Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Moby

Una ballena, una guitarra y mucha electrónica

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

25 de Septiembre, 2005

Una ballena, una guitarra y mucha electrónica

Moby desembarcó en la Argentina para presentar su último trabajo, Hotel. Una lluvia de hits radiales hizo saltar a las diez mil personas que se reunieron para ver al pelado electrónico en la Rural de Palermo.

Esta vez no fue ni en Obras, ni en El Teatro y mucho menos, en la cancha de River. El viernes 23 de septiembre, más de diez mil personas se perfumaron, se subieron al auto y estacionaron a pocas cuadras de La Rural para ver a un tal Richard Melville Hall, Moby para los amigos.

Fue en la Rural, pero no en el sector donde acostumbran desfilar caballos y vacas, sino en el mismo salón donde meses atrás se realizó la feria del libro. El pelado electrónico con cara de macanudo, repasó sus últimos tres discos: Play, 18 y su más reciente trabajo, Hotel. El costo de la entrada (80 pesos) reunió al sector más VIP de Buenos Aires: chicos electrónicos con anteojos oscuros, camisas y zapatillas…al parecer todo muy chic, todo muy cool. Yo, aceite en medio de tanta agua, con mochila de Los Piojos y un paraguas en mano no pasé desapercibido entre tanta gente cool. Tanto fue así, que más de una vez me preguntaron si vendía pastillas, ¿tan fuera de lugar estaba?.

Llegué e hice tiempo hasta las 00.30. Las luces se apagaron, Moby estaba listo para salir – ¿A que no sabían que el abuelo de Moby fue el autor de novela Moby Dick? – Minutos más tarde, la ballena electrónica salió con todo el rock: Weakness y el ya clásico Find my baby del disco Play. Mejor imposible, todos saltando y todos contentos en un pogo que destilaba perfume por todos lados. El neoyorquino no dejó de agradecer al final de cada tema: “Gracias, muchas, muchas gracias”. Hasta que terminó Raining Again, donde pidió disculpas por su pobre español: “me encantaría poder hablar un poco mejor, pero soy un estadounidense ignorante que no entiende muy bien su idioma”. Aplausos por todos lados.

La noche venia bien, Moby cantaba, tocaba la guitarra y hasta le pegó a los timbales, pero nada podía hacer sin la ayuda de su compañera de equipo, la corista británica Laura Down, que a la hora de ser presentada, la Rural se vino abajo: aplausos y una ovación eterna. Ella pidió que aflojemos, pero no, los aplausos siguieron y ella no tardó en emocionarse, darse vuelta y buscar algo para secarse los ojos. Qué pulmones. Sin palabras.

Los hits que las radios y los canales de música nos hicieron escuchar hasta el hartazgo no pudieron faltar: Porcelain; Find my baby; una versión de Honey con solos de guitarras y los timbales de Moby a más no poder y Why does my heart feel so bad?, In This World e In My Herat donde la corista se lució, insisto...qué pulmones.

No se aceptaban caprichos de ningún tipo, el set-list venía portándose bien. Pero claro, no todo es glamour dentro del mundo-moby, algún tropezón tenia que venir. “Ahora, una canción de una excelente banda que se llama Radiohead” dijo mientras sonaron los primeros acordes de Creep, y con una voz, lejos…muy lejos de igualar a la de Thom Yorke sonó por minuto y medio el gastado himno de la banda inglesa.

La intención es lo que vale, el show siguió y vinieron temas como Where you end y Very, para darle lugar al “último” de la noche, Lift me up, que lo introdujo con un mensaje al parecer repetido en todos sus shows por latino América: “Soy neoyorquino, vengo de Estados Unidos” -dijo mientras el público comenzó a chiflar- “pero en Estados Unidos hay otro hombre que es muy malo y estúpido", refiriéndose a Bush. "No me siento orgulloso de tener un presidente idiota", agregó en un fluido castellano. La gente aplaudió y empezó a saltar como nunca en Lift me up.

Pero Moby volvió. Se calzó las seis cuerdas y tocó los acordes de Break on through de The Doors, mientras su guitarrista gritaba imitando a Jim Morrison en la voz. Un final fuerte ideal para saltar hasta la puerta de salida.

Moby hizo escala en nuestro país para presentarnos otra alternativa de la música electrónica. Fusionando el rock y el pop con todas sus maquinas demostró por qué llena cada estadio que visita. Moby se despidió agradeciendo y les dio el turno a los DJ Fergie, Rick Ryan, Dave Angel y Vidart, para que el público que estaba en el sector VIP continuara bailando hasta casi el amanecer.
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