Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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JM4

Nuevos horizontes y el talento de siempre

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Alan Guex

14 de Febrero, 2014

Nuevos horizontes y el talento de siempre

El reconocido músico Javier Malosetti presentó su proyecto JM4 en Boris Club, en el barrio porteño de Palermo. Con su nueva banda, el talentoso bajista y guitarrista desplegó todo su virtuosismo y compartió con el público parte de sus más recientes composiciones, además de repasar trabajos anteriores.

El ambiente de Boris Club no puede ser más relajado: el público cena con absoluta tranquilidad, y en el lugar abundan las parejas (tomar nota: es día de San Valentín). La calidez se completa con la música de Bridges to Babylon, el álbum que los Rolling Stones publicaron en 1997, y que suena a un volumen adecuado.

Pasadas las diez y media de la noche, como un torbellino, cruza la puerta de entrada Javier Malosetti y en menos de cinco minutos ya se encuentra sobre el escenario con la compañía de su bajo; con el efusivo grito “¡Sacame la música!” logra la atención de absolutamente todos los asistentes. Conteo de cuatro y la banda inicia el show con un candombe del legendario Eduardo Mateo cargado de intensidad, a modo de entrada en calor, al que le sigue un blues para el que Malosetti pide las palmas del público mientras se destaca el solo de teclados de Mariano Agustoni.
 
JM4, el nuevo proyecto del virtuoso bajista, se completa con el baterista Javier Martínez Vallejos, integrante por varios años de la banda de Gillespi, y el bajista y percusionista Damián Carballal, quien por si fuera poco también es el manager del grupo.

El funk y el soul, partes del amplio ADN musical de Malosetti, llegan con un tema nuevo, “5009”, en el que Carballal pasa al bajo y Martínez se destaca por la sutileza con la que genera climas desde la batería, y “Otro consejo”, para el cual Malosetti se cuelga la guitarra y se expresa con la misma comodidad y fluidez que con el bajo. “5 A.M.” es una composición que el músico confiesa: “escribí en un estado de absoluta sobriedad a las cinco de la mañana”, y la primera parte del concierto cierra con un bello rock en el que Agustoni vuelve a tener un rol protagónico en los teclados, mientras Malosetti se divierte tocando percusión para luego incendiarse con su solo de guitarra.
 
Tras un intervalo de veinte minutos, el grupo retorna al escenario e interpreta un medley que comienza con un hermoso solo de Agustoni y que incluye el tema “Fly”, que Malosetti canta con su estilo despojado y su singular fraseo. “Hace unos días se cumplieron dos años de la partida de Luisito, así que vamos a homenajearlo”, dice el músico en referencia a Luis Alberto Spinetta, y le dedica una canción tocada con todo el sentimiento que puede desprender desde su bajo.
 
¿Qué músico es capaz de despertar la risa del público con cada frase, y monologar durante un buen rato cruzando a Pablo Escobar, Virginia Lagos y su programa de la tarde, los Beatles y las Trillizas de Oro? Malosetti lo logra con absoluta naturalidad, con un estilo relajado y al mismo tiempo histriónico, un condimento que no es poco importante a lo largo del show. Hasta es capaz de salir del paso y bromear con su guitarra algo desafinada antes de iniciar cada canción. El músico logra generar una saludable complicidad con el espectador, que luego remata con sus sofisticadas composiciones.
 
El show cierra con “Ciego nuevo”, un funk conducido por la batería de Martínez y la percusión de Carballal, e “Isla de flores”, un candombe de pura cepa en el que Malosetti homenajea a los sonidos que retumban en las calles de Montevideo, la capital uruguaya. El hombre de la noche se despide junto a sus nuevos compañeros, exultante, con palabras en italiano y la promesa de un próximo show y nuevas canciones. La música y su público, agradecidos.
 
En un show al que es recomendable asistir con todos los sentidos bien despiertos, Javier Malosetti presentó nuevos temas, con la brillantez de siempre y un grupo de músicos que demuestran sobremanera estar a la altura. Funk, soul, candombe, rock, tocados con virtuosismo y sentimiento, se combinan para deleitar al público y demostrar, por si hiciera falta, que Argentina es tierra de músicos de increíble calidad. 
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