Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Ska-P

Esto tiene que cambiar, lo vamos a cambiar

Cronista: Gentileza: Pablo Rios | Fotos: Gentileza: Andrea Celis

23 de Marzo, 2013

Esto tiene que cambiar, lo vamos a cambiar

Ska-P llenó Ferro, mandó cariños para Bergoglio e hizo una fiesta ska en todo Caballito mientras presentaba su último trabajo de estudio, titulado 99%.

Es raro asimilar que una banda alternativa llene un estadio de estas características, pero Ska-P lo logró, apoyándose en casi 20 años de trayectoria, su dedicación y las convicciones intactas. 

Ya había dicho Ska-P que Argentina era como su primera casa y así fue. Los españoles arrancaron con "Full gas", "Consumo gusto" y "A la mierda", los vientos explotaban, la batería acompañaba y la voces no paraban de agitar en las más de 10 mil personas que deliraban en el campo y en las plateas.

Los círculos para generar pogo eran cada vez más grandes y más fuertes. La fiesta no sólo estaba abajo del escenario, sino también arriba: los músicos se divertían y disfrutaban de tocar canciones como "Mestizaje", "Se acabó", "Kasposos" y "Niño soldado". Así transcurría el show, utilizando cambios de ritmo, aceleraciones y disfraces para representar más gráficamente las letras sin filtro y que denuncian, siempre con alguna mueca irónica, muchas irregularidades del mundo.

Haciendo una pausa, como para diferenciar momentos, el vocalista Pulpul preguntó si el nuevo Papa era de aquí, y le recordó al publico que tienen un obispo campeón del mundo. Además, dijo que Bergoglio andaba de la mano con Videla, con lo que todo el estadio se alzó en silbidos sobre el apellido del dictador. Se tomó un segundo para pedir la liberación de un preso por cultivar marihuana e invitó a sumarse a la marcha mundial el 4 de mayo en la Plaza de Mayo, cuando, por supuesto, sonaba "Cannabis".

La denuncia volvía a estar presente y los acordes introductorios le daban voz al pueblo palestino con "Infiltrada". Pipi, el otro vocalista, se volvió a disfrazar, esta vez de policía, y se puso a golpear a un joven, mientras de fondo sonaba "Romero". La fiesta en el campo era plena, "Canto a la rebelión", "Sexo y religión", "Solamente por pensar", "Vals del obrero" y "Welcome to hell" hicieron explotar a todos los rockeros quienes, al ritmo del ska, vivían su fiesta, su escape.

"Esta va por nosotros" dijo Pulpul antes de "Mis colegas", canción en la que todo Ferro se descontroló. "Bueno gente, nos vamos un poco para el norte, para el corazón de la Revolución Bolivariana" expresó antes de recordar al Comandante Chávez y pedir que se extienda la revolución en América y que algún día llegue a Europa: entonces, "El libertador" fue una fiesta aparte.

Tras "Estampida" y la insistencia de retomar canciones post baches musicales, llegó la que se suponía que era la última, "El Gato López", pero no lo fue. Las fieras abajo del escenario estaban insaciables, querían más y le dieron más. "Ni fu ni fa" sí fue el cierre, coreada por la multitud. Los Ska-P agradecieron mientras regalaban todo lo que estuviera a su alcance: botellas de agua, listas y puás. 

Un gran show de Ska-P, a la altura de la expectativa que se había generado y al gran ambiente que se vivió en Ferro. Quizás una remake de lo que eran los show en los 90, pero con muchas familias y niños que disfrutaron de la fiesta, de las actuaciones e interpretaciones, de los efectos y de esa grandilocuencia de una banda que ya es historia viva pero, a pesar de los años, resiste idas y venidas.
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