Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Karamelo Santo

Se acabó la dulce espera

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Gentileza: Andrea Celis

25 de Octubre, 2013

Se acabó la dulce espera

Con mucha expectativa, Karamelo Santo volvió a tocar en un escenario porteño. En un ambiente más íntimo que lo habitual, la banda repasó los clásicos de su carrera, como así también cortes de su última placa homónima.

Un retorno esperado. Luego de una gira, una más, por el viejo continente, Karamelo Santo se reencontró con su público porteño. La noche del viernes, bajo un cielo encapotado y una leve llovizna, los seguidores de la banda mendocina fueron ingresando al ND Teatro para ubicarse en sus butacas, expectantes de ver un show como Karamelo los tiene acostumbrados: un sin fin de ritmos, melodías, y, por sobre todas las cosas, no dejar de bailar.

Pasadas las 21:30 se levantó el telón y la banda liderada por los cantantes Gody Corominas y Pedro "Piro" Rosafa apareció ante su gente. En el escenario se podían observar dos banderas Whipalas colgadas a lo alto, símbolo que no hace más que recordar el mensaje que lo músicos transmiten hace años, y que gritó Piro al comienzo del recital: “¡Que vivan los pueblos originarios!”.
 
Con un repertorio que fue de menor a mayor en lo anímico, la banda buscó crear un clima y un contexto en el cual envolver a sus espectadores, quienes no ofrecieron mucha resistencia ante el embate melódico. Abstraídos de todo aquello que no fuera el escenario, los seguidores fueron levantándose de sus asientos, buscando a su lado alguien con quien compartir el momento de baile o simplemente para saltar. 
 
Los vientos sonaban y la gente agitaba, la premisa era pasarla bien. Seguramente, el momento que inició el estallido fue cuando interpretaron “So much trouble in the world”, de Bob Marley. El popurrí de ritmos encontró su momento más álgido cuando los integrantes de Tambó Tambó fueron invitados al escenario e interpretaron “En la oscuridad” y “Falsas promesas”. La fiesta seguía creciendo, y los temas “Fruta amarga” y “Diente” sirvieron como un perfecto preludio, hasta que “No tan distintos” de Sumo, agotó los últimos instantes de la jornada.
 
Intercalando ska, reggae, cumbia, rock e incluso algo de salsa, Karamelo Santo logró su objetivo: todos y cada unos de los presentes bailaron o saltaron como si esa fuese la última noche de sus vidas. Un recital que tuvo de todo, literalmente, con ritmos para tirar al techo y músicos incansables. Actuaciones como esta demuestran la vigencia de una banda que hace tiempo la viene luchando, y pese al alejamiento de Goy, fundador y cantante, demuestra que aún le queda mucho hilo en el carretel.


TxT: Lucas Pino
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