Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Blues Motel

Otro día en el verdadero planeta del rock

Cronista: Gentileza: Bruno Lazzaro | Fotos: Beto Landoni

08 de Noviembre, 2005

Otro día en el verdadero planeta del rock

Blues Motel volvió a La Trastienda para demostrar, una vez más, que el rock and roll no es ése que pasan por los programas de radios y canales de televisión. El rock and roll es otro y Blues Motel tiene la fórmula.

Dentro de las bandas que alberga el rock nacional, Blues Motel se caracteriza por encabezar una ola diferente a la que se someten las diversas bandas argentinas cuando comienzan su camino por este género.

Al analizar cuántos son los conjuntos que decidieron desandar estos senderos de puntos y comas, y cómo les va o les fue, en cuanto a nivel de concurrencia, puede verse que al escucha local lo pueden más las bandas clon o semi cuadradas, como tantas que pueblan el controvertido mundo de la música, que aquellas que ofrecen una nueva textura al ambiente rockero.

Después de tantas idas y vueltas, en relación a su convocatoria, Blues Motel parece ir estableciendo un público constante y fiel al que día a día le suman algunos tantos más. A sólo un mes de presentarse en El Condado, con su Desenchufado-Enchufado-Reversiones, y a otro par de meses de llenar La Trastienda en dos oportunidades, Blues Motel volvió al reducto de Balcarce 460 para contribuir un poco más con la historia del rock and roll local.

Desde afuera el ambiente tranquilo invitaba al show. Son muchas las personas que concurren a los recitales con la idea de adoptar un protagonismo que no merecen ya que el artista en sí es el que sale a escena para devolverle a su gente todo lo que ésta deposita en la banda.

Por eso, así y todo, el grupo es el que lleva las astas de los encuentros festivos llamados recitales. Parece ser que la gente de Blues Motel entiende aquella afirmación y, sin perder el entusiasmo y el colorido que el clamor popular conlleva, se sumerge en la presentación en vivo con admiración y respeto por los artistas.

A la una de la mañana, un horario que en la actualidad parece tarde para un recital, todo está en marcha. Bajan las luces, Manza pone en orden el control de sonido, que al principio costó un poco enderezar, y el telón se corre. "Demián & Abraxas" da inicio a un show que al realizarse casi sin comentarios por parte de la banda, se tornó rápido y directo. Le siguen "Atravesando las tormentas" y el tema stone de Exile on Main Street "Rocks Off". Al cuarto track llega una canción que la banda no está acostumbrada a tocar "No me puedo quedar", perteneciente a su segunda placa "Mientras las guitarras suenen".

A esta altura el conjunto se remitía sólo a tocar de manera ajustada, y conseguía la aprobación de la gente en cada tema interpretado. Fueron varios los pedidos que hizo Gaba (voz) para que dejen pasar a los que estaban afuera: “ya saben que son mayores, déjenlos pasar, sin son mayores pueden entrar” . Más tarde se sucedieron "Buscando", "Dorothy" (otro de los temas que no suelen hacer seguido) y "La mañana después", con esa introducción sugestiva del Perro (tecladista ya consolidado como miembro desde la partida de Andrés Casasco).

Otra joyita que no se encuentra frecuentemente fue “Saben donde vas?” , donde un inicio tramposo jugó a volverla misteriosa. Siguieron tres temas del último álbum Corazón de Buey: “Huesos”, “Arde” y “Esperando Morder”.

Por momentos Blues Motel parece una banda a la que no le gusta salir de una línea de show básica, pero con temas como “Aunque a veces”, donde Adrián Herrera (guitarra) se calza el traje de frontman y otros como la versión reggae de “Ese chico llora igual” demuestran que tienen otros recursos para que no todo siempre sea lo mismo. “Rodar”, Me podrías levantar” y “Dame magia” cerraron la primera parte antes de los tres obligados bises.

A esta altura la gente seguía enardecida y las arengas al estilo: “cómo no vas a querer (2 veces) ver a Blues Motel... y después coger” se mantenían firmes logrando que el recital sea bien logrado de las dos partes del reducto. “Calma” y “R&r en la carretera”, con dos armoniquistas improvisados que llegaron al escenario desde la muchedumbre, continuaron hasta dar con la frutilla que coronó el show: “Angel”.

Fue una noche de rock and roll. Una velada que confirmó la vigencia de una banda que por más que toque seguido consigue llenar los lugares sin problemas. Lamentablemente se olvidaron de cantarle el feliz cumpleaños a Gaba, pero por como viene la mano quizá tengan tiempo dentro de muy poquito. Los años pasan, pero el rock and roll de Blues Motel parece quedarse quieto ante el desprejuiciado paso de la naturaleza. Rock and roll por siempre.
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