Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Avernal

Cómo sonaría el inframundo

Cronista: Gentileza: Paula Claro | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

19 de Abril, 2014

Cómo sonaría el inframundo

Avernal regresó al escenario de Uniclub en su primer fecha del 2014 y sació las ansias de su público, dejándolos a punto caramelo para unas pascuas brutales.

Cuando dicen veinte años de brutalidad, no es una amenaza, es una frase certera que puede anticipar lo que es Avernal: una experiencia brutal sobre el escenario. Una máquina de death, de riffs violentos, rabiosos y voraces si es necesario, de Sergio Conforti y Federico Ramos. El bajo volcánico de Mow, junto a la batería precisa e imperativa de Germán Rodríguez sientan las bases para que la voz cavernosa de Cristian Rodríguez se derrame sobre las canciones. Una banda que se mantiene bajo la estela de un sonido pesado y abrasivo.

Tras el festejo el año pasado por los veinte años de la banda, quedó un silencio que se rompió el sábado en Uniclub, con la presencia de Zyon desde Tucumán como teloneros. El plato fuerte llegó unos minutos antes de las 22. “Hiding my rage”, “La Tormenta” y “Catalepsia” sembraron una lista aplanadora. La voz al mando de Cristian puede adquirir formas guturales, oscuras e intensas, como en “Éxodo” o “Mi última hora”. 


"Vamos ahora, con nuestro único y grandísimo invitado" presentó el cantante y apareció el Pato Larralde (Sauron, Los Antiguos) sobre el escenario. No tardaron en cantarle el feliz cumpleaños al músico, quien se pone en la piel de “El arma del tirano" y junto a Cristian crean una dupla carismática y creíble. "La fé es el escudo del débil y su ignorancia el arma del tirano" entonaban todos en el Abasto, y luego de bajarse, el Pato aconsejó "lo peor de ser viejo es echarse a perder". Esta no fue la última vez del hombre de las barbas grises sobre las tablas esa noche, ya que regresaría luego con "Solo ante la muerte”. Se acercaba el final y llegó “El Sangriento”, con la canción también se subieron algunos de los seguidores de la banda y armaron un mosh pegados al escenario.


Las palabras describen lo que durante veinte años, tanto Avernal como sus seguidores pueden sentir en ese momento. “Estamos más que contentos, es algo que nos debíamos”, dicen y cierran con "1955", sorpresa para algunos, canción que ya hace tiempo no tocaban, y un grito desgarrador queda como la última imagen auditiva de la noche.

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