Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Carlos Mona Gimenez

Mona Park

Cronista: Ariel Andreoli | Fotos: Alan Guex

10 de Junio, 2015

Mona Park

Ni Rock ni Pop: ¡Cuarteto! En una cobertura distinta, Revista El Bondi te trae el show de Carlitos "La Mona" Jiménez en el Luna Park.

La noche del miércoles, la intersección entre Corrientes y Bouchard se convirtió, por unas horas, en algo parecido al Barrio Jardín o a las calles del centro de la capital de la Docta. Las remeras y banderas por doquier, con alusiones a Carlitos La Mona Jiménez, la leyenda del cuarteto, se complementaban bien con el fernet y el vino que tomaban los dueños de esa tonada inconfundible, que esperaban por entrar. Adentro, todo era pura ambigüedad: familias enteras, grupos de amigos, parejas y hasta dupla de hermanos y hermanas que arengaban constantemente, por la salida del ídolo.

"Le pediste disculpas a los otarios y palmas para los que te amamos", rezaba una grabación radial que, junto a un video proyectado, mostraban a la Mona leyendo un texto y haciendo un mea culpa por la filmación que apareció en los medios las últimas semanas. El cantante se mostró apenado por lo ocurrido, algo que a sus fieles no parecía importarles: para ellos, es el Rey y nada ni nadie puede mancharle la corona.

Apenas pasadas las 21.30 horas, como en un rugido, Carlitos La Mona Jiménez salió a cantar “El León“, vestido con una campera de cuero con calaveras, para delirio de los presentes.  “Ya van 48 años que estamos con la música de cuarteto”, dijo emocionado, mientras agradecía a su público por tanta fidelidad. “Después de un año”  y “Gira el mundo al revés” siguieron en una lista cargada de emociones para la gente, que entre saltos, bailes y llantos, no paraba de corear sus canciones.

Un show de La Mona posee varias particularidades. Una de ellas, es la extraña química que posee el frontman cordobés con sus fanáticos. Tal es así, que las banderas que llevan, suelen mostrarlas (para que él las lea) parados, en hombros o manos de otros fieles, mientras estiran su trapo. Otra, (y vale recalcar) es la pacificación que hay entre los hinchas de clubes cordobeses de fútbol. Puede sonar vulgar resaltarlo en la nota, pero son muchos los hombres que lo siguen, y aunque llevasen ropa de equipos clásicos entre sí, la fiesta nunca fue opacada. 

El Luna Park siguió inundado de clásicos como “Intentemos” y “Señor mayor” y el amor irracional invadió el escenario cuando el ganador de un sorteo denominado “Mejor Historia Mona,” subió a tatuarse a su ídolo (nuevamente) en el cuerpo. “¿Por qué te lo hacés?”, le preguntaba el cuartetero al fan, que mostrando sus dientes, se aseguró de defenderlo por sí acaso: “¡Porque te amo, Mona! Y a todos esos que te sacan el cuero, que la chupen”, sin filtro pero con sinceridad. 

El listado de temas siguió con “Se lo juro, vieja”  (donde se comió una banana arriba del escenario), “Te voy a enseñar” y “Llegó el gato”. Después de dar una vuelta para ver cómo iba el estado del tatuaje, le agradeció a su fanático diciéndole: “Jamás me vas a borrar por eso te voy a cantar una canción que se llama 'Tinta China'”, y en ese momento, el  estadio estalló en una fiesta popular.

Un parate temprano dejó a un animador sobre las tablas que comentó las próximas fechas de la gira. Cuando la Mona volvió al escenario con un vestuario nuevo y brillante, para despacharse con una frase que lo dice todo: “Me llaman el renegado porque yo tengo mi propia ley. Soy defensor de los pobres abandonados, sin un por qué”. Una estrofa de “El Renegado”, una de esas canciones que explican la razón de tanto amor. Es sin dudas, para la gente, la voz de los barrios.

Los invitados no podían faltar en semejante fiesta. Primero, pasó el Mono Fabio, como aquella vez en los ochenta en Cemento. El cantante de Kapanga subió para cantar “Agujita de oro”, esa misma canción que forma parte de “A 15 cm. de la realidad”, álbum debut de la banda quilmeña. Después, tuvo la oportunidad de acompañarlo su hijo varón Carli Jiménez, para una muy interesante versión de “Goma de mascar”, y para seguir en ese éxtasis de cuarteto, “Ramito de violetas” y “Muchacho de barrio” fueron súper coreados, mientras  la Mona bailaba y despertaba gritos en el público femenino. El set de invitados tuvo su cierre cuando su hija Loli, quien además fue telonera del show, subió a cantar “Terry”, una canción por demás emotiva.

La quinta generación fue el reclamo del cuartetero en toda la noche. ¿Quiénes eran? Los fanas más chiquitos: nenes y nenas de entre 5 y 11 años que lo siguen. Si bien subieron varios, uno de apodo El Tucumano, cantó con altura (lookeado y todo) “Amor sin despedida”. Luego, tres chiquitas se peleaban por la atención del ídolo mientras bailaban al compás de “¿Por qué te fuiste?”, armando después, con los demás nenes, un trencito súper infantil.

“No hay artista en el mundo que genere lo que generás vos”, le confesó emocionado el tatuador, que además de llevarlo en la piel, le dejó al ganador del sorteo, la cara de la Mona, el escudo de Córdoba y la inscripción: “Locura total de amor. Luna Park, 10 de junio 2015”. Episodios distintos, si los hay.  

El final se acercaba, así que empezaba a sonar lo mejor de su repertorio: “Amor secreto”, “El divorcio” y “Qué se siente”, este último relacionado por los medios, al escándalo mediático de Wanda Nara, Maxi López y Mauro Icardi. “¿Qué está faltando en esta noche de miércoles?”, se preguntaba irónicamente el cuartetero en relación al himno “¿Quién se ho "a tomado todo el vino?”.  “¡Adrenalina, vamos!”, gritó la Mona, y todo se descontroló: subió el camarógrafo de Crónica TV (que cubrió todo el show y el cantante lo agradeció cada vez que pudo), y ninguno se quedó sin mover un poco las caderas. “¡Esto es el pueblo y la felicidad! ¡Este beso apasionado es para ustedes!”, con esa frase, Carlitos la Mona Jiménez se despidió del escenario, llenando de alegría a todos los que fueron a disfrutar su ritual.

Algo diferente. Una porción de locura en sus seguidores. Los artistas y los medios podrían llegar a ser duros y exigentes con el show, y puede que tengan razón: el tipo lee las letras si se las olvida, suele desafinar, muchas veces no engancha las estrofas con las notas que tocan los músicos de la banda, pero ¿a quién le importa?  Sus seguidores lo aman a él, porque les habla lo que viven en las calles y es uno más. Sigue en su Córdoba natal y nunca los dejó. Quizás es como dijo alguna vez Babasónicos: “¡Esto es sólo una fiesta popular!”; pero ver tanto amor, respeto y fidelidad, realmente, conmueven.  

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