Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kiss

Kiss and Show

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Gentileza prensa

16 de Abril, 2015

Kiss and Show

Con un show de otro planeta, el grupo liderado por Paul Stanley y Gene Simmons reafirmó su condición de super estrellas del mundo de la música.

Fotos: Juan Manuel Plana

La noche del jueves, en Vélez, fue una oportunidad histórica para ser testigo de cuarenta años de historia viva del rockanroll. Los legendarios Paul Stanley y Gene Simmons, junto a los buenos de Eric Singer y Tommy Thayer, se presentaron en el marco del Kiss Army Tour para celebrar una carerra de conciertos espectaculares y giras alrededor del mundo.

El público se congrega en el José Amalfitani desde bien temprano. El barrio de Liniers es testigo de la fiebre que despierta esta banda en sus seguidores y ve pasear por sus calles las caras pintadas de niños y adultos por igual; las remeras con los rostros impresos de los músicos se multiplican a velocidades supersónicas y anuncian que en breve será la hora señalada.

El estadio está repleto y las ansias se respiran en el aire. “Detroit Rock City” es el track que le da rienda suelta a la locura y permite la emoción en todos los presentes. Ahí están sobre el escenario ‘The Daemon’, ‘Starchild’, ‘Catman’ y ‘Spaceman’ poniendo a rockear a una multitud; lo hacen con categoría, con elegancia, como si el tiempo sólo hubiera servido para agigantar, aún más, su condición de superestrellas en el firmamento musical.

“I Love It Loud”, “War Machine”, “Do You Love Me” suenan a toda máquina. Hay fuegos de artificio sobre el escenario. Gene queda solo, de cara a la masa, y realiza su célebre acto en el que escupe sangre por la boca; después de eso, se eleva hasta lo más alto y despliega sus dotes como frontman. Éxtasis ‘Kissero’ en Vélez.

El show no da respiro. Es una pelea ‘golpe por golpe’, y todas las tarjetas dan victoriosos a los señores del rock. Paul vuela por el estadio y con “Love Gun” pone a cantar a todos; Thayer también tiene su momento de gloria y mientras hace su solo, suelta proyectiles de su guitarra. El sonido es inmejorable y la calidad artística, insuperable.

Suenan los acordes de “I Was Made For Lovin’ You”. Si ésta banda fue hecha para ser amada por millones de seguidores en todo el mundo, el tema es una confirmación del romance eterno. Vuelan papelitos por todo el estadio y los equipos de luces son incapaces de opacar el brillo de estos gigantes del hard rock, que cierran a toda orquesta con “Rock And Roll All Nite”.

Un show pirotécnico auspicia la despedida pero nadie quiere moverse de sus lugares. Cuarenta años, cientos de giras, millones de fanáticos, todo eso y mucho más es Kiss; una banda que logró, con sacrificio y talento, enamorar a cuatro generaciones con pura música.  

 

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