Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Lumumba

Me verás volver

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Alan Guex

29 de Agosto, 2014

Me verás volver

Lumumba se presentó nuevamente en Groove destilando reggae a pura energía.

La nostalgia también puede ser alegre, porque si hay reggae el recuerdo llega en forma de felicidad. Esa es la sensación que cosquillea a Groove. Seguro que una gran parte de la generación adolescente de los '90 está acá. También los de ahora, que pueden disfrutar de esta banda mítica de reggae, catorce años después de haberse separado y luego de un show en julio con localidades agotadas. 

Sonrisas y ojos achinados por todas partes. La ansiedad sólo se huele, nadie se alborota, pero todos esperan. Así, mientras Groove se va llenando, Lumumba sale al escenario con “Dame la mano”.

Como si la actitud hiperactiva no bastase para sobresalir y llamar la atención, Fidel Nadal cae vestido con una remera naranja, un chupín amarillo y un turbante del mismo color. Su hermano, Amílcar y Pablo Molina se ven más casual pero igual de afiebrados por cantar y compartir nuevamente con su público esa pasión llamada reggae.

El show es una muestra de saltos: con las dos piernas o de a una, juntas, abiertas, con más intensidad o más relajados. Suena “Selector”, “Mr. Brownie”, “Tres Tigres” y ellos no paran de saltar. Abajo pasa lo mismo, pero si la potencia baja, la banda deja de tocar y arenga con frases como “se está enfriando la transpiración” para que la gente vuelva a tomar ritmo y todo siga arriba.

Da placer escuchar en vivo la voz de Pablo Molina en temas como “Si llueve” o “Escúchame”. No hay asperezas, todo se vuelve cálido, se respira disfrute. 

La fiesta no para y la euforia aumenta cada vez más con “Pusilánime”, “Señorita” y “Acá estamos”. Nadie se quiere ir y todos desbordan agradecimiento tanto arriba como abajo del escenario. “Gracias, sepan disculpar los catorce años”, dice Amílcar Nadal, antes de despedirse con “Preparate para volar”.

Si las despedidas son esos dolores dulces, las vueltas son terriblemente empalagosas. Afecto y música, saludos a gente del público que ya no son fans, son amigos. Encuentros entre el público y sus hijos. Todos alrededor del reggae, todos buscando disfrutar de la música. Los treintañeros se mantienen adolescentes y Lumumba, vivo.

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