Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Juana la loca

Solo para fanáticos

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Jose Fuño

03 de Julio, 2015

Solo para fanáticos

Juana La Loca se presentó el pasado viernes en The Roxy Live luego de bastante tiempo sin tocar en vivo y casi sin levantar la perdiz, para recordar a sus fanáticos resabios de aquellos viejos buenos tiempos.

Aunque sabemos que nunca tendremos la respuesta, frecuentemente caemos en la pregunta aquella de “¿Qué hubiera pasado si…?” Tal vez sea la primera frase que se le ocurre a un espectador que se tope actualmente en los esporádicos shows en vivo de Juana La Loca. Las idas y vueltas del cantante, compositor, mentor y fundador Rodrigo Martín fueron fundamentales a la hora de analizar una historia de más de 25 años de vida. Lo mejor y lo peor siempre dependió de él.

Julio de 2015 es testigo de una nueva presentación en vivo. “Hace mucho que no tocábamos”, reconoce Martín. Y los viejos tiempos sin dudas fueron mejores. Por eso el fondo de pantalla nos remite al segundo disco de estudio, Revolución (1995), cumpliendo 20 años y copando el inicio del show. “Agujeros negros”, “Invisible”, “Hombre espacial suicida”, “Boomerang”, “Superman”, “Inmortal”, “Planeta infierno” en una seguidilla desenfrenada, hacen saltar y cantar sin parar a los presentes, quienes ante cada comienzo de tema, con cara de sorpresa y felicidad, exclaman el famoso “uhhh, que temazo”.

Si Juana La Loca hubiera continuado un camino concreto seguramente hoy sería una banda masiva y con más hits de esos que conoce hasta la abuela. Pero su presente en vivo es un refugio para doscientos y pico de fanáticos que festejan viejas perlas como las ya mencionadas o “Felicidad feliz” y “Autoejecución”, mientras el máximo hit (“Sábado a la noche”) pasa casi desapercibido sin pena ni gloria. The Roxy Live, testigo de bandas emergentes o clásicos de culto, parece ser el lugar ideal para este momento, ubicado en pleno Palermo y posicionado como uno de los boliches rockeros por excelencia.

En el transcurso de la temprana noche (antes de las 23 estábamos todos afuera), la banda ofrece algo de lo más parecido al presente, resabios del disco Pastillas Para el Dolor (2012), y suenan “Cansado de esperar”, “Rescatame” y “Huyamos del destino”. La actualidad compositiva mantiene la impronta de una idea y estética que convirtió a Juana La Loca en una promesa del pop rock alternativo allá por fines del siglo pasado, en su momento aún más que los mismísimos Babasónicos.

Si Juana La Loca hubiera continuado un camino concreto seguramente hoy muchas de todas las bandas indies que parecen copar la escena con su look emo pop (?) y el aval de discográficas y medios top, no sabrían que hacer consigo mismas. O tal vez hubiesen florecido en más cantidad, ¡qué horror! Lo cierto es que Rodrigo Martín, devaluado, sin voz, con un estado físico lejos de su plenitud, y habiendo pasado por tantos altibajos, les pasa el trapo en actitud y por sobre todas las cosas, en las canciones.

El final, luego de una hora y diez de show, llega con “Viernes a la noche", luego de haber vuelto a la cresta noventosa con “Vida modelo”. Nadie se sorprende del corto show, como sabiendo que mucho más no se le puede pedir al cantante. Hace lo que puede, lo logra, y la banda lo acompaña con creces.

No sabemos qué hubiese pasado si Juana La Loca hubiera continuado un camino concreto. Pero sí sabemos lo que sucede actualmente. Están allí. Para unos pocos. Disfrutando poder realizar en el presente todo lo bueno que intentaron en el pasado. “Los quiero mucho”, agradece el cantante. Suena sincero. Y se cierra el telón.

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