Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kiss

El circo de Kiss: Bienvenidos al show

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Baglietto

07 de Noviembre, 2012

El circo de Kiss: Bienvenidos al show

La banda liderada por Paul Stanley y Gene Simmons entregó el concierto que sus fans fueron a ver, espectáculo, mucha pirotecnia y lo más importante, sus hits.

Hace casi 40 años que Kiss viene montando su circo de rock and roll. Cuando sus cuatro miembros encarnan el papel de sus fantásticos alter egos: Paul Stanley (The Starchild), Gene Simmons (The Demon) Eric Singer (The Catman) y Tommy Thayer (The Spaceman) ellos saben cómo llevarte a su mundo de ensueño. Porque Kiss es sinónimo de entretenimiento y durante su carrera lo entendieron mejor que nadie. El maquillaje, los trajes, el merchandising, temas como “Shout It Out Loud” y "I Love It Loud" que desde su génesis están hechos para que los estadios enloquezcan en sus estribillos, hacen que sus shows lleguen a niveles obscenos y ostentosos. Ellos los saben y no les importa, porque sus fans (Kiss Army) son duros como una roca, traspasan la pasión de generación en generación, creando un clima familiar, lleno de criaturas, que disfrutan entre las 50.000 personas que se acercaron a River Plate.

Bandera gigante de Kiss, intro locutada: “You Wanted the Best, You’ve Got the Best: The Hottest Band in the World... Kiss!" Así, acompañado por la estruendosa pirotecnia –que jugaría su papel en todos los temas- el grupo desciende de una plataforma mientras tocan “Detroit Rock City”: delirio. Con el apoyo de una pantalla gigante de leds – Kiss no escatima en gastos-  los neoyorquinos aprovechan para presentar en sociedad temas de su 20º álbum, Monster: “Hell or Hallelujah” y “Wall of Sound”.

Cada uno de los ¼ de Kiss tiene su momento de lucimiento: Eric Singer se despacha cantando detrás de los parches “All for the Love of Rock & Roll”, también de su últimos trabajo. Tommy Thayer, quien ayer cumplió años y recibió el correspondiente “Happy birthday”, realizó un solo con su Gibson Les Paul, para terminar lanzando cohetes  desde el clavijero de su guitarra. Singer no quiso ser menos, sacó una bazuca y bajó un par de luces del techo...

Cuando Gene Simmons entra en escena, es sabido, que es sinónimo de “show time”. El demonio lanza su “Solo” que sirve de excusa para realizar su famosa rutina: Tocar su bajo con forma de hacha, exhibir su lengua mitológica, escupir sangre y “volar” con su arnés, para terminar cantando “God of Thunder” desde los más alto del escenario. No hay sorpresas, nada nuevo, pero la efectividad gana por decantación. 

Paul Stanley, verborrágico como siempre y con su español a cuestas ("Hey guapa" y "I like the culo"), sigue haciendo el chiste de intentar cantar “Guantanamera” y “Cielito Lindo” con los públicos hispano parlantes, pero los seguidores se lo perdonan, porque el tipo es un showman increíble, que continúa manteniendo (como puede) la voz, aunque a veces se apoye en los coros de sus compañeros. En su momento de brillo, Stanley se roba la atención volando desde el escenario hasta una base cerca del mangrullo para cantar “Love Gun” (una de las mejores metáforas amorosas escritas por Kiss).

Pero esta máquina perfecta de entretenimiento y espectáculo no se basa solamente en pantallas, tarimas que se mueven, y artilugios que explotan. Ahí es cuando el rock and roll de Kiss erupciona con temas como "Black Diamond", "Lick It Up", "I Was Made for Lovin‘ You" y "Rock and Roll All Nite", con padres e hijos gritando el estribillo como desaforados. Los cuatro músicos pintados abandonan las tablas dejando a los kisseros con una fiesta de ¡cinco minutos! de fuegos artificiales, un epílogo acorde a su historia.

Kiss volvió al país, presentó su disco nuevo y una vez más demostraron que para autoproclamarse la banda más caliente del mundo, no se le caen los anillos a la hora de crear un espectáculo, súper teatral y hasta exagerado, pero eso sí…muy rockero.
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