Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en

Black Label Society

La sociedad de las etiquetas negras

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

16 de Noviembre, 2012

La sociedad de las etiquetas negras

La banda liderada por Zakk Wylde arrasó con un Teatro de Flores a lleno total.

Existen varios tipos de sociedades de renombre, la protectora de animales y la de los poetas muertos, son algunos ejemplos, pero también existe otra, alejada de todo eso. La creada por Black Label Society trae una propuesta bien distinta: Acá las letras no hablan sobre literatura; su logo es un calavera, la cual no se usa para hacer preguntas existenciales como "¿ser o no ser?", sino como objetivo para ser pisada por el heavy metal.  En esta corporación del rock pesado, el santo grial se llena con cerveza, los integrantes se desplazan en moto chopera –ver foto Nº 13- y se visten con camperas de cuero.

El CEO de todo este movimiento es Zakk Wylde - el ex guitarrista de Ozzy Osbourne - quien comenzó con este proyecto allá en 1998 y que hoy vuelve  al país por tercera vez, acompañado por Nick Catanese (guitarra) John “JD” DeServio (Bajo) y Chad Szeliga (batería).

A las 21:15 la banda se plantó en el escenario con la intro de “Así habló Zaratustra”, cuando el guitar hero/ Leviatán de Zakk Wylde, lideró la estampida con el riff de “Godspeed Hell Bound” y llegó el desmadre; todo con un sonido compacto y certero, lo que es realmente para destacar, ya que viendo los decibeles que maneja el grupo, no es tarea fácil.

“Destruction Overdrive” y “Bored to Tears” siguen con la tarea de esta fundación metalera de no mostrar piedad sobre los espectadores, y golpea sin misericordia con la súper coreada “Bleed for me”, mientras Wylde grita desbocado en su micrófono decorado con calaveras y una cruz: “Sangrá por mí, yo ya sangré por vos”. La calidad vocal del rubio melenudo no es la mejor, tomó prestada la esencia de su mentor, Ozzy, pero no podemos negar que a “Zacarías”, a la hora de usar su garganta, le sobran cojones.

Pero BLS no es sólo electricidad y potencia desmedida, también tiene un lado sensible reflejado en sus baladas, las que están presentes en gran número durante su discografía. Una de ellas es “In this river”, dedicada a Dimebag Darrell (ex guitarrista de Pantera asesinado durante un concierto) y gran amigo de Zakk, quien entona las estrofas sentado al piano al mismo tiempo que la gente del Staff tapa los Marshalls con dos banderas con la imagen de “Dime”. Piel de gallina.

La fiesta sigue con “Forever Down”, pelotas negras caen al público, mientras Wylde toca en su Gibson Les Paul esos chillidos que son una marca registrada de su habilidad como guitarrista, esa destreza que después sería comprobada una vez más, en un extenso y quizás innecesario solo.

Sorbo de cerveza entre tema y tema para no romper el ritual (recordemos que el líder de BLS dejó la bebida), y para encarar el cierre con cuatro canciones depredadoras que obligan al headbanging por la tracción del groove y la distorsión: “The Blessed Hellride”, “Suicide Messiah”, “Concret Jungle” y “Stillborn”, ponen fin esta ceremonia llena de metal, cerveza y Harley Davidsons.

Antes de tocar hoy junto a Slash en el Malvinas Argentinas, Black Label Society demostró con su show arrasador que es sinónimo de heavy metal puro, leal y verdadero, el cual tuvo como punto negro, el maltrato algo injustificado de la seguridad sobre los fotógrafos en el vallado.
TODAS LAS FOTOS