Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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A Perfect Circle

Una ópera en círculo perfecto

Cronista: Gentileza: Paula Claro | Fotos: Jose Fuño

02 de Abril, 2013

Una ópera en círculo perfecto

La seguidilla de recitales del mes de abril comenzó fuertísimo con A Perfect Circle y Tomahawk compartiendo escenario en el estadio cubierto Malvinas Argentinas. Un antes y un después de una fecha inolvidable.

La primera vez de A Perfect Circle en la Argentina marcó un hito en la historia de recitales de rock. Más de uno lo tomó como un consuelo ante la espera de un Tool que ni se sabe cuando se hará presente por estos lados. A esto se sumó la presencia de Tomahawk, uno de los proyectos  paralelos de Mike Patton más escuchado. Así la jornada se planteó como si se tratara de una ópera en tres actos, en la que cada recital se planteó como una historia en sí misma.

Primer Acto

Totalmente conscientes de tener delante de si unas 8000 personas que como fieras hambrientas esperaban la salida de dos de los personajes de culto del rock, los Carajo salieron a hacer lo que saben: tocar totalmente ajustados, con ese sonido demoledor que los caracteriza. No se metieron por caminos escabrosos y dieron casi 40 minutos de show en un setlist que recorrió sus canciones más conocidas, como "Triste" y "Sacate la mierda". Corvata no dejó de agradecer al público por escuchar, hacer el aguante y respetarlos ante una espera que se hacia insostenible.

Segundo Acto

Sobre Mike Patton se escuchan muchas cosas, pero no importa cuan seguido venga a pisar suelo argento, el Faith No More tiene un público que haga lo que haga va a estar ahí, firme como rulo de estatua. La espera se hizo un poco larga y los silbidos apuraron a los técnicos. Sin mucho misterio, como un amigo de la casa, Patton y compañía salieron al escenario, saludando con el clásico "Buenas noches Buenos Aires". Y así de raro como es, empezó al revés, con el postre, una de sus canciones más conocidas, "God Hates A Coward", del disco conocido como el del hacha (Tomahawk 2001).  
Patton comienza contorneándose, tragándose el micrófono a la primera de cambio. El estado es casi sexual, por momentos en el desenfreno, se le escapan algunas palabras en italiano, y un castellano que viene mejorado con cada visita. La banda es su voz como elemento principal y primordial, y en este cuadro de situación, el resto de los músicos acompaña, sin que esto cuestione su virtuosismo. La figura es su voz, ese instrumento que se electrifica, que es llevado al máximo por una garganta que se le ensancha y un rostro que se pone colorado: por momentos parece que esa cabeza va a estallar en mil pedazos.

La calidad sonora superó el que daría a continuación A Perfect Circle: sin duda fue más lineal y en ningún momento se perdió nada. Cerrando, Patton presentó a sus músicos en un pseudo castellano, hizo chistes; en resumen: se sintió como en su casa.
 
Tercer Acto
 
Finalmente corrieron los elementos que manchaban visualmente el escenario y sólo quedó la red, mostrando ese círculo que no cierra. Una voz en español se dirigió al público antes de que se apagaran las luces pidiendo por favor que apaguen las cámaras, un pedido recibido con silbidos. Con el estadio a oscuras, de a poco se van ubicando los músicos, pero la presencia recibida en principio con aplausos exacerbados es la del guitarrista Billy Howerdel, quien en algún punto se carga la banda al hombro.

Finalmente aparece James Maynard Keenan. El cantante parece un pequeño muñeco, de trajecito, corbata roja, lentes oscuros y unas trenzas que no se sabe si son propias. Ubicado sobre una tarima a la izquierda del escenario, se mueve con pasos calculados ahí arriba, en su pequeño mundo, parece querer contener algo que quiere salir todo el tiempo. No se sabe que le pasó, ya que en las épocas mozas se mostraba al frente, pero hace ya unos años que tanto con APC como con Tool, su lugar es al fondo a la izquierda.
 
Comenzaron tranquilos, con Billy sentado, ubicando su altura delante de un pequeño pianito para interpretar "Annihilation" un cover de Crufix que figura en Emotive (2004). Siguieron con "Imagine", marcando el inicio de lo que se venía: es notorio como desde la última gira han incorporado muchísimos temas de Emotive, un disco casi completamente dedicado a covers.

Los temas propios fueron los que se llevaron los gritos, la primera, la desesperante "Weak and Powerless" de Thirteen Step (2003). El sonido costó acomodarse, fue una lucha constante, y esto se notó tanto en "3 Libras", una de sus mejores canciones, como el mix de "All Main Courses", que sonaron como una bola y lo que se escuchaba era casi inentendible.

Con "The Noose" y "Blue" el audio se fue acomodando hasta que llegó el turno de "By and Down", una canción nueva que vienen presentando desde el inicio de sus giras en Estados Unidos. Cuando llegó el momento de "Counting Bodies Like Sheep to the Rhythm of the War Drums", la décima canción de Emotive y la que según el mismísimo Keenan, no es un remix sino una continuación de "Pet" (de Thirteen Step, 2003), Maynard tomó un palillo y parecia dirigir un desfile militar, en sintonía con la idea de la canción, y la interpretación es impecable.
 
Los momentos álgidos fueron con "The package", "Passive" y la última, "The outsider", no sólo por ser canciones claves, que muestran un poco lo que es la esencia de la banda, que sabe donde meter la distorsión y dónde dar paz; sino porque además fueron las que mejor sonaron. Maynard era la figura que la gente esperaba ver, no sólo por APC sino también por poder sentir ese pedacito de Tool, como una recompensa. Por momentos el cantante parece ajeno, y uno siente que el traje lo ahoga, y estuviese conteniendo algo que tiene adentro y eso lo que gusta, cuando sale ese grito contenido. Y allí es donde se produce el deleite y el encuentro con el frontman que se esperaba.
 
El setlist fue corto: los mismos 15 temas y en el mismo orden en que los vienen tocando durante su gira latinoamericana. No hay bises, se te sale corazón con "The Outsider" y todo termina ahí, como un orgasmo. Maynard apenas saluda, se van prendiendo las luces y sobre el escenario Billy se arrodilla disfrutando ese momento, junto al resto de sus compañeros. Se abrazan y de pronto todo se termina.
 
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