Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Las Pastillas del Abuelo

Con el pie izquierdo

Cronista: Gentileza: Pablo Krause | Fotos: Beto Landoni

24 de Septiembre, 2005

Con el pie izquierdo

Un comienzo truncado para Las Pastillas del Abuelo, que presentaban su primer disco en “El Condado”. El lugar “les quedó chico” y más de 150 personas quedaron afuera, después de tocar cinco temas decidieron cancelar el show

Las Pastillas del Abuelo tenía que presentar “Por colectora”, su primera placa discográfica, en “El Condado”. El lugar, ambientado con sillas y mesas, no fue suficiente para la convocatoria de la banda, y alrededor de 150 personas, con entrada en mano, no pudieron ingresar. Finalmente los músicos decidieron suspender el concierto, devolverle la plata a los presentes y “recompensar” a los que se habían quedado afuera con entradas para el próximo show.

Desde el principio, la disposición del lugar llamaba la atención, más aún, teniendo en cuenta la “fiesta” que rodea los shows de “Las Pastillas”. Vale recordar que los muchachos cuentan con un buen numero de chicos (denominados “La 20”) que los acompañan en sus presentaciones, a modo de “hinchada”. Banderas, gorros, remeras de colores, papelitos, baile, cantos de hinchada, todo vale para hacerle el aguante al grupo, pero el solo hecho de contrastar esa imagen con la de un lugar repleto de mesas “de restaurante” y una platea en el primer piso, generaba ciertas incertidumbres. Sin mencionar la larga fila de gente que aún aguardaba para ingresar… ¿Adónde iban a meter tanta gente?.

De a poco las mesas se fueron llenando, al igual que los asientos del sector superior, y las quejas no tardaron en hacerse escuchar. Los chicos de “la 20” –o al menos una fracción que logró entrar- ilustraban la situación con cantos dignos de cualquier tribuna de fútbol: “Parece un cine”, “Sacá las mesas”, “No se levantan de la silla, parecen China Zorrilla”. Más allá del toque de humor, el problema se tornaba cada vez más grave, con mucha gente afuera y los de adentro con una creciente incertidumbre.

De cualquier manera, el show debía continuar (al menos por un rato), y después de un video introductorio, los chicos de “Las Pastillas” dieron inicio al concierto. Arrancaron con “José” y “Solo Dios”, mientras arriba la gente ya se había olvidado de los asientos, cantaba, bailaba y aplaudía parada sobre los bancos, contagiando de a poco a los de abajo.

Después de “Saber cuando parar”, en donde se vivió un verdadero clima de fiesta en todo el lugar, los músicos –casi paradojicamente- decidieron parar el show, para ganar algunos minutos y solucionar el problema de la gente que seguía en la puerta. Unos quince minutos después la banda explicó que iban a realizar un tema más “para irnos con una sonrisa” pero que consideraban injusto seguir tocando “si había gente que no podía disfrutar de esa música”. “Sensei” fue el elegido para despedirse de los presentes, mientras Pitu –cantante- pedía perdón una y otra vez a los presentes.

Una lástima lo de “Las Pastillas”. Más allá del excedente de entradas vendidas (que también es preocupante), el lugar no era el indicado para un show como el que suelen ofrecer los chicos y su gente, más aún, en tiempos en los que el rock todavía sangra sus heridas a raíz de Cromanón. Esperemos que sirva como enseñanza y tanto músicos como público puedan disfrutar de los shows de acá en adelante, en lugares que así lo permitan.
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