Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El Mató a un Policía Motorizado

De ahora en más, por el camino de tierra

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Redaccion El Bondi

29 de Junio, 2013

De ahora en más, por el camino de tierra

Luego del falsete insoportable de la banda soporte, El Mató emocionó la noche de Vorterix.

Cámara lenta. El telón de Vorterix permanece cerrado cuando la introducción de “El Magnetismo” anuncia la llegada de El mató a un policía motorizado. Se abren las cortinas: Santiago Motorizado, Doctora Muerte, Pantro Puto, Niño Elefante y Chatrán Chatrán, nos llenan la mente de recuerdos, nostalgia, tristeza, alegría, amor. Fotos viejas, introspección. 
 
Igual que en La Dinastía Escorpio (2012), su último álbum, el segundo tema es “Mujeres bellas y fuertes”. “Por el camino de tierra”, canta Santiago,  cantan orgullosos todos los presentes. Será una constante en toda la noche: el público pronuncia esas consignas extrañas con la pulsión de quién necesita escupir una parte del alma. El Mató es como dicen de la muerte, que ni bien llega te pasa la vida en un instante ante los ojos.  
 
En la pantalla, atrás de la batería de Doctora Muerte, gotas de lluvia pegan contra un vidrio, un tormenta nostálgica. Una chica canta entre medio de todos, su pelo rubio flota en el viento. Santiago agradece su presencia, la de todos, saluda, lo hace siempre después de cada tema.
 
“Yoni B”, la cuarta canción, nos llena de angustia: “¿Dónde estás?, te extrañamos”. Santiago la vocifera desgarrándose, con un dejo de tristeza. Pero enseguida llena de optimismo con “Más o menos bien”. El show de la banda platense es austero en escenografía, sobrio el escenario, pero abunda en climas, sensaciones. Ahora en la pantalla nieva. Y aparece una ruta, nuestro diván avanza a toda velocidad por esa alfombra de cemento, una voz advierte que nos persigue la policía: “Navidad de los santos” suena en uno de los momentos más emotivos de la noche. Vorterix es la fiesta que prometía, el volumen es ensordecedor, varias parejas se matan a besos, dos amigas de abrazan para cantar.
 
Niño Elefante permanece estático como en toda la noche, disparando ruidos con su guitarra. Doctora Muerte hace catarsis contra los parches, duele cada promesa del tema "Chica de oro", esas de que algún día todo lo que vemos será nuestro. 
 
La angustia queda atrás cuando todos cantan "El Rey de la TV italiana". Repiten una y otra vez esa frase, saltan, no se entiende el por qué, pero a todos une, la cantan con sonrisas en sus caras.
Estoy un poco nervioso, hay mucha gente en este lugar, ironiza Santiago, reflejando la alegría de llenar Vorterix. Será tiempo de tomar confianza, de creerse ellos mismos eso de que El mató a un policía motorizado es la nueva gran banda argentina, y de que ya no se necesita la prensa asquerosa, paga o no, de la Rolling Stone, es tiempo de rockear de verdad.
 
Llega uno de los momentos más altos del concierto, el frontman de el mató le dedica lo que viene a su amigo Tomás, y arranca con “Amigo piedra”. ¡Y cómo será de piedra!, que es el único tema con desperfectos de sonido, un acople se zambulle en el pogo. 
 
De ahí en adelante, la agónica despedida, Santiago Motorizado amaga con la última canción. "Chica rutera" genera el éxtasis de los presentes. Otra vez con eso de que será el último tema, y ahí sí, el mejor momento de la noche: El Mató toca su mejor canción, su Blitzkrieg Bop, su Just Like Honey, suena "Mí último movimiento". La pantalla acompaña el himno de la noche con imágenes de una favela. La terapia se termina, "Terrorismo en la copa del mundo" es de verdad la última canción. El escenario se llena de humo, apenas se divisa la silueta de Niño Elefante en su mundo de ruidos extraños. 

Una hora y veinte de sesión, los El Mató se van unos diez minutos antes que el público. De atrás del telón cerrado se escuchan finales quejidos de guitarra, Niño Elefante saluda a su manera. Enmudece Vorterix, la mente trabaja. Cámara lenta.
 

TXT: Julián Mocoroa
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