Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Vorterix Reggae Fest

Contra todos los pronósticos

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Alan Guex

01 de Noviembre, 2014

Contra todos los pronósticos

Pese al frío, el agua y el viento, miles de personas disfrutaron de una nueva edición del Vorterix Reggae Fest.

Unos días atrás, el primer sol del fin de año nos entusiasmó y creímos que íbamos a estar al lado del río, en remera y bermudas viendo a un montón de bandas desde las tres de la tarde esperando que toquen los de Steel Pulse. El plan era redondo. Pero no hubo nada más ajeno a esa postal y todos, sin excepción, sufrimos el frío, el agua y el viento más violento del 2014. Injusticia pura para un plan que miles de personas venían imaginando desde hace tiempo, cansados de tanto invierno.

Pese al pronóstico, Mandarine Park se llenó desde bien temprano gracias a una propuesta interesante con los locales RonDamon y Alika con su eterno dancehall que tan bien le sale y que pocos apuestan en este país de tanto roots de melodías pop. 

Los italianos Mellow Mood fueron los primeros internacionales de un día largo y complicado que para ese entonces no lo parecía: todos creímos que iba a estar bien, que el frío es psicológico y que las pobres chicas que fueron en ojotas no la iban a pasar tan mal pese a todo. La estrategía era el calor humano, y con los hermanos Garzia sonando de fondo, todos se apilaron y bailaron despacio ese roots tan de ahora, donde no hay miedo de mezclar géneros sin olvidarse del sonido base de vieja escuela.

Entre banda y banda, un pequeño escenario al costado hacía de soundsystem con algunas propuestas locales que servían para soportar la espera de cambios de equipos. Un poco más al costado, y cada vez más cerca del río, los puestos de jugos de frutas exóticas no vendían nada mientras que el cafetero ya se está haciendo la casa en el Tigre. Ya en el escenario principal, los chilenos Gondwana presentaron bien rápido su nuevo álbum Reggae and Roll que sacaron este año, y se animaron a homenajear a Marley con "Could you be loved", con algunos arreglos de temas de Stevie Wonder y hasta de Inni Kamoze.

El español Morodo era la figurita complicada del día, con bases reggae pero con mucho hip hop con una voz gastada que no llegaba tan alto como en sus trabajos de estudio, donde todo es posible gracias a la magia de la edición. El español no sacaba un disco desde el 2010 y vino a presentar Reggae Ambassador por primera vez. Mientras tanto, el viento para ese momento no sólo complicaba a los desabrigados sino al pobre sonidista, que ya no sabía como caretear que lo que salía de los parlantes llegara hasta Aeroparque.

Ya de noche, Nonpalidece se presentó como el primer plato fuerte del festival. El grupo sigue presentando su disco "Activistas" del 2013, que repite fórmula y deja sentir la cantidad de años de música que tienen encima, con una gran banda de fondo y Néstor Ramljak que con el tiempo fue afilando esa voz tan característica. Al cuarto tema, el agua comenzó a querer arruinarnos la existencia y la ropa mojada de todos los que no trajeron rompevientos se hacía cada vez más pesada. El carrito del café se quedó sin luz y todo era frío. La salida era demasiado tentadora pero no dejaba de ser un delirio teniendo a Cultura Profética y a Steel Pulse a minutos de distancia.

Y así fue que todos nos quedamos en el mismo lugar, para tapar el viento y que la lluvia no venga de tantos frentes. Esperamos veinte minutos y salieron los puertoriqueños con sus melodías tan reconocidas que recorrieron el mundo pero que en Buenos Aires encontraron su lugar gracias a un público de todo tipo que descubrió que le gusta el reggae gracias a melodías que tomaron todas las buenas costumbres del pop y sus estribillos gancheros. 

La voz de Willy Rodriguez, fresca y limpia, ayuda a que todo sea más agradable al oído, y con canciones como "Ritmo que pesa", "Nadie se atreve", o la gran "La Complicidad", capta la atención de cualquiera que guste del género. Las críticas sobre la "popificación" del reggea las dejamos para otro momento, donde también metemos a Dread Mar-I, pese a que pocos se pueden dar el gusto de tener ese pedazo de voz, pese a excesos de lugares comunes.

Cultura Profética también se acordó de Marley con "Turn your lights down low" y de Cerati con "Ella usó mi cabeza como un revolver", que según dijeron la hicieron exclusivamente para tocarla en el festival. Las chicas lo quieren chapar y los hombres lo respetan, más no puede pedir el bueno de Willy, quien junto a su banda quieren tanto a esta ciudad que hace pocos meses lanzaron un disco en vivo en el Luna Park.

Pasaron horas, ya no sabemos cuántas, tantas que parece que estamos desde el miércoles, pero Steel Pulse salió a escena con la lluvia que no se animó del todo, pero que era suficiente para que la pasemos horrible. Era una mezcla rara, con buen reggae de fondo y el frío que nos encaprichaba la existencia. Los ingleses no sacan un disco desde el 2004, pero ya nada le podemos pedir a una banda que fue parte del cambio de generación, donde podemos sumar a Alpha Blondy, y ni hablar de Black Uhuru, quizás los mejores en ese paso al sintetizador que tan bien le hizo al género. 

La lista de temas va casi de memoria, con clásicos y pocas sorpresas: "Prodigal Son", "Drug Squad" y quizás la mejor, y merecido top 50 de mejores canciones reggae, "Your House", con esa melodía tan directa y la voz de David Hinds que por suerte no sufrió tantos cambios.

Show corto de hora y minutos para los ingleses que ya se sienten como en casa y que cada tanto los tenemos haciendo una fecha en algún teatro. Esta vez vinieron para un festival que con los años va tomando fuerza, y que en esta edición demostró que no todo es Jamaica. Con una buena variedad de bandas de Argentina, Chile, Puerto Rico, España e Inglaterra, le esquivaron a la propuesta obvia y demostraron que el género se expandió por todo el mundo, conquistando cada vez más personas gracias a un sonido agradable y fácil de gustar.

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