Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Alberto Zamarbide

Un paso más en la batalla

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

15 de Junio, 2013

Un paso más en la batalla

Beto Zamarbide convirtió Groove en una verdadera fiesta del metal, repasando su carrera y cerrando su show con la presencia de su ex compañero en V8, Ricardo Iorio.

Represión, tortura, desapariciones e ira contenida; ese era el marco socio-político que envolvía el lanzamiento de Luchando por el metal de V8. Un disco fundacional que no sólo sería la semilla para que el heavy metal crezca y se reproduzca en Argentina, sino que se convertiría en (oid mortales) el grito sagrado de liberación de una juventud, agobiada por el Gobierno Militar.

Zamarbide dejó su voz impregnada en ese manifiesto que fue el álbum debut de V8, y tras su disolución, formó Logos junto a Miguel Roldán (último guitarrista del seminal grupo). La actualidad de Beto lo ubica viviendo en Miami, alejado de la escena metálica y del radar de los fanáticos; pero su legado es demasiado influyente, y las canciones - eternas- hablan por sí solas. Eso, más el aniversario del disco, justificaban perfectamente este autohomenaje.

Barón Rojo fue el encargado de abrir la noche, enrocando las posiciones de aquel Obras del 83 (los españoles fueron los últimos en tocar junto a Riff y V8) y entregando su dosis potente de rock/heavy en la lengua de Cervantes, con sus clásicos: "Las Flores del Mal",  "Con las Botas Sucias", "Cuerdas de Acero" e "Hijos de Cain".

Para sorpresa de todos los presentes, que esperaban una lista de temas basada en las bandas donde cantó Zamarbide, la primera parte estuvo marcada por el "Homenaje al árbol genealógico de grupos que tuvieron como padre a V8": Horcas de Osvaldo Civile ("Solución Suicida" y "Violados y Devorados") Hermética ("Cráneo Candente", "Desde el Oeste" y "Tu Eres su Seguridad") y Logos ("Marginado" y "No te Rindas") con Adrián Cenci en batería, recordando los viejos tiempos juntos.

Y ahora sí, era el momento de la celebración de los 30 años de Luchando por el Metal, esa piedra fundamental en el heavy metal de Latinoamérica. Pero Beto no le daría la espalda al resto de la discografía de los "8 cilindros", por eso el primer golpe fue con "Deseando Destruir y Matar", acompañada por unas muy crudas imágenes de la Guerra de Malvinas. Estalla "Tiempos Metálicos", caen algunos temas del disco Un paso más en la batalla (1985), y luego retoma la senda con "Si puedes vencer al temor" y los macabros teclados lanzados de consola, "Torturador" y la letra de Civile llena de metáforas, "Hiena de metal" grabada originalmente con El Carpo como invitado y quien, si estuviese entre nosotros, seguro hubiese sido de la partida; y para concluir un bloque "bien anti hippie", "Brigadas metálicas" y "Parcas sangrientas".

El cierre estuvo cargado de emotividad y nostalgia, ya que Ricardo Iorio tomó por asalto el escenario, lo que significaba el recuentro en las tablas, desde aquel show final de V8 en octubre de 1987 (habían tenido una grata charla en el backstage del Metal para Todos versión 2012, pero no es lo mismo). “Esto es para todos los boludos que no nos creían”, machacó Beto mientras que Iorio confirmó el hecho con su ya característico “¡Chúpense esta p*ja, giles!”. A dos voces y acompañados por la guitarra del Tano Marciello, reprodujeron tres clásicos: "Muy cansado estoy", "Cautivos del Sistema" (según Beto “el verdadero himno de V8, de puño y letra de Ricardo) y el final cantado, pero no menos poderoso, con "Destrucción".

"Existe el amor entre los hombres, también el perdón”, fueron las sabias palabras de Iorio acerca de esta reconciliación con la que concluyó esta fiesta invocada por el metal. Seguramente, el sábado en All Boys, durante la presentación de Almafuete, haya un segundo capítulo...
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