Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Iron Maiden

La historia de la Doncella

Cronista: Gentileza: Paula Claro | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

27 de Septiembre, 2013

La historia de la Doncella

Iron Maiden regresó a la Argentina con su tour Maiden England y se presentó por primera vez en River, ante más de 56 mil personas que vivieron una gala del mejor metal con Ghost y Slayer como teloneros

La noche se sirvió en tres partes. La entrada fue Ghost, grupo de heavy metal originario de Estocolmo. El segundo plato fue de Slayer en un contexto un poco raro, por el fallecimiento del guitarrista Jeff Hanneman en mayo de este año y la salida de su mítico baterista Dave Lombardo por desacuerdos económicos. La banda igual recibió el aguante del público; en definitiva, es catalogada como una de las mejores en vivo del mundo. El baterista que reemplaza a Lombardo es Paul Bostaph, quien no sólo ya pasó por Slayer en sucesivas ocasiones, sino que también formó parte de Testament en los discos Return to the Apocalyptic City (1993) y The Formation of Damnation (2008).

El poderío al que acostumbraron al público argentino es fomentado por la lista de canciones, muy similar a la que tocaron el año pasado en la primer fecha del Maquinaria Festival: "World Painted Blood", "Disciple", "War Ensemble". Sin embargo, quienes los pudieron ver en shows anteriores advirtieron que no fue de las mejores presentaciones de los californianos por algunas desprolijidades. Llegaron al final con "Raining Blood" y con "Angel of Death", donde hicieron un homenaje a Hanneman un tanto amargo: algunas fotos pasadas en modo collage, y el apellido del guitarrista simulando ser el logo de Heineken como lo hacía él mismo con su guitarra.
 
La noche seguiría rara, porque aunque Iron Maiden hizo tal vez el mejor show en la historia de sus presentaciones argentinas, todo empezó con el pie izquierdo. El arranque iba bien, la apertura con "Doctor Doctor" de UFO, siguieron con "Moonchild"… y se paró la música. Básicamente, el vallado se estaba viniendo abajo. Y ahí fue cuando Bruce Dickinson sacó sus años de experiencia y lejos de impacientarse, trató de contener al público, que ardía. Intentó, en vano, conseguir alguien que hablase español para que explique lo que estaba sucediendo, tocó la batería, dejó que Nicko McBrain también haga un solo -que dejó sabor a poco-, cantó con sus cachetes, e inventó todo lo que se pudiera imaginar.
 
Dickinson también metió la pata cuando preguntó si había alguien de Brasil... la respuesta fueron silbidos, se dio cuenta y reformuló la pregunta: "¿Hay alguien de Argentina?" Ahí sí fue victoriado. En fin, cuando los silbidos de las 56 mil personas empezaron a ser uno solo, todo se solucionó y pudieron seguir con "Can I Play with Madness", que fue recibida con fuegos artificiales: automáticamente la gente se olvidó de la espera y explotó todo.

La gira Maiden England World Tour comenzó en junio del año pasado y está basada en la celebración de los 25 años de su disco Seventh Son of a Seventh Son, por lo que la estética y el setlist estuvieron en parte ligados a ese disco: se dibujaron glaciares y apareció un Eddie progresivamente congelado canción tras canción.
 
Los ingleses no se guardaron nada y el público tampoco, en lo que fue un festejo colectivo. Pasaron "Run To The Hills" y "The Trooper", con el clásico de Bruce revoleando la bandera británica. La voz de Vincent Price recitando el pasaje del Apocalipsis bíblico anunciaba el infaltable clásico "The Number of the Beast". Durante los diez minutos de gloria de "Seventh Son of a Seventh Son", la Doncella dejó bien en claro por qué es una de las bandas más importantes del heavy; mientras Eddie desde atrás, con unos ojos violeta furioso amenazante, le cuidaba la espalda a los músicos. 
 
El cantante se puso teatral con "Fear of the Dark", clásico elegido para el primer cierre. La vuelta fue con "Aces High", "The Evil That Men Do" y finalmente con "Running Free" el baterista dio el solo que se esperaba. Mientras, bandera argentina en mano, Dickinson presentaba a cada uno de los músicos que una vez más habían dado lo mejor de sí.
 
Finalmente, el percance del principio quedó en el olvido para quienes asistieron a una presentación de Iron Maiden que quedará sellada en las mentes del metal como de las más importantes de su historia.
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