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Cosquin Rock

Día 1: Rock a prueba de agua

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Gentileza: Prensa

01 de Marzo, 2014

Día 1: Rock a prueba de agua

Primer día del Cosquín Rock 2014: Escenario temático de rock and roll, el emblemático Charly García, la fiesta de Illya Kuryaki and The Valderramas, la profesionalidad de Skay y Los Fakires, y la sorpresiva aparición de Pity Álvarez.

Una vez al año las sierras cordobesas reciben al público rockero de todo el país. Como hace tiempo, el feriado de carnaval se vive a puro pogo gracias al Cosquín Rock. Punilla se convierte en una gran feria de rock, donde desfilan remeras de diferentes bandas, posan puestos de comidas y artesanías, y siempre se ve llegando gente sedienta de música.
 
Al igual que el año pasado, en la entrada nos reciben los amigos de Brancaleone, quienes ponen sus equipos en las afueras del predio para dar un show gratuito a todos los que se van acercando. En una de las ciudades más hippies del verano podemos encontrar cualquier tipo de artesanía excéntrica, como fue ver un árbol transformado en el logo del Cosquín Rock por un artesano que estuvo toda una semana tallando para regalar a los visitantes esa hermosa escultura.

Temático con sorpresa

Cielo Razzo volvió a subirse al escenario temático de rocanrol. Quizás podrían haber entrado en el escenario principal, ¿Cielo Razzo es sólo rock and roll? Escuchen Compost y Sideral y después contesten tranquilos. De todas formas, la banda rosarina aprovecha y disfruta cualquier escenario al que le toque subirse y llenos de serenidad se atreven a empezar su show con “Te vas”, quizás uno de sus temas más poperos y pegadizos. La lista fue llenándose de energía y sonaron temas como “Mao”, “Quizás sí”, y “Sin Salida”. Un set corto, prolijo y movilizador dentro del público. Así se despidieron, siempre con su “gracias, de corazoooooón”, felices de poder vivir una experiencia tan satisfactoria como lo es tocar en el festival más federal del país.
 
Mientras la tarde se hacía noche, en la pantalla gigante donde pasaban fotos de la gente que estaba en el predio y se mostraba la grilla del día, repentinamente apareció un cartel que decía “Chicos y chicas, ¿quieren rock?” y que iba descontando los minutos hasta la llegada de la sorpresa, que iba a estar en el escenario temático.
Las sospechas eran obvias, había alguien que no podía faltar a ese festival y a ese día. Sí, era Pity Álvarez con Viejas Locas. Corridas en todo el predio, todos realmente sorprendidos y contentos por lo que estaba pasando. Gritos ante la entrada de la banda que tocaba “Árbol de la vida”, luego pogo y agite dentro del público con “638”. La pregunta de siempre es "¿cómo está el Pity?", la respuesta también es la misma: “como siempre”. ¿Qué significa eso?, un poco más prolijo, medio quemado pero tranquilo y lo más importante, vivo.

Hasta él se sorprende, “¡Cuánta gente loco!”, y sigue cantando para sus fans “Me gustas mucho”. En medio del frío y mientras se largaba a llover lentamente, se escuchaba “Caminando con las piedras” y con la poca voz que tenía se iba con “Está saliendo el sol”.
Luego del climax del escenario, la grilla siguió roncanrolera tal como estaba prevista, con la presencia de Los Gardelitos y La 25.
 
Los grandes no le temen al lluvia
 
León Gieco junto a Infierno 18, sus músicos adoptivos actualmente, aparecieron con el atardecer del día para llenar la tarde de clásicos como “El ángel de la bicicleta” y “El imbécil”. También tocó “Los Salieris de Charly”, esa canción que era para un colega, hermano de la música, que esa noche iba a cerrar el festival: “Esta canción es muy importante, una que le dediqué a mi amigo Charly", aclaró antes de cerrar con esa que sabemos todos, “El fantasma de Canterville”, justamente de García.
 
Los nenes mimados del rock, que ya no son tan nenes, volvieron al escenario principal para llenar de alegría al público. Media hora antes del horario previsto los Illya Kuryaki & the Valderramas abrieron su show desbordados de energía con “Helicópteros”, último corte de su disco Chances.
 
A diferencia de otras veces, el más tapado era Emmanuel Horvilleur, quien estaba vestido con un poncho rojo que lo protegía del viento que pegaba de frente al escenario. Dante estaba de musculosa, pero ambos combinaban con sus pantalones de cuero bordó.
 
Sonaron viejos éxitos como “Chaco”, “Jaguar House” y “Expedición al Klama Hama”, pero siguieron presentando temas nuevos, como “Águila Amarilla”, ya todo un himno dedicado al Flaco Spinetta, que termina con un “Olé, olé, olé, Flaco, Flaco” (obviamente, arengado por su primer fan, su hijo Dante). “¡A partir de ahora la pudrimos!”, gritó Horvilleur y presentó el último set, lleno de funk, rap y rock, de la mano de “Yacaré”, “Coolo”, “Remisero”  y “Abarajame”.
 
En ese momento, la lluvia era apenas un dato de color, ya que sólo molestaba un poco pero las ganas de seguir disfrutando de los mejores artistas del rock eran más fuertes. De esta manera, con “Arriba el telón” Skay y los Fakires entraron a escena, sin ningún temor y disfrutando de cada acorde, al igual que el público.
 
“Bienvenidos a mi mundo, estas son mis cicatrices”, así presentó Cicatrices y luego “Ya lo sabes”, dos temas de su último disco La luna hueca. La lluvia no paraba y cada vez era más fuerte, a pesar de eso, Skay se fue solo hacia la pasarela del escenario con su guitarra y nos regaló un set acústico mágico donde sonó “Paria”, ”Boggart blues” y “Mariposa Pontiac”.
 
Un clásico ricotero que no podía faltar era “El pibe de los astilleros”, festejado y coreado por todo el público. Debido a la fuerte lluvia, se le quemaron los equipos al guitarrista Oscar Reyna y tuvieron que cambiar todo para seguir tocando. Ante este problema Skay respondió con mucha tranquilidad y mientras hacían el cambio se puso a improvisar una canción que decía “Cae la lluvia sobre Cosquín”. El agradecimiento era mutuo, el respeto, la profesionalidad, y la buena música se disfuta el doble. Con “Oda a la sin nombre”, “Jijiji” y “Lejos de casa”, se despidió y la ovación lo colmó de alegría.
 
Pasaron muchas bandas, y sólo era el primer día. Sin embargo, el más esperado por todas las generaciones siempre es Charly García, que en esta oportunidad estaba acompañado por su orquesta Kashmir. Una verdadera espera, larga, un poco tediosa por la lluvia, por los intentos fallidos de los arreglos de escenografía para evitar que se mojen los músicos y los equipos, que se terminó resolviendo con dos sombrillas en la punta de la pasarela, donde los violines comenzaron a tocar la intro de “Satisfaction” de los Rolling Stones y cuando toda la banda ya estaba arriba quedó mechada con “Rock and roll y yo”. Así llegó Charly, bien tapado con un saco gris y una polera negra, combatiendo el frío y ayudando a la poca voz que le quedaba. 

Se mostró irónico y gracioso al hacer chistes con la cámara que sobrevolaba al público y que le molestaba un poco: “te imaginás que yo tengo buena voluntad, pero si me provocan...” Hizo un cambio estratégico, esta vez Juanse no fue para cantar “La sal no sala”, pero llegó el amigo Pity Álvarez para ayudarlo. Un Pity manso, que hasta se banca una patadita en el culo de Charly en medio del tema. Miradas cómplices y un público más que sorprendido.
 
Luego apareció por Skype Nito Mestre para cantar a lo Sui Generis “Instituciones” y generar un momento emocionante. Clásicos infaltables como “Los dinosaurios”, “Pasajera en trance”, “Desarma y sangra” y “Chipi chipi”, también fueron parte de la noche. Sin embargo, el final fue la jota de la fiesta con “Yendo de la cama al living” y “Eiti Leda”, en donde la orquesta demuestra todo su talento y respeto hacia ese maestro que toca con ellos, a ese grande que nos sigue emocionando aunque apenas podamos escucharlo.

Así se fue la primera jornada del Cosquín con mucha lluvia, sorpresas y grandes artistas que no le tuvieron ni un poco de miedo al clima y desafiaron al tiempo con su talento para que el festival siga siendo una fiesta. En el horizonte, el día dos, con metal, la visita internacional de Calle 13 y quizás el cierre más esperado con Las Pelotas.
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