Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Megadeth

Adicto al caos

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Alan Guex

01 de Mayo, 2014

Adicto al caos

La banda de Dave Mustaine explotó el Malvinas Argentinas con un sonido desparejo, y un setlist convencional, alejado de la promesa de repasar Youthanasia por su 20º aniversario, tocando sólo tres temas del mismo.

“Veinte años no es nada”, dice el tango de Carlos Gardel, una frase devenida en lugar común y ubicada en el inconsciente colectivo, pero que en este caso, se convierte en una falacia. Dos décadas es mucho tiempo, y desde aquel primer Obras en 1994, Megadeth supo escribir una historia increíble con el pueblo argentino: Un DVD registrado en el país, la ida y vuelta de David Ellefson (bajista y miembro fundador), visitas casi anuales, un amor incodicional, y una comunión metalera, pocas veces vista.   

Dentro de su “adicción al caos”, el Colo vuelve a su segunda casa, con una agenda que lo marcó como el culpable de que Venom no toque en el Metal Fest de Chile por ser una banda satánica; y después de un show con la Filarmónica de San Diego, haciendo temas clásicos, que según la web, no recibió buenas críticas. Pero todo esto queda atrás cuando la intro de “Prince of Darkness” se adueña de La Paternal...

“Hangar 18”, ese instrumental disfrazado de canción, donde Mustaine y Chris Broderick lanzan una lluvia de solos, sirve de inyección de adrenalina para los fanáticos que estallan a la par de otros dos clásicos como “Wake up Dead” y “In My Darkest Hour”. El sonido, al igual que en las últimas visitas de Megadeth, sigue siendo su enemigo público Nº1, ya que le costó encontrar un punto de equilibrio, sumado a que la voz del líder se oía cansada, como si le faltase el aire.

Durante la catarsis que hace Mustaine en su charla consigo mismo en “Sweating Bullets”, su colérica voz, filtrada por su dientes, volvió a aparecer, y las cosas empezaron a encajar en temas como “Poison Was The Cure” y “The Killing Road”. Shawn Drover toma las riendas de la introducción percusiva de “Trust”, dejando en claro que es un gran sesionista, pero que para el género, quizá le falta algo más.

Llega el momento de la balada de la noche con una versión casi irreconocible de “A tout le Monde”, debido a la afinación tan baja de la guitarra para ayudar al cantante (cosa que también hacen los coros de Broderick y Ellefson). Los cántitos futboleros no se hacen esperar, y los seguidores de Megadeth muestran todo su repertorio, dejando en claro que este matrimonio tiene en su destino, como mínimo, las bodas de plata dentro de cinco años.

El final fue una balacera, “Peace Sells” con Vic Rattlehead -la calavérica mascota- arriba del escenario, “Symphony of Destruction” y el “Mega-deth, aguante Mega-Deth”, que ya forma parte del tema, y “Holy Wars... The Punishment Due” como bis.

Es una pena que el concierto se haya promocionado como el festejo de los 20º años de Youthanasia, ya que el álbum fue lanzado el 31 de octubre y para eso habrá que esperar. El Colo se despidió con “My Way” en versión Sid Vicious; él hace siempre las cosas “a su manera”... Por eso, Argentina lo ama...  

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