Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Regina Spektor

Cortá con tanta dulzura

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Redaccion El Bondi

06 de Abril, 2013

Cortá con tanta dulzura

Regina Spektor volvió al país y cambió el Gran Rex por un GEBA de 15.000 personas para mostrar sus canciones redondas llenas de dulces melodías.

¿Ya es demasiado dulce Regina Spektor? ¿Es bonita para verla en Youtube o nos quemaría la cabeza tanta ternura Indie las veinticuatro horas al día? Ojos enormes, labios rojos y una sonrisa que muestra como doscientos dientes son algunos tips que usa para derretirnos y disfrutar aún más de esa voz única que acompaña sus excelentes melodías.

El Gran Rex del 2010 generó una extraña obsesión por esta cantante rusa que pasó de llenar dos teatros a meter más de quince mil personas en el GEBA. Eviten preguntarse qué pasó en el medio para que una cantante que no sale mucho en las radios, ni está nominada a Grammys, ni tiene un video prohibido, convoque a tanta multitud. Regina Spektor lanzó su sexto disco y ni siquiera es mejor que los anteriores. Así que nadie tiene idea, son fenómenos extraños que experimentamos por estos tiempos.

Un frío espantoso le dio la bienvenida a Jack Dishel marido de Regina y ex Moldy Peaches (¿Recuerdan la escena final de Juno con los dos muchachos tocando en la vereda? Temita del señor). Chico pop bien cancionero, que se la bancó solo con su guitarra mientras el público iba llenando el GEBA.
 
Dicen que Regina observa todo el show de su marido y recién ahí se viste y se prepara para salir a escena. Es por eso los cuarenta minutos de espera que soportamos ante el frío del sábado. Cuando salió fue tanta su dulzura que ya nadie le podía recriminar nada, y ella lo sabe y quizás lo hace a propósito. La cuelga y sonríe.
 
 Arrancó a capella para que no queden dudas de que canta lindo: "Ain’t no cover", para sentarse y mandar dos hitazos como "The Calculation" y "On the Radio". De ahí en más se concentró en presentar su sexto disco What we saw from the cheap seats, editado en 2012. De los veinticinco temas de la noche, diez fueron del disco nuevo, entre los que sobresalieron "All the Rowboats", "Patron Saint" y "Oh Marcello", que incluye esa famosa estrofa popularizada por Nina Simone "Don’t Let me be misunderstood".
 
El frío no se iba y el viento hizo que algunos comenzaran la retirada faltando canciones para el final. Un simple abrigo no alcanzaba ni por casualidad, y hasta la misma Regina adimitió que se había equivocado en ponerse un vestido tan corto. “Gracias por venir con este frío, aunque el frío es mucho más divertido que el calor”, dijo la rusa acostumbrada a los menos veinte grados de su Moscú natal.

 Un público concentrado en las canciones festejó "Eet", "Blue Lips", y la seguidilla del final con "Us", "Fidelity", "Hotel Song" y "Samson". Ella agradecía con una gran sonrisa y tomaba agua agarrando la botellita con las dos manos. Nadie agarra la botellita con las dos manos, y eso, seguro tiene que estar pensado como parte del show. A mí no me engañan.

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