Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Vicentico

Hay vida después de los Cadillacs...

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

18 de Septiembre, 2005

Hay vida después de los Cadillacs...

Antes de emprender su gira por España, Vicentico deleitó un Luna Park colmado con un recorrido por los dos discos que ya lleva como solista

Esta vez, el Luna Park se vistió con alfombras rojas y butacas cuidadosamente acomodadas. Todo hablaba de un correcto show con aplausos mesurados y meneos de cabeza al puro ritmo latino del ex Cadillacs. La noche comenzó con una versión de “Let live and let die” en la guitarra de Vicentico, quien también se adaptó a la prolijidad del contexto con un saco y pantalón negro.

La legión de músicos que acompaña a Gabriel Fernández Copello ya estaba apostada sobre el escenario cuando siguió sonando “Bajando la calle” donde el clima se fue entibiando y para cuando llegó “Soy Felíz”, la temperatura se percibió en los aplausos del público y también en Vicentico que optó por quitarse el saco para quedar en remera.

De todos modos, la actitud de la gente (pegada aún a las butacas) que parecía no despertarse hablaba más de ese hipnotismo que genera la admiración, pero atento a la timidez de los aplausos, Vicentico desafió irónicamente: “Hay mala onda acá”... y lo reiteró en varias ocasiones mientras se sucedieron “Chalinet” y “Las armas”.

Sin duda, con el correr de los temas, el Luna Park incrementó las vibraciones y todo se tiñó de ese ritmo latino que el ex cadillac viene plasmando como solista en sus discos “Vicentico” y “Los Rayos”, mucha percusión, bronces y sonidos rioplatenses y caribeños. Cuando comenzaron a sonar los acordes de “Culpable” la fiesta quedó sellada y asomaron los primeros que abandonaron sus butacas para menearse.

Sin embargo, de inmediato todos volverían a sus lugares, la luces tenues dieron lugar a la balada, y las parejas allí presentes no tuvieron más placentero remedio que abandonarse al abrazo mientras sonaban “Los condenaditos Lyrics” y “Cuando te vi”.

Pero el ritmo retomaría el calor y no hallaría sólo a Vicentico, pues “el padrino del rock, un señor con talento inalcanzable” (como lo presentó) asomaría en las tablas. Y así fue, Andrés Calamaro se sumó y juntos interpretaron “Se despierta la ciudad” y “El Barco”. De ahí en más, el agite se hizo lugar hasta en el último rincón de la noche.

El show contó con un sonido impecable y la versatilidad de sus músicos para desempeñarse en los distintos ritmos sin duda marca la diferencia a la hora de sonar en vivo. Vicentico sigue demostrando que hay vida más allá de Los Fabulosos Cadillacs. Y su proyecto solista avanza a paso firme, incluso alcanza la península Ibérica donde ya emprendió su gira.
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