Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Borgoña

Rock de pura cepa

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Barbara Sardi

31 de Agosto, 2015

Rock de pura cepa

La banda comandada por Martin Aguilera presentó Cielotierra en el Samsung Studio, y demostró que tiene el punto justo de maduración para dar el gran salto.

Es el último sábado de agosto y la noche se muestra agradable. La velada aparece ideal para disfrutar de una buena banda de rock y degustar una copa de vino; para combinar ambas actividades, el Samsung Studio funciona como uno de esos ambientes en donde se puede apreciar del calor de la presentación con toques íntimos. Tal vez, sea por eso que La Borgoña lo haya elegido para presentar Cielotierra, su más reciente trabajo discográfico.
 
Martín Aguilera aparece en escena y, junto a sus compañeros, comienza a ponerle calor a la noche. "Originario" y "Aire" son los tracks que auspician de intro para todo lo que vendrá. Aguilera es pura pasión en cada letra y el público disfruta de lo que propone; y el armoniquista Federico López y el guitarrista Sergio Grigüelo no se quedan atrás y también le imprimen intensidad al show.
 
El recital no pierde el toque íntimo, va ganando en efervecencia ‘canción a canción‘ y llega la primera sorpresa de la noche. "Burbujas" Perez, hombre de la familia de Viejas Locas, sube al escenario como invitado para los teclados de "Melisa", tema que integra la última placa de la banda. Todo suena perfecto, no hay quiebres en la interpretación.
 
Los guitarristas Pablo Strione y Ale Marchese, el baterista Matías Giliberti y el bajista Sergio Gimenez, el resto del team, juegan, tocan y ríen cómplices entre pieza y pieza. En el ambiente se respira la calidez que la banda intentó buscar desde el primer acorde, y eso pareciera motivarlos para no bajar el pie del acelerador y presentar el segundo plato fuerte: Ricardo Tapia, voz de La Mississippi y productor artítico de Cielotierra, sube al escenario para ponerle su toque a "Sin tu luz".
 
Para el final de la noche, todo es alegría. Algunos aplauden con ganas desde sus mesas y otros eligen ponerse a bailar al compás de la música, pero ninguno se muestra indiferente ante la atmósfera que se respira en el auditorio; todo es generado por una banda que suma quince años de historia y que siente que lo mejor aún está por venir.
 
El cierre suena a melodías country. La Borgoña empieza despedir el primero de lo que será una serie de conciertos en los que mostrarán que el cielo y la tierra no están tan lejanos. Una serie de conciertos en los que seguramente demostrarán que tienen el tiempo de maduración justo para dar el gran salto.       
 

 

 
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