Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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B-52

La fiesta aún no termina

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Jose Fuño

30 de Septiembre, 2013

La fiesta aún no termina

The B-52s se presentó en el Estadio Luna Park en el marco de su gira de “Grandes Éxitos”. Con una carrera que supera los treinta y cinco años y la mayoría de sus miembros originales sobre el escenario, el grupo estadounidense puso a bailar al público con su mezcla de estilos musicales.

¿Salir a bailar un lunes por la noche con músicos en vivo? ¿Por qué no? Sobre todo si se trata de presenciar un show de The B-52s, catalogada por muchos –aunque estos títulos sean ciertamente arbitrarios- como “La banda más fiestera del mundo”. El grupo se presenta en Buenos Aires en el marco de una gira que incluye los éxitos musicales que han logrado a lo largo de una carrera que supera los treinta y cinco años, y para muchos de los asistentes al Luna Park que atravesaron su adolescencia en las décadas de 1980 y 1990, ésta parece ser una cita obligada con su propia historia.                
                                               
El grupo aparece rápidamente sobre el escenario, comandado por Fred Schneider en la voz. Una de las cantantes, Cindy Wilson, se posiciona frente a unos tambores que toca con timidez, mientras la eterna pelirroja Kate Pierson apenas susurra unas palabras en los primeros temas, como calentando motores para lo que está por venir. “Planet Claire y “Mesopotamia” son las canciones que abren el show.
 
“¡Y ahora, nos vamos a Idaho!”, invita Pierson, y así introduce a “Private Idaho”. Ella se alterna con Schneider en la presentación de los temas, que se suceden rápidamente, casi sin respiro, como en una fiesta en donde el disc jockey pretende mantener a la gente todo el tiempo sobre la pista de baile. El público del Luna Park se ha mantenido de pie desde el primer tema y muy pocos han vuelto a sentarse.

“Dance This Mess Around”, con los filosos punteos del guitarrista Nick Lashley, marca el primer momento de lucimiento vocal de Cindy Wilson, y queda claro que las bellas y potentes armonías que logra junto Pierson constituyen una de las claves del sonido personalísimo de The B-52s. Por su parte, Scheider, una extraña mezcla de Elton John y Johnny Rotten, se comunica con el público en un defectuoso español, del cual él mismo se ríe.
 
La primera gran explosión de la noche se produce con “Roam”, uno de los éxitos incluidos en el álbum “Cosmic Thing” de 1989. Wilson y Pierson se lucen cantando y bailando de un extremo al otro del escenario este clásico rock&pop, y todos se mueven en el Luna Park, impulsados por la excelente base que conforman Sterling Campbell en batería y Tracy Wormworth en bajo. Promediando el show, la banda se lleva una gran ovación.
 
¿Cómo continuar luego de un momento tan poderoso en lo musical y lo emotivo? The B-52s tiene la receta: redoblar la apuesta con más música, baile y alegría. Así es como el grupo desempolva “Legal Tender”, “3000” (“¡El mundo en el año 3000 será muy interesante!”, dice Schneider), “Modean” y “6060 842”. El público se divierte, sin saber que luego de “Whammy” se producirá el segundo gran estallido de la noche…

Todos lo esperaban, y luego de la presentación de los miembros del grupo, llega el momento de bailar al ritmo de la popular “Love Shack”, canción incluída en Cosmic Thing (1989). El Luna Park se convierte en una pista de baile para miles, y todos bailan con la energía de quienes están comenzando el fin de semana, aunque sea lunes por la noche. Con “Rock Lobster” llegan el final del show y el cálido aplauso para una banda que ha atravesado las décadas con una atractiva propuesta musical y con el público como un complemento necesario para materializar la fiesta que proponen con sus letras y su actitud.
 
Un show corto en cuanto a cantidad de temas, pero muy efectivo en lo que a intensidad y energía se refiere; con pocos recursos escenográficos, pero con los músicos conectándose con el público y animándolo tema tras tema: así fue el paso de The B-52s por Buenos Aires, desempolvando parte de su clásico repertorio. Quienes además de bailar prestaron debida atención a la música del grupo, pudieron disfrutar de una interesantísima mixtura de estilos que cruza el punk y new wave de los ‘70 y ‘80 con lo más clásico del rock y el pop, agregándole toques de dance y música surf. Todos estos ingredientes en un solo grupo, y con originales resultados, explican no sólo la permanencia de la banda a través del tiempo, sino también su éxito en muchos lugares del mundo.

Txt: Augusto Fiamengo 
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