar un poco, a llenarlo de personalidad, por más complicado que sea. No hablo de inventar algo nuevo, sino de tener ideas propias, por más que se cante en español o en inglés, como en el caso de Holy Piby.

Si Sig Ragga sacó el mejor disco de la década pasada, el nuevo de Holy Piby (Solo imaginación, 2011) debería estar presente en las listas de este año y en el resumen del 2010, gracias a una calidad de sonido extraordinaria, a Sergio Robaina que cada vez canta mejor y hace un excelente uso de algunos falsetes bien puestos que por momentos recuerdan a esa voz chillona de Harrison Stafford de Groundation, y también a una banda que sabe fusionar en los momentos exactos priorizando la melodía sobre todas las cosas.

El sábado en Niceto continuaron presentando su último trabajo y demostraron esa madurez que se escucha en el disco. Por momentos recuerdan a Cultura Profética, que también se animó a mezclar sin necesidad de exagerar, y salieron ganando, con un sonido potente y profesional que hace rechinar los dientes a todos aquellos que aseguran que el reggae es todo igual.

El público se limita a mover el piecito y cantar lo que recuerda, no es ricotero como el de Nonpalidece, y se atiene a escuchar lo que sale del escenario. “She is my baby”, resume a la noche y a una banda perfectamente preparada para cualquier teatro/estadio y que en un mundo perfecto cerraría un festival: melodía potente y una voz que va llevando el clima ante una banda segura de lo que hace.

Hot Neighborhood (2004) e Is Coming (2007) son los discos anteriores que denotan un proceso hasta llegar a su última placa, donde se concentraron mucho más en el trabajo de estudio, cuidando los pequeños detalles que en el vivo los respetan. Por eso el movimiento de piecito y no el salto de cancha, para poder prestar atención y disfrutar de una banda que se tomó cuatro años para sacar un álbum cuidado y trabajado.

Hora y media de un show estudiado para subir y bajar los ánimos, con baladas como "Algún Lugar" y momentos de éxtasis como la introducción potente de "Ito San". Es reggae, pero mucho más, y eso hay que celebrarlo.
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