Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Pampa Yakuza

La orilla de la PAMPA

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

13 de Noviembre, 2005

La orilla de la PAMPA

Los chicos de Pampa Yakuza presentaron su nuevo disco "Orilla" frente a más de 600 personas que colmaron El Teatro de Colegiales. La Chingada fue la banda invitada...

La cita en el reducto de Colegiales nos llevó esta vez a la “Orilla” de una banda que viene descompesando el oleaje desde Liniers hace ocho años. Parafraseando su disco anterior, tras un desconsolado carnaval, este numeroso grupo de músicos se acercó a su gente para campartir un estilo que se conjuga entre varios: el candombe, la chacarera y el reggae con fuertes bases de rock.

Pero la previa del show contaría con unos invitados especiales, si de soporte se trata La Chingada es una banda que sabe de aguante arriba y al pie del escenario. El agite se hizo presente pasada las 20 cuando el grupo de Devoto hizo sentir la fuerza de su rock al son de los primeros acordes de “Tute” y decenas de globos emergieron desde el público para sentenciar el comienzo de la fiesta. Bien se sabe de una hinchada incondiconal.

De la voz de Pipa, y la legión compuesta por: “Piru” (batería) "Wodel" (bajo), Beto (saxo), Chipo (armónica) y las violas: “Juanchi”. “Patín” "Tuky" y “Totin”, La Chingada arremetió con una potente seguidilla : “Cuando”, “Hijos” y “Miles” enardecieron a una sala que saltó y coreo de principio a fin. Para los que recién llegaban desafiaron con “Que vengan”... y con “Siempre” definieron la recta final que se vino con su clásico cierre ricotero “Todo un palo”, dejando así, más que calentito el ambiente que recibiría a los chicos de Pampa Yakuza.

A pocos minutos de las diez de la noche, la oscuridad dictó la señal, y en la pantalla sobre el escenario comenzó a proyectarse el video del primer corte de “Orilla”, “La mañana del mañana” que convocó todas las miradas y preparó los oídos. Al final, las luces devinieron con los músicos y la voz de Hernan Saravia, esta vez presente en cuerpo y carganta brindó la versión en vivo del tema.

“Desde el umbral” y “Amor de Poliester” despuntaron el clima con un público a puro salto y baile (en ese orden), Saravia y los suyos hicieron lo propio sobre el escenario gestando una dinámica circense que halló a las tres voces de la banda con los pies en el aire de un lado al otro. Y se vino el reggae para dar un respiro, con Hagamos uno, el primero de “Carnaval para tu desconsuelo”.

Las historias se siguieron contando en la “Orilla” con “Tirando” y “3 minitas” y se armó el baile de nuevo, charango y acordeón de por medio. Para recuperar el aliento, una de amor, y entró “Idilio Eterno” marcando el ritmo jamaiquino.

“Ahora imaginen un ferry y llegamos a la costa uruguaya”, vociferó Hernán, una legión de percusionistas ingresó marcando el tun tun de una batucada con siete tamboriles. Las palmas acompañaron el ingreso y no cesaron hasta el final de “El Debe”. Y el candombe siguió con “Mundos Matungos”, ovacionando a los invitados en el final.

El frenesí retomó su espacio, y todo fue una fiesta imparable con una seguidilla que continuó intercalando los nuevos y los viejos temas para irse (todos bien transpirados) con “Puede ser” y ”Skapando los 90”. Más de 600 personas disfrutaron, tanto como ellos, un show dos horas bien moviditas.

De a poquito, como dice el nombre de la canción van “Dando pasos”, sin dudas entre la banda y su público hay un “Idilio eterno”, nada en ellos parece ponerlos “Contra las cuerdas” y no se trata de “Buena suerte”, definitivamente todo “Puede ser” en “La mañana del mañana” Pampa Yakuza brinda su “Orilla” y por si hace falta “Un carnaval para tu desconsuelo”.
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