Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Tipitos

Más Push que Pull

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

07 de Septiembre, 2013

Más Push que Pull

Los Tipitos nunca dejan de tocar y regalar canciones para todos los gustos.

"Brujería" dejó a Los Tipitos en una situación espantosa: los obligó a decidir entre seguir siendo hippies o animarse a pegar hits veraniegos cada vez que llega diciembre. Desde Armando Camaleón (2004) sacaron tres discos que no tuvieron la respuesta que debieron haber tenido. Las ideas fueron las mismas, con la canción, estribillos tarareables y la inconfundible buena onda de los cuatro integrantes, pero no pasó de ahí.

Así como pasaron de tocar en El Condado al Luna Park en su momento más alto, bajaron a un Vorterix que tampoco lo coparon. Una pena para una banda que no para de sacar discos desde que tocaban en una plaza de Villa Gesell. La pelearon y cuando todo parecía que sí, la gente se concentró en Tan Biónica y todo se fue al pasto.

Obviamente nada está perdido. No todas las bandas pueden tocar en un lugar como el Vorterix, que quizás sea junto a La Trastienda el mejor de Buenos Aires. Los Tipitos siguen apostando por sus melodías y siguen teniendo público que se sabe sus letras. Que no es poca cosa.

Y no es que pidan a gritos pegarla de nuevo: suponemos que tampoco vieron venir un éxito tan exagerado como "Brujería", pero seguramente no quieren volver a la plaza, eso jamás.

Push es un disco de canciones, que según dicen ellos mismos, es ideal para limpiar la casa o viajar. En Vorterix lo presentaron casi entero, incluyendo su nuevo corte de difusión, "El viaje interminable", y mecharon algunas de antes, como "Silencio", "Algo" y "Flasheadito", quizás la mejor canción de toda su discografía.

Vale aclarar que si bien los hits fueron y vinieron en toda su carrera, los cuatro Tipitos son los mismos de siempre, y eso es valorable: se ríen, hablan con la gente, hacen chistes y cuentan historias divertidas entre tema y tema. Se sienten cómodos arriba del escenario y generan una intimidad que pocas bandas pueden conseguir.

El público los disfruta y al fin y al cabo es lo único que importa. Ya no tendrán los temazos que sacaron en Cocrouchis y Vintage, pero sigue valiendo la pena ir a verlos para escuchar buenas canciones y pasarla bien gracias a su extrema buena onda.
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