Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Attaque 77

Ven que lo que viene es perfección

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Barbara Sardi

03 de Mayo, 2013

Ven que lo que viene es perfección

Un año y medio después de aquella aventura iniciada en el Teatro Ópera, Attaque 77 cierra el círculo acústico en la ciudad de Buenos Aires con dos shows a sala llena en el ND Ateneo.

El público en general tiende a ser conservador, casi por definición. Nos gusta una banda y queremos que no cambie nunca, que toque los temas que nos gustan y como nos gustan. Es así, odiamos la rutina pero la necesitamos. Y cuando ella se quiebra, empezamos a tambalear, y damos ese paso que nos puede llenar de bronca o de felicidad.

Attaque 77 vaya que rompió su esquema de más de veinte años de historia con este acústico. Pero la realidad es que no es la primera vez que lo hace: ya desde 1990 con “Hacelo por mí” dejó el under para llegar a todas las radios y canales de TV, y a muchos de sus seguidores no les gustó. En Amén (1995) empezaron a explorar nuevos rumbos musicales, Ciro mejoró su canto y a muchos no les gustó. En 1998 sacaron Otras Canciones y a muchos no les gustó. Diez años después se fue Ciro y ya nada volvió a ser igual; sin embargo la banda se levanta, sigue y redobla la apuesta. Y lo bien que hace.

“Era a las nueve”, acusa socarronamente el viernes Mariano Martínez (voz y guitarra) luego de cantar “Vacaciones permanentes”, tercer tema de la noche, a un par de rezagados que llegan tarde al teatro que está repleto. “El ciruja” y “Ojos de perro” habían inaugurado una velada que tuvo todos los condimentos: un show musicalmente prolijo y excepcional, muy buen humor de parte del cantante que logró un feedback con el público digno de un café concert, y hasta un momento de baile cuartetero a cargo del pianista Lucas Ninci y una chica que subió a hacer de pareja. Y grandes canciones sonando, claro.

Con una gira a cuestas, la banda suena casi perfecta, y las canciones llegan a un punto máximo de (re)interpretación. El cuarteto de cuerdas y Martínez emocionan en “Cual es precio”, la versión pseudo jazzera de “El cielo puede esperar” (con Emilio Puñales en saxo) hace inquietar a los piecitos, y el contrabajista Lisandro Ficks toma el lugar de Gillespi, caza la trompeta y se luce en movediza versión de “Western”. También “Canción inútil” eriza con la letra y se consolida como un claro ejemplo de lo que es el punk acústico (?).

El trío se conoce de memoria, la base entre Leonardo De Cecco y Luciano Scaglione es un reloj. Sin embargo este concepto de show logra el lucimiento de los músicos invitados: Andrea Álvarez en percusión y también cuando canta “Alza tu voz”, el piano que descolla en el cuarteto “Cartonero”, y el anteriormente citado set de cuerdas, piezas clave de la propuesta. De todas formas, el trío tiene su momento protagónico con “Ángel”, canción que no formó parte del show en el Ópera, y que genera uno de los picos de la noche con todo el teatro cantando a capella la última parte. Otro de los estrenos fue la versión ska de “Crecer” (“para que los que vinieron a los otros shows no digan que estamos robando”), y una improvisación de solo voz y guitarra de “Volver a empezar”, con la letra incluida en el compilado 89-92 (1994), basada en las inundaciones que sufriera por ese entonces la ciudad de Clorinda, y tan actual en esta época.

La impronta de teatro, de sillas, de relajo, es el contexto ideal para que la relación entre la banda y el público logre un clima perfecto. Chistes permanentes entre Martínez y Scaglione, la gente pidiendo (en vano) temas de todas las épocas, la suerte que nunca tiene la canción “Ciudad vacía”, historias de rayos que caen sobre los aviones (basada en un hecho real que sufrió la banda en su último viaje a Brasil), los gustos musicales del guitarrista invitado Alejandro Flores, y clases de cuarteto de parte del cordobés Lucas Ninci. Pausas perfectas para amenizar más de dos horas y media de show.

El final llega con los clásicos “Espadas y serpientes”, “Beatle” y “Arrancacorazones”, la letra de “Setentistas” que en formato acústico resalta y golpea más fuerte, y la belleza de “Perfección”, tema de la banda brasilera Legiao Urbana con solo de bata y percu incluidos. Pero nadie se va si cantar “Donde las águilas se atreven”. Ahora sí, todos contentos, músicos y espectadores, ya pueden volver a casa.

Este formato de Attaque 77 es otra cosa. No es lo que era. Pero vaya si sabrán de todas estas cuestiones sus integrantes. Y no les importa, claro. Y a los amantes de la buena música tampoco, porque la serie de shows acústicos fue impecable, con una alta calidad musical que pocas veces se ven en la actual escena local.

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