Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Fito Paez

El amor después de mañana

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Florencia Schvimer

15 de Agosto, 2012

El amor después de mañana

Fito Páez habló y cantó en la tarde del pasado jueves en Teatro Vorterix, en el marco de lo que será su gira de festejo de los veinte años de El Amor Después del Amor.

Fanáticos, curiosos, periodistas, gente del “ambiente”, todos están presentes a las dos de la tarde en el Teatro Vorterix para ser testigos de este combo entrevista/show que sirve como nuevo lanzamiento de “20 años después del amor”, donde Fito Páez revisita su obra maestra, el disco más vendido de la historia del rock nacional, como se encargará de resaltar una y otra vez en la charla previa Mario Pergolini, el anfitrión de la velada.

La gira llevará al músico por todo el país y tendrá su versión en la ciudad de Buenos Aires el 13 de octubre en el Planetario, Movistar mediante. Una charla muy cálida fue la previa al set musical, y se tocaron diferentes cuestiones que tuvieron como momento más importante el recuerdo de Luis Alberto Spinetta. “Luis dejó un vacío dentro de las personas que lo amamos, más allá de que su obra sea un cofre de oro”, recordó Páez, sin olvidarse tampoco de otros que ya no están y que participaron en el histórico disco, como el Chango Farías Gómez y Osvaldo Fatorusso.

Como no podía ser de otra manera, la música en vivo arrancó con el tema que da nombre al disco, y por supuesto no estuvo Claudia Puyó en las voces, sino una muy flaca (¡je!) Adriana Ferrer, colombiana ella, corista de la banda actual de Fito. Le siguió otro tema del disco como “Tráfico por Katmandú”,  y luego “Polaroid de locura ordinaria”, donde el cantante cuenta la historia de gestación de una letra inspirada en el cuento “La chica más guapa de la ciudad” de Charles Bukowski (“Allá por el ´88 Bukowski era un gran compañero mío, y una novia se parecía mucho a esta chica”).

A partir de allí fueron pasando canciones elegidas por el público, en el marco de una lista de temas entregada previamente a casi todos los presentes. A pedido sonaron más temas de El Amor Después del Amor, como “Creo” y “A rodar mi vida”, y también “Fue amor” (Tercer Mundo, 1990). Con “Mariposa tecknicolor" parecía que todo se terminaba, pero hubo tiempo para el himno “Un vestido y un amor”, como se encargó de calificarlo el rosarino, y todo Vorterix canta de principio a fin, generando un profundo clima tal vez insospechado para las tres de la tarde, cuando los instrumentos que entonan el estribillo son nada más (y nada menos) que las centenares de voces que se escuchan desde fuera del escenario.

Pergolini irrumpe en las tablas, y con complicidad de los presentes pide uno más, mientras comenta que más de cuarenta mil personas están siguiendo la velada por Internet.

“Ciudad de pobres corazones” cierra esta tarde en el barrio de Colegiales, invadida de hits inoxidables, que a veces podemos no tenerlos tan en cuenta, pero cuando suenan no los dejamos de cantar. Aunque hayan pasado veinte años, y aunque sigan pasando muchos, muchos más.

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