Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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De La Gran Piñata

Cuando los sueños son de tal calibre

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Beto Landoni

30 de Noviembre, 2013

Cuando los sueños son de tal calibre

De La Gran Piñata se presentó por tercera vez en La Trastienda, en un potente show de dos horas a sala llena.

Ya habían pasado más de tres semanas desde que el cartelito de “Localidades Agotadas” comenzó a aparecer furiosamente en cada punto de venta, virtual o físico, en el que algún esperanzado piñatero intentaba en vano conseguir una entrada. Cuando aún era de día en el barrio de San Telmo, las inmediaciones de La Trastienda empezaron a poblarse de jóvenes que le dieron un colorido diferente, no tantas veces visto en el barrio. 
 
Eran 800 personas que horas más tarde se agruparon en uno de los boliches más lindos de la ciudad para escuchar a De La Gran Piñata, sin dudas la banda revelación de este 2013. Con un sonido actual bien rockero, la banda saludó con tres canciones de su primer álbum, Miércoles (2010): “Fe de ratas”, “Under” y “Clonazepam”.  Eso bastó para que la efervescencia del público desborde desde un principio.
 
Agradecimientos, alguna nueva canción, y luego un ida y vuelta constante entre los dos discos de la banda, hasta que el cantante Darío “Pantera” Giuliano queda solo en el escenario para emocionar con su voz arrabalera y su guitarra mientras canta “Norte”, último track de Viaje al Centro de Uno Mismo (2012). “Y cuando los sueños son de tal calibre, no hay despertador que los pueda bajar”, se escucha, al tiempo que todo el campo sentado canta y presta atención, en uno de los mejores momentos de la noche.
 
Y como para demostrar que dentro de la propuesta rockera, la banda viaja constantemente de un lado hacia el otro, “El postrecito” llena el lugar de globos, en este nuevo ritual del público de las bandas actuales, en el que abundan símbolos fiesteros a pesar de que muchas veces desde arriba del escenario no suene específicamente un chingui chingui que acompañe y genere cierta coherencia en el paisaje que se ve. Esto se repite un par de temas después con los papelitos de “Sonrisas”, sin dudas uno de los mejores temas de De La Gran Piñata.
 
En el último tramo sube al escenario Damián de la banda Oridios para despuntar con su guitarra en “Despertador”, y al toque se escucha “Cristófolo Cacarnu” de Divididos, en una especie de intro de “Polvo y arañazos”. Un cambio se baja en la emocional “Veredas” (“no tuvieron los huevos para quererse como se quiere, cuando se quiere tanto que te hace doler”), para que explote de rock todo el lugar con “Puta” y “Montaña rusa”.
 
Las caras arriba del escenario demostraban la felicidad absoluta del cuarteto que corona un año de puro crecimiento, no solo en la ciudad de Buenos Aires sino también en el interior del país. Agradecimientos infinitos, pagados con un tridente final repleto de matices: desde la desgarradora “30.000 luces”, hasta esa especie de hit interno que es “La historia de la mosca y la araña”, pasando en el medio otro cover (“gracias por permitirnos estos lujos”, exclama Pantera), en este caso “En el baldió” de La Renga.
 
Una Trastienda repleta que demuestra un pasito más que da De La Gran Piñata en el marco de su constante crecimiento acompañado de un público fiel, y de muy buenas canciones, que al fin y al cabo es lo más importante, ¿no? 
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